¿Qué es España desde el punto de vista religioso? ¿Es un país católico o por el contrario nos encontramos en las proximidades del ateísmo?
Ni una cosa ni otra. Los padres de la Constitución quisieron dejar muy claro en las pocas palabras que dedicaron al artículo 16 del texto Constitucional que en España hay en primer lugar libertad plena de culto, es decir que cada persona que resida en España puede escoger la religión que podrá practicar, siempre dentro del mantenimiento del orden público.
El estado no se compromete con ninguna confesión lo que significa que estamos en un estado aconfesional, aunque se admite que los poderes públicos tendrán en cuenta las creencias religiosas de nuestra sociedad y como consecuencia mantendrá relaciones con la Iglesia católica y con las demás confesiones.
Menos mal que se hace una referencia explícita a la Iglesia Católica y demás confesiones. Resultaría llamativo que se pusiera al catolicismo en pie de igualdad con las restantes religiones que se practican en España: el islam, el judaísmo, el budismo, el hinduismo el protestantismo y las docenas de otras religiones.
Pero lo cierto es que en materia de enseñanza de las religiones, en todas las autonomías hay centros de enseñanza de islam con más de 300.000 alumnos en conjunto. Por el contrario, y aun cuando siguiendo las normas constitucionales, también existe plena libertad para el estudio del catolicismo en diversos grados de enseñanza, el nivel de interés de los jóvenes españoles por el estudio de la religiones es muy menor reconociéndose solo el 32% como católicos. Bastantes menos como practicantes.
España no es el único país de Europa donde se dan estos fenómenos. Somos menos religiosos que en Italia, Polonia y Portugal, pero recuerdo que en un almuerzo que mantuve con el alcalde de Bruselas cuando yo era embajador en Bélgica, me dijo que lamentablemente que ya en aquellos tiempos -era a finales del siglo XX- la religión más practicada en Bruselas no era el catolicismo sino el islam.
Todo lo dicho está muy bien, es muy considerado hacia los otros y debemos orar por musulmanes y judíos, aunque no estaría de más que también ellos se acordaran de rezar por nosotros y respetar nuestras escasas iglesias en sus territorios como nosotros respetamos sus muchos templos en los nuestros.
Porque, lo queramos o no y aunque nuestra respetable Constitución sea muy prudente y equilibrada al respecto, lo cierto es que España es país de costumbres profundamente inspiradas en la religión católica y ello se pone de manifiesto de forma más patente en estos días de Semana Santa cubiertas de procesiones y de programas de televisión ya sea privada o pública muy controlada por el gobierno.
En Navidad y en otras festividades religiosas ocurre otro tanto. Es posible que todo ello no cale muy hondo en nuestras almas, pero sin duda tiene sus orígenes y su derivación en la Santa Madre Iglesia Católica.
Jorge Fuentes Monzonís-Vilallonga es Master en Ciencias Políticas y Económicas y Derecho.
Diploma de Altos Estudios Internacionales. Embajador de España en Bulgaria en 1993.
Primer Embajador de España en Macedonia en 1995.
Embajador de España en Bruselas WEU en 1997, entre otros cargos.
