DESIERTO DEMOGRÁFICO V

José M. Millet el Mar, 08/11/2022 - 21:22
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La realidad, según una información de “ABC”, de 16/12/19, es que los costes de la crianza de un hijo ascienden a unos quinientos euros mensuales. Esto supone, si tenemos en cuenta el salario mínimo interprofesional, que tener hijos puede suponer un riesgo evidente de pobreza. En definitiva, un escenario demasiado difícil para la maternidad, si además tenemos en cuenta que en España existen dos millones de niños en situación de pobreza y otro en situación de riesgo severo. 

En consecuencia, con todo ello, los jóvenes españoles se han convertido en unos amantes de las mascotas, sobre todo de perros y gatos, en unas circunstancias en las que éstos les ayudan a superar sus angustias y depresiones. Estos jóvenes, aterrorizados, declaran su intención de no tener descendencia, y, en su lugar, aparecen los animalitos. La situación se ha incrementado, incluso, de forma espectacular con la pandemia. De forma que es tal el éxito de este estado globalista que, en lugar de nietos, los abuelos van a tener, con suerte, algún gato o perro. La situación es tan evidente que ya hay compañías aseguradoras solo para las mascotas, que cubren sus necesidades médicas. 

Según informa “Zenitlife”, el número de perros y gatos en España supera al de menores de 15 años. Nada menos que 15 millones de canes y felinos frente a 6 millones de niños.

Para que nos hagamos una idea, en Madrid hay el doble de gente paseando perros que con carritos de bebe.

Un perro o un gato nos puede costar unos 40 euros al mes, frente a los 500 de un hijo. Los motivos están muy claros.

Somos ya ese país envejecido en el que cada vez más hay más mascotas, menos niños y más ancianos.

El brillante escritor JUAN MANUEL DE PRADA, en un artículo de fecha 4 de junio de 2022, titulado “Perrhijos”, desvelaba lo que ocurre cuando la sociedad, y en este caso los jóvenes, se sienten incapaces de afrontar el futuro con seguridad y optan por no tener hijos sustituyendo a estos por mascotas. Es decir, como él dice, un  “simulacro de hijo”, es decir, un perro. 

Cita el dato escalofriante de que en España el número de perros supera ya al de hijos (9 millones frente a 6), y que este hecho está dando lugar a un nuevo modelo de familia que él denomina “familia multiespecie”, superando ya a la monoparental. 

Además, esta circunstancia aboca a situaciones ridículas o al menos así se las ve desde fuera, como la de que en los divorcios se establezcan cláusulas sobre la custodia compartida de los perros, o testamentos que los incluyan, e incluso, cita, la posibilidad que, en el fallecimiento de animal, se organicen velatorios. 

Inteligentemente, acaba el artículo haciendo la consideración de que “la abyección gusta manifestarse mediante la cursilería”, en referencia a cementerios suntuosos de mármol bien cuidado solo para mascotas, en comparación con los cementerios de pobres, abandonados, “áridos como la ceniza”.

Imagen: Gatitos y Perritos Chidos

 

José Manuel Millet Frasquet es abogado.

 

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