DIEZ DIAS para el BREXIT

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Algunos estamos contando las horas que faltan para el evento. Boris (que arrasó en las últimas elecciones, precisamente por ser el único que daba garantías para conseguir el Brexit) está recaudando fondos para que el Bing Ben, el reloj de su patria, de su nación, de la Gran Bretaña, una digna e histórica amiga y también rival de España, diferencias al margen, dicho sea con todos los respetos para esa gran nación, uno de los baluartes de la civilización occidental, valga esto como sincero homenaje, toque las campanas ese día. No es barato, al parecer cuesta nada menos que medio millón de euros, pero Boris opina que merece la pena oír esas campanadas de un reloj tan emblemático e histórico, en un día tal señalado.

En el caso de que no se consiga recaudar la cifra, todas las iglesias de Inglaterra harán sonar sus campanas ese día 31, a las 00 horas, la bandera de la Unión Jack ondeará en toda Inglaterra y se vitoreará y celebrará la nueva libertad conquistada por fin por el Reino Unido.

Todos sabemos que la palabra brexit viene de combinar Bretaña con Exit, o sea salida. De esta forma se designa el abandono por parte de GB de la UE. Para ello, se invocó el artículo 50 del Tratado de la UE

La salida debía de haberse producido ya. La fecha tope era en marzo del pasado año 2019. Pero hubo prórrogas, primero hasta el 12 de abril, luego hasta el 31 de octubre……en estos momentos, la prórroga se ha realizado hasta el 31 de enero del presente año 2020.

¿Habrán más prórrogas o por fin Gran Bretaña abandonará definitivamente la UE?. ¿Habrán cambios de última hora, zancadillas, obstáculos sobrevenidos?……lo veremos en seguida. Internet es un hervidero de comentarios críticos con el Brexit, a saber: que si económicamente no les conviene, que si se van a quedar aislados, que si los europeos que trabajen en Inglaterra van a verse afectados, que si el turismo británico que viene a España se resintirá…

Se decía también que el primer referéndum fue por la mínima, y que no era válido, que había que repetirlo. Sin embargo, es lo cierto que Boris ha arrasado en las últimas elecciones, y ha ganado por que en su programa estaba el Brexit. “Aunque quedara tirado en un barranco”, vamos a ejecutar el Brexit, se dice que llegó a afirmar Johnson, determinado a lograrlo.

Y no puede ser de otra forma. Unas naciones que han tardado siglos en configurarse, que arrastran sentimientos nacionales, identidades propias, singularidades…….es lógico que no acepten deslizarse por el desagüe de la disolución en un entorno global, insulso, aséptico y venenoso, como sin embargo se intenta desde Bruselas.

La realidad es que la UE empieza a deshacerse como un iceberg en medio de aguas tropicales. A resquebrajarse como una sandía madura o una tabla de madera que aguantara demasiada presión.

Para un español, el Brexit es algo así como si uno va a una fiesta, y durante el desarrollo de esta, uno de los anfitriones anuncia que no quiere saber nada del jolgorio, marchándose del lugar. Es un jarro de agua helada a presión sobre las calvas de los cerebros que ostentan el poder en la UE.

Una UE que con esta salida, aparece ya tocada de muerte, condenada a desaparecer, finalmente, castigada por sus excesos globalistas, sus paraísos fiscales, sus presidentes a dedo, sus abusos a las naciones que la han conformado, las distintas tropelías, varias y diversas……por todas sus condenadas políticas, todas ellas…….a cual más antieuropea.

Recientemente, el brillante Salvador Sostres publicó un excelente artículo hablando del parlamento de la UE, y refiriéndose a ella como la Siniestra Maquinaria, una especie de engranaje monstruoso, al servicio de la anulación del individuo, del mayor ataque a la libertad conocido por el ser humano, un ensayo general del mal, de forma que, cuando el Diablo aparezca y se presente en la tierra, “se instale en el Parlamento Europeo”, pues “ en ningún otro lugar “se sentirá más en casa”, decía. Suscribo su acertada opinión.

Lo cierto es que hasta que el Brexit no se consume, uno alberga sus interrogantes sobre si finalmente dejarán salir (¿les van a dejar?) a los británicos de este correccional para naciones en el que han convertido la UE. Si finalmente lo consiguen y comienzan a respirar los aires de la libertad, puede que otras naciones históricas (como España, la primera nación de la historia, en constituirse como tal y cuyo máximo exponente en sus letras, Cervantes, murió el mismo día que Shakespeare, curiosas casualidades), sigan la estela. O sigamos.

Y así, puede que la UE quede reducida a Merkel y Macrón, hasta que un sábado cualquiera de furia desatada, los chalecos amarillos finalmente se decidan a saltar las vallas del Eliseo y lo destronen, le arrebaten su corona globalista y antieuropea, y le conduzcan, como un Luis XVI cualquiera a un exilio en Suiza o a cualquier paraíso fiscal donde sea que tenga sus abultadas cuentas opacas.