Resaca electoral

De nuevo unos resultados electorales ofrecen multitud de análisis, algunos con más objetividad que otros, pues asombra también escuchar o leer comentarios que más bien parecen de un seguidor de un equipo de fútbol a ultranza que de una serena interpretación de los datos del escrutinio. Pero ya se sabe que algunas pupilas están tan teñidas de un color que hacen difícil analizar la realidad sin pasión partidista. También hay análisis de políticos que más bien parecen nacer de la venganza interna del partido que de los resultados propiamente dichos. De todo hay, en definitiva, y es bueno el intercambio de impresiones, a veces para reconocer falta de perspectiva o empecinamiento.

Los grandes triunfadores de las elecciones vascas y gallegas del pasado domingo han sido Iñigo Urkullu (PNV) y Alberto Núñez Feijóo (PP). Feijóo puede presumir de que sólo hay una comunidad autónoma en estos momentos que un partido gobierne con mayoría absoluta, la gallega, y va a seguir haciéndolo, en unos momentos de notable fragmentación parlamentaria, tras capear unos años duros por la crisis económica y con un PP lastrado por los casos de corrupción.

¿Quo vadis España?

Tras el resultado negativo de la segunda sesión de investidura de Mariano Rajoy no puedo dejar de plantearme la incertidumbre que se abre para todos nosotros en los próximos dos meses y, sobre todo, mucho más allá. Las decisiones que se tomen en los próximos sesenta días condicionarán nuestro futuro para bien y…para mal.

Se supone que se va a esperar al resultado de las elecciones autonómicas gallegas y vascas. Y dependiendo de ellos el nacionalismo redoblará sus exigencias e intemperancias.

Los nacionalistas están esperando como agua de mayo ser la llave que decida el futuro de la nación española; no nos engañemos, su deseo es tensar la cuerda hasta el extremo pero no romperla. Piden su reconocimiento como nación, pero también millones de euros procedentes de España, nación de naciones, según ellos. Las cosas hay que tenerlas claras: si deseas ser independiente debes contar con medios económicos suficientes para poder mantenerte. No puedes pretender irte pero quedarte, no puedes aspirar a que todos los españoles sufraguen los desmesurados gastos de unas provincias que hayan dejado de serlo. Es cuestión de lógica: yo pago los gastos de mi casa no los de la del vecino.

¿Alguien se imagina que parte de sus impuestos fueran a pagar el derroche continúo de otra nación? ¿Alguno de ustedes sería partidario de dar un solo céntimo para financiar, pongamos por caso, el mantenimiento de las embajadas de cualquier potencia extraña?

La motivación

Los deseos de nuestras vidas forman una cadena cuyos eslabones son las esperanzas y las realidades” (SÉNECA)

Decía en otra ocasión sobre valoraciones personales de “Derechos y Deberes” fundamentales del ser humano, nos daba la sensación que estábamos dando como Nación la imagen de un país lleno de derechos y bastante vacío de deberes, poco edificante en lo moral, con una corrupción galopante pública y privada en todos los niveles sociales, y con una sociedad con deberes en baja y derechos al alza.

En efecto, las acciones y decisiones que tomamos en nuestras vidas están subordinadas a “motivaciones” que en uno u otro sentido o en ambas a la vez son el origen de nuestra fortaleza moral al desembocan en la práctica diaria nuestros propósitos. Si solo son derechos de nuestro ego nos llevan al “egoísmo”, o si solo deberes compartidos, a la “filantropía” con los demás. Los derechos y deberes deben de ir siempre juntos y en sintonía, tiene que haber un equilibrio entre ellos. Decía GANDHI: “Todo derecho que no lleve consigo un deber, no merece que se luche para defenderlo”. Los derechos y deberes son como las piernas de una persona que si le falta cualquiera de ellas es coja y fácilmente se desequilibra al andar por su camino, y cae.

Traduït el Quixot… d’Avellaneda

Quatre segles nos separen de la fita històrica que alguns preocupats pel fet cultural s’afanyen estos dies en commemorar.

