Cascotes urbanos

Caminar por la calle Trinidad, en Castellón, tiene una cierta emoción, por no decir inquietud. Que yo recuerde, en tres ocasiones ha habido que acordonar un tramo de la acera, para evitar que pasaran peatones, por cascotes de casas viejas y abandonadas. Esta semana ha sido un piso superior a un café, con actividad en agosto.

Se trata de la calle Trinidad, no de una calle de barriada, en cuyo caso tampoco procedería permitir casas con riesgo de desprendimientos de cascotes.

La pregunta es evidente: ¿qué se está haciendo con esas viviendas abandonadas, viejas, en toda la ciudad? No se debe permitir el estado de no pocas de esas viviendas, y hacen falta viviendas en Castellón. ¿Qué plan, control o soluciones hay en marcha?

Si la IA no me falla, en Castellón ciudad hay unas 13.000 viviendas deshabitadas, lo que representa un 16% del parque total de inmuebles de la localidad. De esas 13.000, unas 4.300 pertenecen a grandes tenedores; unas 1.500 de las viviendas en manos de grandes propietarios están controladas por fondos de inversión. Solo 696 inmuebles deshabitados corresponden al parque público. El plan municipal calcula una necesidad real de 4.260 viviendas sociales en la ciudad. Mucho que trabajar ¿no?

Es evidente que no es lo mismo “vivienda deshabitada”, que “vivienda antigua y abandonada con riesgo de desprendimientos”. ¿Cuántas hay en Castellón que nos transmiten inseguridad cuando pasamos por la acera? No son pocas. Basta caminar por el centro de la ciudad.

Esas casas con riesgo ¿tienen una inspección periódica municipal? No sé si se dirige el ayuntamiento al propietario pidiéndole un mantenimiento mínimo de las losetas del balcón, o la azotea, o mínima limpieza del solar también por razones sanitarias.

Ester Giner, concejala del ayuntamiento, ha recordado que hay ayudas municipales para rehabilitar viviendas, para mejorarlas y garantizar también su seguridad. Se han presentado ya 41 solicitudes. El plazo acaba el 31 de agosto. 

La dotación municipal es de 501.428 euros. Las subvenciones pueden cubrir el 100 del presupuesto protegible. En los supuestos de actuaciones urgentes que puedan comprometer la seguridad de las personas las ayudas pueden alcanzar los 30.000 euros por edificio y los 5.000 euros por vivienda.

Alguna solicitud puede proceder de ese considerable número de casas viejas y abandonadas, pero no creo. Si no se habita, el riesgo no lo ve el dueño, sino los demás.

  • Javier Arnal Agustí es Licenciado en Derecho y periodista.
    Escribe, también, en su web personal.