Ceuta, España, Europa, exigen respuestas tras la invasión del pasado 30 de julio. Las cifras van en aumento: en torno a 100 muertos entre los asaltantes, que eran unos 60.000, casi la población de Ceuta, que se dice pronto. Como si en unas horas asaltaran Madrid 2,5 millones de personas.
Los asaltantes, sin ningún tipo de reparo, lo expresan: “Volveremos a intentarlo”. Por si teníamos alguna duda. Ha sido una prueba, un aviso de que pueden hacerlo otra vez.
He de reconocer que la primera noticia del asalto la tuve por una red social, y pensé que no era cierto, sino un vídeo creado con IA, o de otro país en otra fecha. Me parecía increíble, propio de ciencia ficción.
Hace tiempo, en una conversación a solas con un alto político, me dijo sobre unos hechos en España que era mejor para el país que la verdad no se supiera. No lo sé pero prefiero la verdad que la suposición, la corrección política, la paz a base de cesiones.
La invasión de Ceuta es como una herida grave en nuestro sistema político: el Estado de Derecho ha saltado por los aires, la frontera no existe para algunos, la seguridad se ha puesto en entredicho en unos niveles que no imaginábamos.
El Gobierno, con Pedro Sánchez a la cabeza, exculpando a Marruecos expresamente, mientras Alemania le pide a Marruecos que vuelva a acoger a los asaltantes. España, el país invadido, se tapa los ojos. ¿Qué contendrá el teléfono móvil de Pedro Sánchez que los servicios secretos marroquíes conocen?
Desde el Gobierno han dicho que no tenían información que predijera esa invasión. Es falso: la tenían, desde hacía días, y no se hizo nada. Si es cierto que no tenían información, son incompetentes y debería haber dimisiones de varios ministros: impensable que dimita Pedro Sánchez, que sigue con su táctica de agotar la legislatura hasta 2027. Con o sin información, tendría que haber dimisiones.
Si falló la información mucho más falló la respuesta. Ante una invasión, quien ha de intervenir es el Ejército, que en Ceuta precisamente cuenta con unidades muy preparadas, que suman unos 3.000 efectivos. Para impedir lo que pasó, para proteger a los habitantes de Ceuta, para vigilar todas las calles y plazas estos días, los comercios y domicilios.
Margarita Robles, ministra de Defensa, dijo que se trataba de una cuestión humanitaria, y que había que atenderles. Sí, en torno a 100 muertos, muchos heridos en el asalto, pero se trata de INVASIÓN delictiva, no a una desidia nuestra.
Si nos acogemos al “volveremos a intentarlo”, ¿qué decisión tomará el Ejército, de modo inmediato, junto con el Gobierno si se produce? ¿Cómo cuestión humanitaria o como invasión? Han de responder, porque de la respuesta tal vez depende que miles de españoles que viven en Ceuta se planteen dejar de vivir en la isla, a corto y medio plazo.
Siguiente pregunta que exige respuesta clara: ¿quién y cómo organizó la invasión? Nombres, fechas. Al principio se hablaba de subsaharianos, pero las imágenes eran claras: no había ningún negro.
Se habla de movilización a través de redes sociales y de las mafias. No cuela: ¿quién lo movió? ¿para qué? Utilización de la migración como arma política. Objetivo: Ceuta y Melilla. Así tiene Mohamed VI un foco internacional que esconde la miseria y pobreza de Marruecos, el desempleo de los jóvenes que asaltaron Ceuta. Recibe a Infantino, presidente de la FIFA, para el Mundial de 2030, y estrecha lazos con Trump. España se va quedando aislada internacionalmente.
Vinieron de Marruecos, por lo tanto Marruecos al menos lo permitió. Hay que aclarar su grado de responsabilidad, y tomar medidas. No quedarnos de brazos cruzados, cuando en los medios de comunicación marroquíes se habla sin matices de “recuperar” Ceuta y Melilla, supuestamente colonizadas por España, cuando es sabido que pertenecen a España desde hace siglos, y nunca han sido de Marruecos.
Europa entera reacciona con gran preocupación a la invasión de Ceuta. Italia, a la cabeza. Pero Pedro Sánchez alega que algunos países de Europa son egoístas e insolidarios, cuando toda Europa está muy preocupada con él.
Sánchez es como el del chiste: un conductor que en la autopista oye: “Atención, peligro, un coche va en dirección contraria”. Y dice: “Uno no, ¡todos!”. Toda Europa está equivocada menos Sánchez; la gran mayoría de los españoles estamos muy indignados por la invasión de Ceuta, menos Sánchez.
Los organismos internacionales no deben permanecer al margen de las pretensiones de Marruecos y de los sucesos del 30-J en Ceuta. No es un problema solamente de España detener el afán expansionista de Marruecos con Ceuta y Melilla, que abiertamente se expresa en Marruecos.
La invasión de Ceuta exige respuestas, investigar cómo se organizó todo, sin miedo a la verdad. Sin miedo y sin querer tapar nada. Si Sánchez no puede o no sabe, que convoque elecciones anticipadas.
Foto: rtve
Javier Arnal Agustí es Licenciado en Derecho y periodista.
Escribe, también, en su web personal.