Cervantes torna enguany a l’actualitat –si és que en algun moment deixà d’estar-ho– ocupant espais informatius en diversos mijos que pareix no volen ser cua d’una celebració, el qual objecte és parlar principalment de l’obra que tots coneixen, pero que molts s’han llimitat a llegir per damunt damunt no passant del capítul primer. Tant és aixina, que qualsevol declamarà de memòria el primer paràgraf: “En un lugar de la Mancha…”; pero, ¿quants d’ells recordaran la paraula que tanca l’obra?

Alguns inquiets lletraferits que de prou antic fruïren rellegint les aventures del Quixot, no aguardaren a que es complira una data determinada, ni pensaren en commemoracions futures per a entrar en contacte en “Don Miquel”, i la seua obra. De fet existixen en l’actualitat numerosos treballs, més o manco presentables, que fan referència al llibre famós, be com argument a representar en drames, òperes o comèdies, com a tema d’estudi d’innumerables ensajos acadèmics, o inclús de traduccions més o manco afortunades a distintes llengües.

Este és el cas que nos ocupa; si be el Quixot al que hui faig referència no és el de Cervantes, sino el de Alonso Fernández de Avellaneda.

¿I per qué el d’Avellaneda?…

La familia “deconstruída”

Comencemos con una máxima derivada de la lógica formal: Una palabra que significa todo, no significa nada.

Dice Gordon Clark Haddon que una palabra, para significar algo, debe también no significar algo. Porque es evidente que si una palabra significa todo, es inservible por cuanto las palabras son significantes que nos han de permitir distinguir unas cosas de otras, y lo que lo significa todo no distingue nada.

¿A qué viene este principio de artículo?. ¿Estoy tratando acaso de liar la cabeza del lector de tal manera que sucumba a un ataque de sueño o entre en la más profunda depresión, o al menos perplejidad?. Nada más lejos de mi intención. Se trata solamente de, en poco más de cuatro líneas, poner de relieve lo que sucede con las palabras y conceptos en que los intelectuales militantes de la postmodernidad se esfuerzan en realizar lo que han dado en llamar la “deconstrucción del lenguaje”. Para ello he tomado como palabra significante y como concepto significado, ‘familia’.

La familia: ¿qué es y qué no es?

Castellón se mueve

Es una buena noticia que vaya a haber en Castellón un nuevo parque comercial, Estepark. Tras unos cuantos años en que la inversión en la ciudad, y en la provincia, se ha paralizado, y  bastantes empresas y comercios han cerrado las puertas, que Estepark apueste por Castellón y las ciudades limítrofes es una buena noticia social y económica. 40 millones de inversión.

Asistí a la presentación ante los medios de comunicación de Estepark, el pasado miércoles, en el hotel Intur. Fue una presentación ajustada a los datos actuales, con turno para preguntas. Y los datos actuales es que piensa abrir a finales de 2017, con una proyecto maquetado que pudimos ver y comentar, en el que se visualiza la nueva apuesta que ofrece: 32.000 metros cuadrados, 1.500 plazas de aparcamiento.

Es un parque comercial que se diferencia de otros centros comerciales existentes en la ciudad. En este caso se dirige al comercio, el ocio y la diversión, con una ubicación muy estudiada y que parece acertada, a la entrada de Castellón y con entrada por la Ronda Sur, a tan sólo 5 minutos del centro de la ciudad. Pretende ser una de las piezas clave del “triángulo comercial”, junto con la Ciudad del Transporte y el Centro Comercial La Salera.

El futuro de Podemos

Si en mi artículo anterior expresé mi opinión sobre el futuro de Ciudadanos, ahora le toca el turno a Podemos, un partido convulso, radical y populista.

La “guerra abierta” que se ha producido estos días entre Pablo Iglesias e Inigo Errejón, secretario general y secretario político respectivamente, en Twitter es una fotografía bastante fiel de las turbulencias, división y perplejidades que acompañan a Podemos desde su existencia.

No es sólo cuestión de estrategia o marketing político lo que divide a los dos líderes principales de Podemos. Iglesias se reafirma en su tono agresivo, de “dar miedo”, invocando que el estilo suave y amable de Errejón le ha costado un millón de votos en las pasadas elecciones generales del 26-J, pese a que contaban con un crecimiento, al aliarse con Izquierda Unida.

