El fill del foll i atres relats breus

fill del follAutor: Antoni Ruiz Negre
Extensió: 180 pàgines
Editorial: Mosseguello
Llengua: Valencià
ISBN: 978-84-940548-9-1

El present recull de relats no pretén alcançar destacades cotes lliteràries. La finalitat del llibre no és atra que la d’entretindre al llector, en un temps en que l’evasió en les vivències quotidianes resulta més necessària. Per a tal finalitat, la narració breu pareix ser lo més indicat, puix que no obliga a mantindre atenció permanent a una  trama plantejada, a fi de no perdre’s en els llaberints que la mateixa història presenta.

Els vintiquatre relats oferits comprenen distints i dispars conflictes, els quals passen per l’intriga, l’aventura, la realitat, la fantasia, lo impossible, i encara lo succeït a lo llarc de la vida de qui ho escriu. Delliberadament, no es guarda cap de orde ni en la cronologia dels fets ni en el tipo de temes tractats, i sent alguns fets d’una autenticitat total junt ad uns atres de la més delirant fantasia, deixe a l’arbitri del personal dilucidar quins són uns i uns atres.

Si en la llectura d’este llibre he conseguit interessar al llector, o per lo manco distraure’l, hauré conseguit el meu propòsit.

Apunts històrics del teatre valencià (III)

En l’anterior apunt nos referírem a dos grans escritors valencians, que compartiren la tasca de portar l’art dramàtic a les més altes cotes, colzejant-se en el immortals de la escena espanyola. Per sort per a nostre teatre no són noms aïllats en la història, puix que disponem d’un respectable llistat, del qual procurarem donar complit conte en apunts pròxims.

Parlem hui dels intérprets. Cal dir, que des del seu començament fins a les darreries del segle XIX, la professió d’actor passà per periodos de verdadera indigència, escàs reconeiximent civil, i inclús marcat menyspreu per part d’algunes capes socials. Per fortuna ni sempre fon aixina ni tots foren tractats tan mal, pero dos fets importants que referirem hui deixen constància, de que la vida de la faràndula es considerava d’ínfima categoria en un país com el nostre, a on els conceptes d’honor, purea de sanc, o possible fortuna, crearen verdaderes fronteres en el tracte entre humans.

A qualsevol llector sonarà familiar la célebre definició de “còmics de la llegua”, encara que no tots arriben a entendre el significat que realment tingué tal descripció, i que vist hui des d’una perspectiva anecdòtica sol causar-nos certa gaubança.

El pensamiento débil

Uno de los signos más representativos de la “postmodernidad”, de la que tanto se habla en distintos medios, es el de la decadencia de principios, valores e ideales en nuestro tiempo, y a la que un filósofo contemporáneo, G. Vattimo, definió acertadamente como el pensamiento débil. En contraposición al pensamiento fuerte, que tiene convicciones firmes y sólidas, que defiende la validez permanente de ciertos principios y que se proyecta en ideales éticos o sociales, el pensamiento débil renuncia a toda certeza que no sea la de lo tangible, es enemigo de metafísicas, y profesa un tranquilo escepticismo que a nadie obliga y a nada compromete. Es esta debilidad del pensamiento, precisamente, la que nos hace entender desde su misma raíz muchas manifestaciones desconcertantes de nuestro tiempo. Hoy la gente piensa muy poco y piensa mal —pero ¿quiere, realmente, pensar?— y cambia de ideas con la misma facilidad y prontitud con que cambia de vestido según la moda. Lo malo es que la decadencia no se la reconozca como tal decadencia, y que se quiera justificar este frívolo escepticismo como un progreso hacia la postmodernidad.

Podemos amenaza al PSPV

Podemos amenaza al PSOE en muchos frentes, tiene una línea muy clara de desgastar a los socialistas. Sin embargo, no me refiero a la “amenaza” de ir acercándose o superar en votos y diputados a los socialistas, sino a la amenaza de las consecuencias que puede tener una abstención del PSOE que permita gobernar a Rajoy. Por mucho que Javier Fernández, presidente de la gestora socialista, esté preparando con mucho tacto la abstención, subrayando que no es lo mismo apoyar que abstenerse, en Podemos no han tardado en tomar posiciones ante esa hipotética abstención.

