Llengua i Literatura dels Valencians

Llegir les distintes tendencies i contrastar els diversos arguments, es practica imprescindible per a qui vullga arribar a la veritat objectiva en qualsevol conflicte. Este es el motiu pel que lligc alguns llibres que per la falta de rigor, les falsetats que duen i lo debil dels arguments que aporten me produïxen pena, pero sobre tot indignacio, especialment quan estos, estan subvencionats inclus alguns patrocinats en els diners de tots els valencians.

La crisis religiosa del pueblo

Según los datos estadísticos, la práctica religiosa ha descendido en los países de occidente de tal forma que, por su extensión y profundidad, tiene toda la importancia de un hecho sociológico. En países de larga tradición católica, como es España, este hecho se hace notar con especial relieve. Todo el mundo se da cuenta de que hoy la mayor parte de la gente, no sólo «pasa» de las cosas de la Iglesia, sino que parece vivir al margen de sentimientos y necesidades religiosas. Y es esto último, justamente, el más claro indicio de que nuestro pueblo padece una profunda crisis religiosa. La crisis es general, porque se extiende a todas las clases sociales. Ya no es sólo el mundo de los intelectuales y del proletariado; la descristianización también va ganando terreno en aquellas clases sociales que siempre habían sido la reserva permanente de los valores religiosos. La clase alta hace tiempo que dejó las apariencias de ejemplaridad, las clases medias van cediendo a una progresiva secularización y la gente del medio rural, tan arraigada siempre a las tradiciones religiosas, también se va descristianizando a medida que se incorpora a las ideas y costumbres de la cultura urbana.

Sentido común en Navidad

Estos días pasados, con el epicentro en la celebración de Nochebuena y Navidad, además del festivo este año de San Esteban, ofrecen multitud de comentarios en las reuniones familiares o con amigos, además de observaciones de interés.

El sentido cristiano de estas fiestas se ha ido perdiendo, pero tal vez por eso mismo se observa –y se comenta– un renacido interés de algunos para que haya belenes en casas y despachos, como reacción a un planteamiento de meras vacaciones, copiosas comidas y cenas. Lugares donde otros años no se ponían belenes han visto este año cómo se recupera esta tradición. No sé si es mera apreciación personal o es algo generalizado, pero es una muestra de preservar el sentido de estas fiestas, que a mí me parece positivo.

Si se hubieran celebrado elecciones el 18-D

En unos momentos de incertidumbre y cambios políticos en Europa, nos queda la curiosidad de qué resultados electorales se hubieran producido de haberse celebrado las elecciones generales el pasado domingo, el 18-D. Al margen de que la mayoría hemos recibido como buena noticia que no hubiera una tercera convocatoria en un año.

Se han publicado encuestas de qué hubieran arrojado las urnas el 18-D, y parece lógico: el PP subiría en diputados, Podemos pasaría al PSOE y Ciudadanos se mantendría. Pero ya digo que “parece”, pues las urnas podrían habernos deparado sorpresas.

Soy de los que no he acertado en el referéndum del Brexit –pensaba que no triunfaría– ni en las elecciones norteamericanas, en las que estaba convencido de que ganaría Clinton y no Trump. Se ve que no valoraba el clima de cambio que había en Gran Bretaña y en Estados Unidos, aunque me consuela que soy de la mayoría.

Ser o Estar

…”Aquí la necesidad no es infamia; y si es honrado, pobre y desnudo un soldado tiene mayor calidad que el más galán y lucido; porque aquí a lo que sospecho no adorna el vestido al pecho que el pecho adorna al vestido… (Calderón de la Barca)

Efectivamente, no es lo mismo “ser” soldado que “estar” de centinela o dicho de otro modo, “el hábito no hace al monje”. El soldado tiene que ser un ejemplo, el centinela puede ser negligente o no serlo. El soldado debe tener unos principios y unos valores fundamentales y el centinela puede no tenerlos, como “el honor y la bizarría, la disciplina y la obediencia, la constancia o la paciencia , el buen trato o la verdad”…ya que el soldado es el brazo armado de la Patria y representa esos valores a defender; es una profesión la suya de fuerte vocación, que imprime carácter duradero, permanente y debe ser una referencia a sus ciudadanos de espíritu de servicio, moderación y amistad; de no ser así, si se busca solo “el adorno del vestido al pecho y no el pecho que adorna al vestido”, o “si se busca una buena renta” o poder, en ambos casos debe alejarse del servicio y elegir otra profesión.

