Desde que Mónica Oltra anunció su regreso a la política de primera línea, como candidata de Compromís a la alcaldía de Valencia, el entusiasmo exteriorizado por Podemos, Esquerra Unida y Esquerra Republicana llama mucho la atención.
Recientemente, Oltra ha descartado encabezar la candidatura unidad e izquierdas a nivel estatal que fomenta Gabriel Rufián, pues dice que le atrae más la política de cercanía y que España es demasiado grande.
Hay opiniones variopintas. La pugna por la alcaldía entre la actual alcaldesa, María José Catalá, la delegada del Gobierno en la Comunidad Valenciana, Pilar Bernabé, y Mónica Oltra ofrece diversas perspectivas.
Desbancar a María José Catalá parece muy difícil. No está nada claro el posible tirón electoral de Mónica Oltra, aunque sea arañando algunos votos a la candidatura socialista, porque Pilar Bernabé es una candidata muy débil.
Queda más de un año, en principio, para las municipales y autonómicas valencianas. Sin embargo, la desilusión para la izquierda se extendió la semana pasada. Un acto en el que intervenían la exvicepresidenta de la Generalitat Valenciana, Irene Montero (eurodiputada de Podemos), Sira Rego (ministra de Infancia, IU), y hasta la mujer de Lula da Silva, resultó un fracaso estrepitoso. Casi más periodistas que asistentes.
Irene Montero expresó su sorpresa y lamentó la escasísima asistencia. ¿Esperaba multitudes? Muchas sillas vacías. Los lemas de ese encuentro fueron el “No a la guerra” y el “ecofeminismo”…precisamente con Oltra defendiendo lo que ah llevado al banquillo, por posible encubrimiento de abusos sexuales a una menor tutelada. Lo que hay que ver El reloj electoral, para los políticos, no para de correr, pero ahora ya se ha acelerado.
Mónica Oltra debería seguir con su trabajo de abogada y darse cuenta de la barbaridad que supone, humana y políticamente, presentarse a la alcaldía. Va a ser juzgada, con otros cargos de la Consellería que ella dirigía, por supuesto encubrimiento e inacción ante los abusos sexuales de su marido a una menor tutelada.
Nadie se cree que los abusos a Maite fueran ignorados. Los llevó a cabo el entonces marido de Mónica Oltra, aunque ahora se repita machaconamente lo de exmarido, que ahora cumple condena.
Incluyo en el título de estas líneas lo de “roja” no porque Oltra sea de izquierdas, sino porque el hecho de que se presente es una auténtica alerta roja para la izquierda valenciana y para la sociedad en general.
Que la izquierda valenciana está huérfana es evidente. Empezando por los socialistas, que no ven a Diana Morant como candidata y el nombre de Ximo Puig sale a relucir. En Compromís estaban huérfanos, y se han entregado a Mónica Oltra.
Los jóvenes y las mujeres de izquierdas ¿van a votar a Oltra? Será juzgada por algo que genera asco, una menor desprotegida. El silencio de feministas y seguidores de la izquierda puede hacer pensar que tragarán en las urnas votando a Oltra, pero tal vez le castiguen en las urnas.
Desde luego, PP y Vox van a tener una artillería muy pesada y sólida para deteriorar y hasta deslegitimar a Oltra.
Por tapar los abusos sexuales de su marido, cerró ilegalmente una residencia de menores en Segorbe (Castellón), como luego confirmaron los tribunales. Aseguró que pediría perdón si hacía falta, pero ni entonces ni en ningún momento se sabe que Oltra pida perdón, ni por las residencias de mayores que iba prometiendo por todas partes…¡y no se construyó ni una pública en 7 años que ella estuvo al frente de la Consellería de Servicios Sociales!
Es también una alerta roja para la sociedad. Asistimos a una decisión vergonzosa, con el aplauso de la izquierda valenciana –de sus líderes, habrá que ver las urnas , casi ridiculizando una posible condena, que atribuirán a la persecución judicial.
¿Tiene motivos Catalá para preocuparse? Sí y no. Lo que sí tiene claro es que, ya desde ahora, Oltra maniobra con tretas, argucias, en las que tiene mucha experiencia, sin reparar en los medios.
Que Oltra sea candidata a alcaldesa de la tercera ciudad de España es un signo lamentable de falta de dignidad ante el electorado. Sea cual sea el resultado en las urnas, de por sí es una alerta roja en nuestra vida política.
Javier Arnal Agustí es Licenciado en Derecho y periodista.
Escribe, también, en su web personal.