Los pactos PSOE-Podemos en diversas comunidades autónomas penden de un hilo, y así lo han hecho saber diferentes líderes. Uno de ellos, Pablo Echenique, no es un líder autonómico solamente, en este caso secretario general en Aragón, sino que también es secretario de organización estatal, por lo que su advertencia tiene más peso. Habla el líder aragonés, y habla el líder nacional.

También en la Comunidad Valenciana ha reaccionado Podemos, en boca de su secretario general, Antonio Montiel, metiendo más presión al PSOE ante una hipotética abstención del PSOE. Se podrían replantear el Acuerdo del Botánico, ha advertido.

La hemorragia del PSOE

Siempre produce algo de rubor citarse a sí mismo, también porque la memoria es muy selectiva, y todos tendemos a recordar lo que nos salió bien, o en el caso de los periodistas a evocar comentarios, opiniones o previsiones que “acertamos”.

Haciendo una excepción, en estas páginas publiqué el pasado 27 de julio “Lo menos malo para el PSOE”, en que expresaba mi opinión de que a los socialistas les interesaba abstenerse y permitir un gobierno de Rajoy, en vez de arriesgarse a unas terceras elecciones, y en vez de pactar con Podemos y los partidos independentistas.

En ese artículo exponía la diferencia entre “apoyar” al PP y “abstenerse”, también por los intereses del país. Ahora, en estos días, Javier Fernández, el sensato y hábil presidente de la gestora socialista, está llevando a cabo una labor de pedagogía política para que asimilen sus militantes y votantes la diferencia entre “apoyar” y “abstenerse” para que el PP gobierne. Por el bien del PSOE –que perdería muchos votos y escaños en unas terceras elecciones– y por el bien de España. Está intentando detener la hemorragia del PSOE.

En 15 días habrá gobierno de Rajoy. El PSOE no tiene elección, porque de lo contrario hubiera sido un sinsentido defenestrar a Pedro Sánchez, con su “no es no”, que simultáneamente escondía sus negociaciones para gobernar con Podemos y los partidos independentistas: lo tenía ya ultimado, y precisamente por eso los barones socialistas se rebelaron.

Apunts històrics del teatre valencià (II)

Com lo promés és deute, hui reprenem nostres apunts, parlant de la vida i milacres de dos extraordinaris dramaturcs valencians.

Qualsevol en Valéncia sap, que Gaspar Aguilar és una llarga avinguda la qual enllaça la plaça de Jesús en el Cementeri Municipal, aixina com que el carrer Guillem de Castro comença en la plaça de Sant Agustí, i acaba en el passeig de la Pechina junt al riu, en haver passat per les històriques torres de la Porta de Quart. Alguns saben, també, que Gaspar Aguilar i Guillem de Castro foren escritors valencians; més be pocs, que escrigueren notables obres de teatre; i difícilment trobarem un grapat de ciutadans actuals que coneguen alguna de les obres que ells compongueren.

És llamentable tindre que arribar ad esta conclusió, pero açò demostra l’escassa formació proporcionada al poble per aquells que degueren haver-lo instruït, lo qual l’impedix conéixer l’existència de personages que treballaren per la seua terra, oferint lo millor de sí mateixos, favorint en gran esforç la cultura, sacrificant en molts casos el seu pervindre, i acabant l’existència en total pobrea.

I crec que nos deuríem preguntar; ¿Per qué açò?… ¿Aixina sol tractar Valéncia als seus artistes?… Puix per desgràcia, el cas dels personages als quals faig referència hui no és únic sino, malauradament, prou repetit a lo llarc de nostra història.

Un PSOE “podemizado”

La realidad del PSOE inquieta al propio PSOE y a toda la sociedad española. Su naufragio es de tal envergadura que tiene ante sí la nada desdeñable tarea de redescubrir y volver a escribir su propia identidad. Si su fundador, Pablo Iglesias, que en 1879 lo alumbró, levantara la cabeza, su asombro sería máximo.