La espontaneidad contra la norma

Al analizar una crisis, lo más importante es determinar la actitud de fondo que la produce. Actitud, preciso es decirlo, que suele estar oculta y subconsciente, y que hay que ponerla a la luz si queremos comprender el sentido global de sus múltiples manifestaciones. Y este es el tema que ahora nos ocupa. La honda crisis que el catolicismo viene padeciendo desde hace algunos lustros ha sido analizada desde muchos ángulos, pero no se ha llegado a desvelar, creemos, la actitud que está en su base. Es ya un tópico decir que se trata de un cambio de mentalidad para adecuar a la Iglesia a una nueva situación histórica; la crisis, en este supuesto, sería la convulsión inevitable de todo reajuste. Esta tesis, aparte de encerrar un juicio positivo sobre la crisis —y seguramente por ello—, parece ignorar lo más importante; a saber, que la crisis está producida por una tendencia incontrolada hacia la liberación, por un talante vital que poco tiene que ver con la mentalidad renovadora. Porque no se trata de adecuar formas o métodos, sino de «liberar» al espíritu del mundo de las imposiciones, como lo prueba el hecho de la contestación sistemática a toda doctrina o institución que condicione la vida del creyente.

Hablar en público, asignatura pendiente

Ahora que está reciente el informe PISA sobre la calidad de la educación y la mejora en algunos aspectos de los estudiantes españoles, sigo echando en falta una mayor preparación sobre cómo hablar en público, ya desde la adolescencia, por poner una referencia.

Siempre he agradecido que en el centro escolar donde yo estudiaba el profesor de Lengua daba importancia a expresarse en público, no sólo a leer y escribir con corrección, que ya es algo muy importante. Y como parte de la asignatura exponíamos cada uno diversos temas, y luego se hacían observaciones por parte del resto de los alumnos y del profesor.

Seguro que yo puedo mejorar mucho en cómo expresarme en público, pero las lecciones de aquella época de mi vida me han ayudado mucho: valorar algo y dedicarle un tiempo ya es una inversión rentable para toda la vida. Y cuando se comprueba su eficacia, se cuida mejor.

Tengo un amigo periodista que imparte cursos desde hace años sobre cómo hablar en público. Recientemente impartió una sesión con el título: “Por qué tenemos miedo a hablar en público? Aprendamos a superarlo”. Viene haciéndolo desde hace años, con éxito, pero no debe ceñirse a una afición o habilidad periodística o docente, sino una parte de la formación a partir de cierta edad que luego tiene mucha utilidad en la vida profesional. ¡Hasta en las oposiciones!

La fidelidad de Javier Echevarría

Nada hacía presagiar el fallecimiento, el pasado lunes por la noche, del Obispo Prelado del Opus Dei, Monseñor Javier Echevarría. Inmediatamente lo comuniqué al Obispo de la diócesis, D. Casimiro, pues el Opus Dei es una institución de la Iglesia que desarrolla su tarea siempre en comunión con el Obispo diocesano, y compartimos las alegrías y las penas.

El Opus Dei es de ámbito universal, y cuenta con 91.892 miembros en estos momentos, como publica el Anuario Pontificio, de los que 2.094 son sacerdotes. El 55% son mujeres. En la provincia de Castellón 250 miembros y 4 Centros del Opus Dei, bien conocidos, dos de ellos dedicados a jóvenes. Además, hay miles de cooperadores –un no cristiano puede serlo-, familiares, amigos y conocidos en la provincia, que acuden a medios de formación espirituales –es la finalidad del Opus Dei-, rezan o colaboran en iniciativas apostólicas con personas del Opus Dei, en tantas tareas que tienen su eje en las obras de misericordia, subrayadas recientemente por el Papa Francisco en el Año de la Misericordia. Buscan en esta institución formación para ser católicos coherentes, en la vida corriente, activos y con la humildad de no sentirse mejores sino en necesidad de convivir y aprender de los demás, con todos y de todos.

