Las adolescentes preocupan

Las adolescentes preocupan a toda la sociedad en estos momentos. Es una edad crucial, de habitual rebeldía, de descubrimiento humano, de inicio de afirmación de la personalidad, y por eso siempre ha habido en los adolescentes elementos de fluctuación, que preocupan a familias, docentes y ámbitos diversos de la sociedad.

Dos hechos elevan la preocupación actual: los comas etílicos entre las adolescentes y su renuncia a denunciar la violencia machista. Algo grave está pasando, y no sería justo atribuirlo a las adolescentes únicamente, sino a quienes intervienen en su formación y desarrollo, especialmente las familias.

Hace un mes, Laura falleció a causa de un coma etílico, en una ciudad madrileña. Hace unos días, otra menor de 13 años estuvo a punto de fallecer por la misma causa, tras un botellón. En el caso de Laura, ya había tenido que ser atendida en otras ocasiones por el mismo motivo. ¿Sólo ahora hay borracheras entre las adolescentes? Desde luego que no, pero su mayor frecuencia e intensidad sí han aumentado peligrosamente en la sociedad, y no sólo a causa de los famosos botellones: tal vez beben menos las chicas, pero las que beben lo hacen en mayor cantidad y sin calibrar los riesgos. Por supuesto que habrá que atajar la venta de alcohol a menores de edad, pero todos sabemos que hay muchas manera de que lo adquieran, por ejemplo comprándolo un mayor de edad que sea amigo o conocido.

Elogio del silencio

He de reconocer que estas líneas están inspiradas en un viaje reciente de Valencia a Madrid, en el vagón de “Silencio” del AVE. En ese tiempo de 100 minutos, da tiempo para pensar, escribir, leer o, quien lo desea, descansar sin más.

Una cultura que se caracteriza por el ruido, la velocidad y la prisa parece pedir, cada vez más, un espacio mayor para el silencio. El éxito del vagón del AVE es una prueba.

Hace años, leí un pensamiento que me hizo mella: el ruido no hacen bien, y el bien no hace ruido. Pienso que no es una defensa del ostracismo ni el aislamiento social, sino una consideración que pide un espacio propio para el silencio en la vida de todas las personas, y no sólo de poetas o artistas que insisten en la necesidad de tener ocasión de disfrutar del silencio, para reflexionar e inspirarse, en casa, en la playa, en el monte o en cualquier lugar, porque el silencio puede estar… hasta en el AVE.

Un amigo escritor recordaba, hace unas semanas, lo que le ayudaba el silencio del mar, porque notaba que le venían recuerdos y sensaciones: el mar me habla, me sugiere. No hace falta ser escritor: el silencio puede ser elocuente, sugerir, dar paso a una intimidad con frecuencia maltratada por acumulación de ruidos, prisas y saturación informativa.

La civilización decadente (4ª parte)

El signo más claro de la decadencia moral de una sociedad es la decadencia de sus ideales, y tal parece ser la actual situación de las sociedades de Occidente. Ese aparente dinamismo, esos cambios bruscos en las ideas y en las costumbres que todos experimentamos no son signo de vida y de crecimiento, sino de todo lo contrario. Pocos se paran a meditar sobre tan formidable cambio social, y es muy importante que lo hagamos. ¿A dónde vamos, qué horizonte vamos a encontrar tras la implacable destrucción de principios y de costumbres? Las revoluciones destruyen para construir de nuevo; pero si sólo nos ofrecen en recambio un horizonte vacío, hemos de concluir que nos llevan al suicidio. Porque es esto lo más importante a la hora de juzgar el tan traído y llevado «progreso» de nuestra sociedad: se puede progresar hacia arriba, hacia una superación histórica, y se puede progresar hacia abajo, hacia la muerte por inanición del espíritu. La revolución cultural que se ha emprendido lleva todas las trazas de abocarnos a esto último. Está siendo, sin duda, muy eficaz en destruir, pero se ve impotente para ofrecer valores sólidos que orienten el sentido de una nueva vida. La enorme desorientación en que hoy está sumida nuestra sociedad es debida a que se va quedando sin ideales.

Rita Barberá, descanse en paz

rita barberáLa noticia de la muerte de Rita Barberá corrió como un reguero a primera hora de la mañana de ayer. Se sucedieron reacciones y declaraciones de todo tipo, algunas de los cuales me parecen inhumanas, como el hecho de que los diputados de Podemos se ausentaran del hemiciclo para no guardar un minuto de silencio: al menos, Antonio Montiel, el líder de Podemos en la Comunidad Valenciana, sí estuvo a la altura, al igual que Compromís.

Rita ya descansa en paz, la paz que no ha tenido en estos meses. Como ha dicho el ministro de Justicia, Rafael Catalá, algunos deben valorar las declaraciones que han hecho en estos meses sobre la difunta senadora y ex-alcaldesa de Valencia. No sólo le han juzgado –que corresponde a los tribunales-, sino que la han condenado, sin deslindar lo que es crítica política de lo que es responsabilidad judicial.