En 1979, en un congreso extraordinario, el PSOE renunció al marxismo. Fue una fecha clave para el partido, se optó por un centro izquierda moderado, cuando ya el marxismo a nivel mundial era rechazado, ocultado, incluso con vergüenza por las consecuencias que había tenido en diversos países, y que no es preciso recordar.

El PSOE se desangra, en parte por la irresponsabilidad de Pedro Sánchez, que antepuso su ambición personal a los intereses de su partido y de España. Sin embargo, no hay que ser simplista, y achacar la deriva socialista únicamente al exsecretario general.

Javier Fernández, el presidente de la gestora socialista, está haciendo equilibrios para que su partido se encuentre con sus coordenadas básicas y no acabe dinamitado por la “guerra de cuchillos” que ha habido y hay.

Fernández ha afirmado que el PSOE “se ha podemizado”. Sería interesante preguntarle cómo y cuándo, en su opinión, también por el talante sereno que muestra, que le puede acercar a una cierta objetividad de análisis.

Llamas en el PSOE

La asombrosa realidad del PSOE es tal que, cuando se publiquen estas líneas, puede haber algún elemento relevante o sorprendente en el devenir socialista. Con la dimisión de Pedro Sánchez, su decisión de seguir como diputado en el Congreso y de presentarse a las primarias, quien le dé totalmente por muerto se equivoca. Su ambición, su “ego”, alimentado por el su mujer, Begoña Gómez, no se han apagado. No es un adiós, sino un “hasta la próxima”, y esa próxima no sabemos cuál puede ser. Siguen las llamas en un partido fundado en 1879.

Tanto Pedro Sánchez como Pablo Iglesias se están ahora tirando de los pelos, más bien de la coleta en el caso de Iglesias. Si hubieran llegado a un pacto, ahora Sánchez estaría en la Moncloa: pero se empecinó Iglesias en apoyar el independentismo y ciertos postulados radicales que asustaban -y asustan-, y el pacto no fue posible, pese al desmedido afán de Sánchez de llegar a la Moncloa, jaleado en todo momento por Begoña, su mujer.

Si Podemos hubiera sido más inteligente políticamente –el sectarismo lleva a perder la inteligencia-, si hubiera relegado lo que el PSOE no podía aceptar, ahora tendríamos una realidad muy distinta. Probablemente si Podemos hubiese estado en manos de Iñigo Errejón, eso se podía haber producido.

Apunts històrics del teatre valencià (I)

L’escassea de documentació històrica a disposició del públic, la poca atenció que a nostre teatre se li ha dispensat a lo llarc del temps per part de les autoritats culturals, junt a la relativa carència de texts o referències escrites arribades fins a nosatres, fa difícil expondre al llector interessat lo que en realitat ha supost el fet teatral per a nostra societat valenciana, i lo que ad ella en quant a cultura li ha aportat. No obstant, i per fortuna, no tot ha segut obscuritat a lo llarc del temps per a la nostra escena.

Si en l’inici d’estos apunts tenim en conte la màxima de que “començar pel principi” sol ser la millor manera d’explicar un fet, bo serà que adoptem una forma un tant cronològica en la present redacció, mes que a lo llarc dels apunts, de volta en quan siga precís o un tant aclaridor, tornar arrere per a desenfosquir algun tema que ho precise. En permís, puix, anem al principi.

La necedad y su imperio

Cuando reflexionamos sobre el mundo de los hombres y su espectáculo, la impresión negativa que se recibe no es principalmente su egoísmo y maldad, sino su estupidez masiva. Es cierto que los hombres somos egoístas y malos, pero sobre todo somos estúpidos y necios, y la estrecha unión de ambos comportamientos nos hace del todo incorregibles. La necedad es la ignorancia pretenciosa y prepotente que no es consciente de que carece de adecuados conocimientos, sino que opina con osadía de todo sin tomarse la molestia de informarse de nada. Y es esto lo que la hace reprobable. Mientras que la ignorancia no es por sí misma un mal moral sino más bien una carencia, la necedad implica una actitud de imprudencia temeraria, de impermeabilidad a la corrección, y de comportamiento irresponsable. El necio se hace un malo incorregible.