Defensa de la Constitución

El ocho de julio del año 1808, don José Napoleón, “por la gracia de Dios, Rey de las Españas y de las Indias”, nos regalaba nuestro primer texto constitucional. Era una carta otorgada y por eso digo que nos regalaba, porque los españoles no contamos para nada en su elaboración. Nuestro primer texto constitucional. Han pasado 205 años, y desde entonces diez textos legislativos de rango superior han tratado de regular nuestra convivencia política con mayor o menor fortuna, sin contar el proyecto de constitución federal de la I República del 17 de julio de 1873 (por cierto, ¿sabían los nacionalistas de todo pelaje que el preámbulo de esa constitución federal reconocía sin ningún tipo de complejos a la nación española?).

Entre los diez textos, tan solo dos se aprobaron con el consenso mayoritario: la constitución de Cánovas, respaldada por Sagasta, del 30 de junio de 1876 y la constitución del 6 de diciembre de 1978. Y precisamente, los dos han sido los más duraderos: 47 años la de Cánovas y 38 la actual. El resto de constituciones siempre se dejaban en la cuneta a la otra mitad de los españoles.

Humanizar las tragedias

escritorLas tragedias humanas, los sucesos, ocupan buena parte de los medios de comunicación, con frecuencia abriendo un informativo o en la portada de un diario. El “éxito” que tienen en audiencia y lectores parece justificar su amplia cobertura, pero por eso mismo se requiere un esfuerzo especial para humanizar este tipo de acontecimientos, y hasta poner en entredicho que sean lo más importante para un medio de comunicación. Desde luego, no lo son para quienes pensamos que la información debe ayudar a dignificar a la persona, recogiendo la realidad que más ayuda a las personas, huyendo del sensacionalismo y buscando la calidad de la información siempre.

He hecho la prueba más de una vez. En un bar o en casa, las noticias sobre política o economía interesan más o menos, pero cuando la televisión informa de un accidente o de algún suceso los presentes dejan de conversar o de hacer lo que están haciendo, para prestar atención al suceso. Puede ser un caso de violencia doméstica, un tiroteo, un asesinato, un naufragio, un ahogado, un accidente. También he comprobado que noticias de interés humano y heroísmo altruista captan tanto o más la atención.

Viudez anticipada

No sé de teatro. Solo me considero un espectador más aunque, en estos momentos, desearía ser un influyente crítico.

Mi única vinculación activa con el arte escénico se remonta a cuando tenía quince y dieciséis años. Durante el entonces llamado bachillerato superior, intervine con algunos compañeros de colegio en la representación de dos sainetes de Pedro Muñoz Seca –El cuatrigémino y El contrabando-, ambos adaptados para personajes masculinos, dado que la enseñanza en ese centro era exclusivamente para chicos.

En la “temporada” siguiente, se establecieron lazos entre los colegios de Escolapios y La Consolación, se formó un grupo mixto e interpretamos El médico a palos de Molière, en el salón de actos del colegio de la avenida de Lidón. En versión “valenciana”, con El metge a garrotades, participamos en el concurso dels XIII de Villarreal.

Simultáneamente, el que subscribe formaba parte del grupo La Bolanchera, integrado en la Asociación Internacional de Teatro para la Infancia y la Juventud. Disponíamos de las instalaciones que la Sección Femenina tenía ubicadas en la avenida Hermanos Bou, para los ensayos. Estrenamos en el Teatro Cine Sindical, la obra musical “Ploff, el zapatero perezoso” y también, nos desplazamos con los decorados en la baca de un microbús, llegando hasta Pego en la provincia de Alicante, donde actuamos en la plaza del pueblo.

Autocrítica socialista

La necesidad de que los socialistas, tanto a nivel autonómico como a nivel estatal, lleven a cabo una autocrítica profunda es evidente. Los malos resultados electorales de los últimos meses y años, la aparición en el panorama político español de “Podemos” y los cambios sociales que ha experimentado España han convencido, como no podía ser de otra manera, a los líderes y los electores socialistas de que tienen que llevan una profunda autocrítica.

Probablemente, si esa autocrítica la hubiera llevado a cabo antes, con más visión a corto, medio y largo plazo, ahora no sería tan urgente. Pero es que ahora es de una urgencia inaplazable, por el bien del propio PSOE y hasta por el bien de España, porque, como decía un líder valenciano, “el PSOE ha pasado de ser un partido histórico a ser histérico”.

Toda institución está obligada, si quiere responder a la evolución social y política, a llevar a cabo autocrítica, de modo permanente. Es el reconocimiento de que nada es inamovible en el terreno cambiante de la política, y el que no cambia –“agua que no corre se pudre”, decía un oriental– se puede llevar un batacazo de dimensiones impredecibles.