Chavismo cruel

Cuando nos enteramos de los dos terremotos en Venezuela, pensé que era un desastre más para los venezolanos, tras 27 años de dictadura chavista.

Más que los terremotos, la dictadura bolivariana ha sido cruel durante décadas y lo es ahora. La crueldad no se transforma en solidaridad de la noche a la mañana, tiene unos gérmenes en este caso muy cultivados durante años.

Para una dictadura ser ayudados es humillante, pero para esta dictadura lo es más, porque está poniendo en evidencia el saqueo sistemático de Venezuela, las infraestructuras descuidadas, las ONG expulsadas o apropiadas. Para los venezolanos, tragedia sobre tragedia.

Casi 9 millones de venezolanos han salido de su país estos años. Después de Afganistán y Siria, es el país con mayor número de exiliados. 

Los venezolanos carecen de máquinas, de equipos que les ayuden con eficacia. Sacan los cascotes de las casas con sus manos. Nada les detiene, pero es porque casi nadie les ayuda. Un Estado fallido, un Estado corrupto, un Estado ineficaz: es la dolorosa herencia que ahora trágicamente les golpea con una fuerza cruel.

Venezuela está recibiendo ayuda de Colombia, Ecuador, Chile, Argentina, Estados Unidos, España… Casi una treintena de países. Por nuestra parte, se envió la UME inmediatamente, lo cual me parece que fue acertado, aunque nuestra memoria nos recuerde que el Gobierno no envió a la UME a Valencia por la Dana hasta pasados cuatro días, mientras la ministra Margarita Robles lo intentó justificar con aquello de que “la UME no está para eso”.

Sin embargo, la Unión Europea no está ayudando, sino simplemente expresando una solidaridad de despacho. Penoso. Injustificable, con los abundantes medios humanos y materiales de los que dispone la Unión Europea.

Ayudar a Venezuela es una obligación de todos en estos momentos, aunque sufra las consecuencias de una dictadura que ha esquilmados los recursos en el mantenimiento de servicios, que ahora echan en falta. Maduro tenía dinero para pagar a su guardia personal de soldados cubanos, pero no para mantener actualizados los sistemas ciudadanos de protección y ayuda.

Los seísmos no se controlan, pero las infraestructuras y los servicios públicos sí. Y hay un abandono culpable, un expolio acumulado durante décadas.

Un amigo que trabajó en Venezuela hace décadas me comenta que conoció un país rico, desarrollado, con energía, con recursos naturales y humanos, en progresión. El petróleo les daba muchas garantías.

Tengo amigos venezolanos que han abandonado su país y ahora viven, solos o con sus familias, en España. Ahora están más en vilo todavía ante las noticias de las dimensiones de los terremotos. A veces tienen parientes y conocidos que han fallecido, o se han quedado sin nada.

Con insuficientes recursos estatales de Venezuela, con insuficiente ayuda internacional, me indigna leer las noticias del pillaje, los saqueos de particulares y de la ayuda humanitaria procedente de otros países, y las trabas de las autoridades para que los rescatistas internacionales hagan su tarea con eficacia.

Me lo cuentan venezolanos: funcionarios uniformados –policías, militares– saqueando, ante la pasividad de las autoridades. Nada, como siempre, ni una palabra. Venezuela lleva 27 años siendo saqueada y ahora también. Impunidad permanente en Venezuela.

foto: Huffpost

  • Javier Arnal Agustí es Licenciado en Derecho y periodista.
    Escribe, también, en su web personal.