Sin lugar a dudas, se abre un debate ético, jurídico, periodístico y político. En política no todo vale, ni siquiera para criticar o discrepar de adversarios políticos. Se le ha linchado. En el propio PP algunos que le alababan en público a la “alcaldesa de España” la han vilipendiado en privado, y a veces en público han caído en la trampa inhumana e injusta de ciertos adversarios políticos.

“La teoría sueca del amor”

El pasado año se estrenó el documental “La teoría sueca del amor”, un trabajo cinematográfico que analiza la soledad que se vive en el país del Estado del bienestar y que hace unas semanas se proyectó en La Cineteca (Madrid) como parte de la programación de El documental del mes.

En este documental, el cineasta Erik Gandini recorre el camino que ha realizado el país escandinavo hacia su ideal de independencia y señala los inesperados e infelices resultados de este viaje, al tiempo que desvela el verdadero secreto de la felicidad.

Uno de cada dos suecos vive solo. Uno de cada cuatro suecos muere solo…. Y nadie reclama su cuerpo. La persecución del ideal de independencia, que se inició con un manifiesto político en 1972 (la familia del futuro: una política socialista para la familia), se ha conseguido. Los resultados, sin embargo, no son los esperados.

Cuantiosa y original cesta navideña

Calamocha, en la provincia de Teruel, tiene múltiples atractivos culturales y gastronómicos. Es una parada muy frecuente para quienes viajan de Castellón a Zaragoza, para degustar la gastronomía aragonesa en diversos bares y restaurantes. Uno de ellos, el restaurante Mariano, tiene un especial atractivo estos días, como en años anteriores.

Este restaurante inició en 1977 el típico sorteo de cestas navideñas. Hace 14 años, puso en marcha un original y cuantioso sorteo de una cesta, que cada año sorprende por su cuantía y originalidad. Hay que comprar físicamente los boletos en el restaurante, y le sirve de una especial promoción de clientes. Este año, el boleto para participar en el sorteo cuesta 9 euros, y el ganador será el que adquiera el boleto que tenga el número del Gordo de la Lotería de Navidad. Quien quiera participar debe darse prisa por adquirirlo, pues se abrió el plazo el 15 de noviembre, y todos los años se agotan los 100.000 boletos en cuestión de un par de semanas.

La cesta va creciendo cada año. Este año tiene un valor de 450.000 euros, 50.000 más que en 2015. El contenido de la cesta de este año incluye una vivienda en Jaca (Huesca), un viaje al Caribe para dos personas, un mini, un todoterreno Jaguar F-page, 140.000 euros en lingotes de oro, electrodomésticos, productos típicos de la Comarca del Jiloca y de Aragón, y un largo etcétera.

Descristianizar la nación

No, no todo es, en los espíritus, tranquilidad, paz, serenidad, calma, placidez. También hay desasosiego, inquietud, desvelo, preocupación.

Ya es cosa sabida que los temores van, sobre todo, a lo que pueda suceder con el asunto de la educación, el aborto, la familia y diversas otras cuestiones morales y trascendentes. Se teme que las leyes, futuras leyes, abran paso o den facilidades a una relajación de las costumbres, desconocida hasta ahora en nuestro pueblo, y que se inicie o inaugure una nueva época religioso-moral para peor.

Se atribuye a algunos periódicos y a algunos semanarios la intención manifiesta o evidente de descristianizar la nación. Recientemente escribía uno de nuestros obispos:

«Es claro que la libertad de expresión no siempre engendra una real libertad. Sin duda la libertad de expresión la disfrutan y la ejercen quienes poseen los medios públicos de expresión. Nos inundan con lo que quieren.

»En nuestra España muchos valores del espíritu están siendo combatidos duramente. La experiencia nos dice avasalladoramente cada día que los valores nobles de la persona, de la familia, de la juventud, de la religión tienen hoy muchas menos posibilidades de llegar al pueblo a través de los medios de comunicación social, porque hay una clara discriminación a favor de cuanto atenta a una personalidad sana. Se trata positivamente de descristianizar la nación.»

Oltra decide, Puig preside

Tiene razón Mónica Oltra, vicepresidenta del Consell y consellera de Igualdad –y portavoz-, cuando afirma que el tripartito resiste y está “a prueba de bombas”, porque el tripartito depende de ella: lo sabe, ejerce y lo hace saber con frecuencia, y los demás también lo saben, incluido el propio Ximo Puig, que es president porque Oltra se lo permitió, tras un “tira y afloja” en que hizo valer el apoyo de Podemos para ser ella la presidenta. ¿Por qué cedieron Oltra y Montiel la presidencia? Es algo complejo, pero bien sabe Puig que lo será mientras ella quiera, y mientras tanto Puig ha cumplido su anhelado deseo de ser president, después de haber trabajado codo con codo durante años con el president Lerma: su sueño cumplido.

Si la CUP sugirió para Cataluña un gobierno catalán “coral” con varios líderes, en la Comunidad Valenciana tenemos un Consell con un coro muy desafinado, porque el protagonismo de los tres partidos políticos depende de veleidades personalistas sin coordinarse con los otros socios de gobierno o de intereses partidistas.