Es fácil recordar la alusión de Pablo Iglesias, en el Congreso de los Diputados, el 2 de marzo, al pasado manchado de Felipe González por la cal viva. La cara de Errejón era un anticipo de la guerra que ahora mantienen, a nivel nacional y autonómico, porque no sólo es cuestión de ropaje, sino de fondo.

Miseria y grandeza de la condición humana

Del ser humano se pueden decir las cosas más grandes y las cosas más bajas, pues en su naturaleza esencialmente compleja tienen cabida todas las contradicciones. Egoísta y caritativo a la vez, cruel y misericordioso, capaz de los mayores heroísmos y de las mayores bajezas, estas dos caras de luz y de sombra que tiene el hombre es la manifestación más clara de que no es puro animal instintivo, sino espíritu encarnado en continua inquietud y desasosiego. Esa duplicidad constitutiva es lo que lleva a Pascal a definir al hombre como una “quimera”, como un ser que no es comprensible en términos de mera ciencia natural y cuya explicación hay que ir a buscarla en la teología. Entre todas las antropologías de los filósofos, la antropología cristiana es la única que explica el por qué de las miserias y grandezas de la condición humana.

Los deseos del hombre son insaciables.

La Diada: La base mitológica del separatismo catalán

“Por nosotros y la nación española peleamos”. Bellas palabras que podrían haber sido pronunciadas por cualquier patriota español en los innumerables hechos de armas de nuestra historia.

Sin embargo, la singularidad del alegato radica en que forman parte del manifiesto dirigido a la población de Barcelona el día 11 de septiembre de 1711, firmado conjuntamente por el conseller en cap y abogado Casanova y el general Villarroel, un militar profesional de origen gallego que había servido con anterioridad los intereses de la Casa de Borbón. Además, el manifiesto exigía a los barceloneses que derramarán su sangre por la libertad de toda España.

¿Quién da más?

No podía ser de otra manera. Aquel asedio formaba parte de una guerra civil. La Corona de Aragón en el año 1706 había reconocido como rey al Arhiduque Carlos mientras que otras regiones se inclinaban por el futuro Felipe V. Es cierto que el Borbón inspiraba recelos por su modelo centralista francés y el Archiduque se inclinaba más por una tradición foralista y descentralizada.

El día 11 de septiembre de 1711 no hubo proclamas independentistas ni ataques a la nación española. Y esta verdad histórica es la que el nacionalismo desvirtúa y oculta y mitifica como una exaltación gloriosa del independentismo catalán. Si Casanova y Villarroel resucitasen ese día volverían indignados a sus tumbas.

Internet con sentido común

En nuestra cultura digital actual, donde internet es imprescindible para muchas tareas y que ofrece tantas posibilidades, es preciso reconocer su abuso, incluso generando conductas patológicas o adictivas.

Basta recordar situaciones tan pintorescas como unos amigos tomando unas cervezas en una terraza, y todos utilizando el móvil casi sin parar en vez de dedicarse a conversar, que teóricamente es lo que se suele hacer cuando se queda con amigos. O la escena familiar tan repetida en que casi todos los miembros de una familia miran el whatsapp, el último detalle de la última noticia, envían compulsivamente sms o mails, o incluso se espera a que alguno se incorpore a comer o cenar porque está en su habitación o en otro lugar de la casa atareado con el móvil, la tablet o el ordenador.

Todos podríamos poner ejemplos pintorescos, de adultos y jóvenes arrastrando continuamente la pantalla del móvil. Y se produce lo contrario de lo que internet puede facilitar, que es la comunicación, la apertura: hay gente que se aísla en el mundo de las redes sociales, dedicando mucho tiempo cada día, hasta el punto como decía un amigo mío que se comprueba que hay mucho desfrenado, porque tanto tiempo en esa distracción es sospechosa o, simplemente, significativa.

Sembradores de odio

Sabe inocularlo como nadie. Por lo que vamos sabiendo al chico -a Pablo Iglesias- la vocación revolucionaria le viene de casta. Tuvo la ocasión de hacer prácticas de agitación social en la Venezuela de Chaves y de Maduro. Tan entusiasmado quedó de su experiencia bolivariana que esos dos caudillos del pueblo hermano se han convertido en dos iconos irrenunciables y referenciales de su imaginario marxista. Tan entusiasmados están con los experimentos chavistas y maduristas que ahora intentan aplicarlos con la irracionalidad del odio en una de las naciones más industrializadas y socialmente más avanzadas del mundo, pese a la crisis que, en parte, nos dejó en herencia su admirado Zapatero.