Resaca electoral

De nuevo unos resultados electorales ofrecen multitud de análisis, algunos con más objetividad que otros, pues asombra también escuchar o leer comentarios que más bien parecen de un seguidor de un equipo de fútbol a ultranza que de una serena interpretación de los datos del escrutinio. Pero ya se sabe que algunas pupilas están tan teñidas de un color que hacen difícil analizar la realidad sin pasión partidista. También hay análisis de políticos que más bien parecen nacer de la venganza interna del partido que de los resultados propiamente dichos. De todo hay, en definitiva, y es bueno el intercambio de impresiones, a veces para reconocer falta de perspectiva o empecinamiento.

Los grandes triunfadores de las elecciones vascas y gallegas del pasado domingo han sido Iñigo Urkullu (PNV) y Alberto Núñez Feijóo (PP). Feijóo puede presumir de que sólo hay una comunidad autónoma en estos momentos que un partido gobierne con mayoría absoluta, la gallega, y va a seguir haciéndolo, en unos momentos de notable fragmentación parlamentaria, tras capear unos años duros por la crisis económica y con un PP lastrado por los casos de corrupción.

¿Quo vadis España?

Tras el resultado negativo de la segunda sesión de investidura de Mariano Rajoy no puedo dejar de plantearme la incertidumbre que se abre para todos nosotros en los próximos dos meses y, sobre todo, mucho más allá. Las decisiones que se tomen en los próximos sesenta días condicionarán nuestro futuro para bien y…para mal.

Se supone que se va a esperar al resultado de las elecciones autonómicas gallegas y vascas. Y dependiendo de ellos el nacionalismo redoblará sus exigencias e intemperancias.

Los nacionalistas están esperando como agua de mayo ser la llave que decida el futuro de la nación española; no nos engañemos, su deseo es tensar la cuerda hasta el extremo pero no romperla. Piden su reconocimiento como nación, pero también millones de euros procedentes de España, nación de naciones, según ellos. Las cosas hay que tenerlas claras: si deseas ser independiente debes contar con medios económicos suficientes para poder mantenerte. No puedes pretender irte pero quedarte, no puedes aspirar a que todos los españoles sufraguen los desmesurados gastos de unas provincias que hayan dejado de serlo. Es cuestión de lógica: yo pago los gastos de mi casa no los de la del vecino.

¿Alguien se imagina que parte de sus impuestos fueran a pagar el derroche continúo de otra nación? ¿Alguno de ustedes sería partidario de dar un solo céntimo para financiar, pongamos por caso, el mantenimiento de las embajadas de cualquier potencia extraña?

La motivación

Los deseos de nuestras vidas forman una cadena cuyos eslabones son las esperanzas y las realidades” (SÉNECA)

Decía en otra ocasión sobre valoraciones personales de “Derechos y Deberes” fundamentales del ser humano, nos daba la sensación que estábamos dando como Nación la imagen de un país lleno de derechos y bastante vacío de deberes, poco edificante en lo moral, con una corrupción galopante pública y privada en todos los niveles sociales, y con una sociedad con deberes en baja y derechos al alza.

En efecto, las acciones y decisiones que tomamos en nuestras vidas están subordinadas a “motivaciones” que en uno u otro sentido o en ambas a la vez son el origen de nuestra fortaleza moral al desembocan en la práctica diaria nuestros propósitos. Si solo son derechos de nuestro ego nos llevan al “egoísmo”, o si solo deberes compartidos, a la “filantropía” con los demás. Los derechos y deberes deben de ir siempre juntos y en sintonía, tiene que haber un equilibrio entre ellos. Decía GANDHI: “Todo derecho que no lleve consigo un deber, no merece que se luche para defenderlo”. Los derechos y deberes son como las piernas de una persona que si le falta cualquiera de ellas es coja y fácilmente se desequilibra al andar por su camino, y cae.