“Podemos” es un volcán en ebullición

Podemos está en ebullición permanente, un volcán reciente en la política española que, si hubiera cedido en algunos postulados radicales, ahora nos estaría gobernando junto con el PSOE de Pedro Sánchez y partidos independentistas.

En el PSOE no le dejaron a Pedro Sánchez ejecutar esos planes alocados, y menos mal, como se viene comprobando por la evolución que experimenta el partido de Pablo Iglesias. Aglutinar sólo por la rabia y el odio antisistema a un conglomerado de personas y sectores sociales tiene demasiados riesgos, como estamos comprobando, llámese populismo o radicalismo de izquierdas.

Es un volcán que arroja continuamente lo que lleva en sus entrañas. Seguro que Pablo Iglesias diría que es un buen síntoma de democracia interna, de debate plural, para revestir una situación compleja en su partido y peligrosa para España, incluidos los partidos que están gobernando en municipios y en comunidades autónomas con el apoyo de Podemos, porque están resultando cómplices del caos.

La diferente concepción que tiene Iñigo Errejón, el número 2, que aspira a reorientar el partido de modo que sea “ganador”, refleja más de lo que parece las divisiones en cuanto a ideas y métodos, pero por ahora gana Pablo Iglesias.

España y sus absurdos

Comparándonos con la gente de otras latitudes, uno de los signos distintivos de los españoles es nuestra falta de patriotismo, hasta el punto de que hablar mal de España suele ser el ejercicio habitual de la mayoría de nuestros conciudadanos. “Oyendo hablar a un hombre, es fácil acertar dónde vio la luz del sol; si os alaba Inglaterra, será inglés; si os habla mal de Prusia, es francés; y si habla mal de España, es español”. La famosa opinión de J.M. Bartrina, ya en el siglo diecinueve, es muy certera y describe una realidad absurda que debería llenarnos de vergüenza. Pero este sentir popular tiene un trasfondo ideológico e histórico, que ha sido estudiado por grandes intelectuales, como Menéndez Pelayo, Sánchez Albornoz, Maeztu, Ortega y Gasset, y Marías, entre otros. El “problema” España incluso ha atraído a intelectuales extranjeros -los “hispanistas” ingleses y americanos, sobre todo- que han estudiado nuestro país atraídos por la singularidad de sus contradicciones y grandezas.

La sorpresa Trump

Ha saltado la sorpresa en las elecciones norteamericanas, y Donald Trump es el nuevo presidente contra todas las encuestas, aunque en número de votos ha ganado ligeramente Hillary Clinton, al menos cuando escribo estas líneas. Ha llegado el momento de analizar por qué ha ganado Trump, pese a que todas las encuestas previas, publicadas en España, daban ganadora a la demócrata, y las extravagancias de Trump no nos hacían presagiar su triunfo.

Pedro Sánchez, que fue a apoyar a Clinton, ha sido un “gafe”, y los chistes abundan: allí donde se embarca el ex-secretario general del PSOE, se hunde y hunde, pese a que dice haber regresado de Estados Unidos con ideas para financiar su posible campaña electoral como aspirante a la secretaría general socialista. Mucho tiene que aprender Sánchez, pero sobre todo de España, que no es un país de las características de Estados Unidos, con sus ventajas y defectos: simplemente, somos distintos.

El populismo y la xenofobia han triunfado en Estados Unidos. Por eso se ha permitido Albert Rivera decir que Podemos estará contento por el triunfo de Trump, por su populismo y radicalismo.

Lengua y Territorio

1.- Dicen los historiadores que la toma de la ciudad de Morella en el año 1232, marca el inicio de la reconquista de los territorios que después formarían parte del llamado Reino de Valencia. Sabemos que el gran rey conquistador hizo varios testamentos dividiendo la corona entre sus hijos. Los historiadores pancatalanistas afirman que estos territorios, aunque divididos políticamente, sin embargo permanecían unidos por el vínculo superior y común de la lengua catalana. Este vínculo común, en virtud de una simple ecuación que equipara la lengua con el territorio, marca el momento histórico del nacimiento de los futuros Países Catalanes.

El Halloween de la polémica en Calamocha

Convento Calamocha
Convento MM. Concepcionistas. Calamocha

Como calamochino desapruebo totalmente que se haya celebrado Halloween en lo que, hasta hace ocho años, fue el convento de clausura de las monjas Concepcionistas Franciscanas, que lo fue durante 300 años. Se celebró el pasado 31 de octubre, bajo el lema “el convento del Terror”.

La villa turolense se encuentra totalmente dividida por esta polémica decisión del Ayuntamiento de Calamocha, cuyo alcalde socialista, Manuel Rando, ha cometido un grave error, aunque el convento es propiedad municipal. Todavía no ha pedido perdón a los muchos calamochinos –si hubiera hecho una consulta popular dudo mucho que hubiera resultado favorable a la decisión del consistorio– que nos sentimos molestos, heridos en nuestro afecto religioso y en nuestra gratitud a la gran labor que desarrollaron las monjas, todavía muy presente en Calamocha.