HACE DOS VERANOS, INGENTES MUCHEDUMBRES DE GENTE JOVEN Y OTROS NO TAN JÓVENES, LLENARON NUESTRAS PLAZAS. LA FANTASIA IMAGINATIVA DE CIERTOS PERIODISTAS COMENZARON A IDEALIZARLOS. ERAN LOS NUEVOS ROBIN HOUD QUE VENIAN A TRAERNOS LA IGUALDAD SOCIAL Y EL PAN Y EL TECHO PARA TODOS. ERAN LOS INDIGNADOS. LOS SANTAMENTE INDIGNADOS..

Todo aquello sonaba muy bien para ciertos oídos, dolidos por el paro, la corrupción y la falta de ética de ciertos políticos. Denunciaron a la casta, pero no han insistido mucho en las recetas para terminar con la casta. No han insistido para no asustar a la gente de buena fe que les viene siguiendo. La receta está clara: el comunismo en su última versión de populismo y de chavismo.

El futuro de Ciudadanos

El futuro de Ciudadanos es incierto, más de lo que parece. No es sólo una impresión mía, sino la opinión de bastantes miembros todavía del partido político que lidera Albert Rivera, y de otros que, en poco tiempo, han pasado de militantes o promotores de Ciudadanos a desencantados e incluso exmilitantes.

Entre algunos exmilitantes, el calificativo es que es un partido muy verde, desorganizado y sin estructura de partido, lo cual es un diagnóstico que, a buen seguro, estará analizándose en el seno de Ciudadanos, por parte de alguien, aunque algunos apuntan que ni siquiera eso.

El liderazgo en un partido político es importante, pero en Ciudadanos parece que el líder, Rivera, es él, está sin equipo y sin confianza en las organizaciones municipales y autonómicas, lo que lleva a un considerable número de contradicciones, falta de coordinación y, según dicen algunos exCiudadanos, desconcierto dentro del partido.

El que se presentó como partido emergente para quedarse puede ser flor de un breve período de tiempo. La disminución de votos en las elecciones generales del 26-J fue un primer aviso: si era emergente, ya dio señales de alarma, de decadencia, en muy poco tiempo.

Esperando en Urgencias

Tuve que acompañar el pasado lunes a un amigo a Urgencias, por indicación de su médico de cabecera. Llegamos al Hospital General de Castellón, único hospital que tiene servicio de Urgencias – ¿con 180.000 habitantes el lógico que sólo exista este servicio en un único hospital?-, a las 10 de la mañana, y salíamos con el alta médica a las 10 de la noche.

El propio médico de cabecera tuvo la amabilidad de llamar al 112, pidiendo una ambulancia. Tardó en llegar algo más de media hora. En este caso, no era necesaria mayor prontitud, pero me asusta pensar que suceda en casos de mayor urgencia. La primera medida del traslado a Urgencias plantea una duda práctica, pues lo mejor hubiera sido coger un taxi.

Llegamos a Urgencias a las 10 de la mañana, como digo, y los médicos no le atendieron ¡hasta pasadas 6 horas!. Médicos y enfermeras andaban ajetreados, porque no paraban de llegar ambulancias, y con casos más urgentes incluso que el de mi amigo, por lo que se atendía primero a los que más lo necesitaban, y eso me parece razonable. Lo que ya me plantea serias dudas es si es admisible que se tarde 6 horas en atender a un paciente que ingresa en Urgencias.

Comenté este hecho con una persona, y me dijo que a él le había sucedido lo mismo hacía unos días en otra ciudad más poblada que Castellón, la tercera ciudad de España, Valencia en concreto.

Villa Victoria

“Villa Victoria, los lenguajes ocultos”, la novela que Víctor Vázquez presentó hace 25 años, tuvo un recuerdo especial el pasado viernes en Benicàssim, en un entrañable acto que se celebró en el jardín de Villa Elisa. Una tarde-noche típicamente veraniega, con un paseo marítimo abarrotado que parecía sumarse al acto cultural que se celebraba a escasos metros.

No es frecuente que se organicen actos conmemorativos de la publicación de una novela. Por algo será que se ha hecho en este caso. Víctor nos invitó a amigos, colegas, periodistas, artistas, vecinos y cuantos quisieran asistir, y más de 100 personas asistimos, de Castellón, Benicàssim o de otros lugares de España, como pude comprobar por algunos amigos que asistieron. Cuando parece que sólo se habla o se puede hablar del calor, de la playa, a veces en conversaciones intrascendentes o con escaso atractivo, un acto de estas características recuerda que la cultura también tiene su sitio en el descanso, en las vacaciones. Ahí estaba el concejal de Cultura Javier Alonso, para reafirmarlo con su presencia y su participación en el coloquio.

Y van dos plenos de investidura

En estos días de primeros de septiembre en los que se está celebrando el segundo pleno de investidura en seis meses, he de reconocer que los historiadores estamos siendo muy solicitados. Todos quieren conocer nuestra opinión, saber si se ha dado la misma situación en algún tiempo o en alguna parte del mundo civilizado.

Y si a nuestra situación personal de licenciados en Historia Contemporánea unimos la de interesados en política y colaboradores activos con el sistema democrático como interventores, apoderados o miembros de una mesa electoral en pasadas elecciones, no podemos poner un pie en la calle sin que, en el mejor de los casos, nos pregunten por la grave situación que estamos atravesando y, en el peor, seamos objeto de bromas con un cierto grado de ironía sobre dónde y cómo vamos a pasar las fiestas de Navidad.

Como ferviente defensora del sistema democrático que nos rige, sólo puedo responder a los comentarios con que debemos animarnos a participar todos, todas las veces que nuestro país, España, nos lo requiera, y con nuestra actuación personal debemos contribuir al pacto y al diálogo en todos los ámbitos.

La Civilización decadente (3ª parte)

Cuando se reflexiona detenidamente sobre lo que está ocurriendo en nuestra sociedad, a la que calificamos como “sociedad del progreso”, la impresión que se recibe es de desconcierto, porque nadie sabe a dónde vamos, ni siquiera los que se declaran profetas de la modernidad. Es tal el deterioro de costumbres y tan desconcertantes las ideas que circulan, que todos los límites quedan rebasados por la profundidad y extensión del fenómeno social que nos envuelve. Porque ya no se trata de simples cambios generacionales, sino de rupturas drásticas con todo lo establecido, y con el signo de haber perdido el sentido del límite, ya que todo es posible, incluso lo más disparatado. En este contexto de disolución universal, los principios del bien y del mal, de lo verdadero y de lo falso, han perdido su sentido como orientación de la vida, y hoy sólo se valoran y se juzgan las cosas como “democráticas” o “antidemocráticas”, sustituyendo la calidad de una acción por la cantidad de sus partidarios.

La abstención de seis diputados

Espero, deseo y ojalá no me equivoque que, al final, no iremos a las terceras elecciones porque habrá una abstención de 6 diputados, para que Rajoy sea presidente.

Con 170 votos a favor –los del PP, Ciudadanos y Coalición Canaria-, sólo falta que haya 6 abstenciones, antes de ir a unas elecciones, y desde luego es previsible que no las tenga tampoco este viernes.

Con las miradas y las presiones de todo tipo al PSOE, es una incógnita lo que puede suceder, pero confío que no lleguemos a unas terceras elecciones en diciembre. La división en el PSOE es una realidad, entre el “no es no” de Pedro Sánchez y los barones territoriales que tienen responsabilidad de gobierno, que no están dispuestos a prorrogar la situación actual.

He ahí una diferencia radical entre los socialistas: los que tienen responsabilidad de gobierno y los que no, como es el caso de Pedro Sánchez, que antepone su deseo de llegar a la Moncloa con casi cualquier solución y haciendo sufrir todo lo que pueda a Rajoy, al que volvió a decir ayer en el Congreso que “no es de fiar”.

Pablo Iglesias atacó duramente ayer a Rajoy, pero más si cabe al líder de Ciudadanos, al que calificó de “marioneta”, intentando ridiculizarle por su comparación con el centrismo de Adolfo Suárez. Puso de vuelta y media a Albert Rivera, con su “hipoteca naranja” y retirándole el calificativo de partido emergente.