El maltrato a la "MASA SUCIA" II

José M. Millet el Mié, 31/08/2022 - 19:38
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En el que se suponía fantástico siglo XXI, el siglo de la modernidad, en el que íbamos a dejar atrás la “barbarie” del XX, resulta que la “masa sucia” va, sin embargo de catástrofe en catástrofe, sin una explicación clara de por qué y cómo suceden las cosas, en una sucesión de calamidades que parece calcada a las que sucedieron en el siglo pasado. 

1.- CRACK DEL 2007:

2007: no tenemos que remontarnos mucho. Tomemos la publicitada crisis de 2007; porque, aunque se hable de 2008, la crisis como tal comienza en el verano de 2007: las causas de la misma no aparecen claras. Los “mass media” se cansaron de repetir que se habían entregado demasiados créditos; lo cual quizás nos debería llevar a preguntarnos por qué se actuó así… lo cierto es que se iba generando desde el año 2000 una burbuja de especulación con el tema de la construcción debido a la sorprendente facilidad con la que entonces los bancos otorgaban créditos. Era típico que cualquiera fuera al banco a pedir una hipoteca para comprar una casa y el banco le diera no solo para esto, sino también para cambiar el coche y para irse de crucero. Es curioso preguntarse, a toro pasado, porqué esa alegría en la concesión de todo tipo de créditos durante esos años en contraste con la cerrazón actual. Esta frivolidad bancaria, esta alegría con el papel moneda, provocó, propició, evidentemente, que la burbuja se hinchara. Todo era posible por que había dinero para todo. Fue la gran fiesta. Todo el mundo sabía que podía ganar una fortuna si se metía en el negocio. En aquellos momentos nadie pensaba, o nadie quería hacerlo, que aquello pudiera tener fin.

Y lo tuvo, finalmente, de repente, en 2007 se dejaron de conceder créditos. El mercado se para de golpe. Como excusa, aparece el escándalo de las subprime en USA y se produce lo que más temen los expertos en bolsa, el efecto “contagio”. De repente ya no hay dinero para nada y todavía peor, los bancos comienzan a reclamar insistentemente todos los créditos que han ido concediendo. En ese preciso momento es cuando se redefinen los bancos como esas entidades caprichosas que te dan un paraguas cuando hace sol y te lo reclaman cuando empieza a llover. El golpe es demasiado fuerte. La gente deja de comprar por que ya no tiene crédito, por tanto, los emprendedores que habían construido no pueden ya vender los inmuebles, todo se queda paralizado. Mientras tanto, los bancos se lanzan a reclamar y ejecutan hipotecas. Hay pánico generalizado. Algunos promotores fallecen por ataques cardíacos, otros se suicidan, las adicciones se disparan, mucha gente ve como su vida se hunde con la fiebre especulativa; fiebre que luego es desvergonzadamente criticada por políticos ateos, utilizando (oh, sorpresa!!!) su educación cristiana, definiéndola como pecado de avaricia. Es un crash parecido al de un siglo antes, al del 29. 

Ante esta paralización del mercado la burbuja se revienta, dejando ver la economía real, exigua y destrozada o inexistente. Algunos autores han visto en este movimiento bancario, que acabó tan artificialmente como había comenzado, una especie de operación de acordeón en la que, cuando este se estira, se da todo el crédito y luego, cuando el acordeón se estruja, los bancos se quedan con todos los inmuebles en ejecuciones hipotecarias (¿algo que ver todo esto con los Fondos de Inversión y la compra por Blackrok de partidas de inmuebles por toda España?)

Sin embargo, lo increíble es que fueron siete años de mundo Disney que acabaron de forma trágica, con millones de personas encadenadas a créditos que tardarían toda su vida en pagar, con hipotecas que finalmente valían más que los inmuebles comprados: Ya se sabe que se puede derrotar a cualquier nación gracias a una guerra o a unas deudas. Ambas cosas esclavizan. Y quizá esta sea la palabra clave.

Se puede decir que esta operación, que se podría denominar “burbuja”, es la primera de las sorpresas que nos ha deparado ya este siglo XXI.

2.- VIRUS

Coronavirus. En 2020, con toda la población aterrorizada, unos niveles de mortalidad desconocidos desde hacía cien años en los inicios del virus, la gente encerrada en sus casas, la obligación de utilizar mascarillas, los toques de queda, ejército en las calles, gobiernos ineficaces…un virus que ha durado varios años, que ha estrangulado la economía real, no la financiera, evidentemente; nos encontramos ahora, una vez superado, en una situación en la que el virus no ha podido ser localizado en la naturaleza. Si lo tenía un animal, este no ha sido identificado hasta la fecha. Además, el virus nace en la calle de al lado del único laboratorio del mundo en el que se trabajaba con este tipo de ponzoñas. 

Por otra parte, todo ocurre en una nación que se dice comunista y que por encima de todo, si es algo, es hipernacionalista; en la que no existe la libertad de prensa y en la que todo lo que ocurre se encuentra encubierto o directamente tapado bajo la densa capa de la censura. 

Son demasiados factores como para que no se dude del origen. Sin embargo, asombrosamente, la población no pregunta nada, no se cuestiona nada. Simplemente la “masa sucia” sufre el virus y se alegra de haber sobrevivido al mismo, celebrándolo con vacaciones y viajes, y restaurantes. Muy parecido a lo que ocurría en la Edad Media después de cada epidemia de peste.

3.- HIPERINFLACION:

Al parecer, según la versión oficial, una invasión rusa de una de sus exrepúblicas, es la causa para que todo tenga que subir de precio de forma inmediata y a una velocidad de vértigo. En el mundo existen 206 naciones, muchas de ellas productoras de trigo. ¿De verdad vamos a comprar la especie de que vamos a tener escasez por que una de ellas tiene un conflicto con la vecina?. 

Y por otra parte, que tiene que ver el trigo con la electricidad cuyo precio se ha elevado un 400%; o con el petróleo, o con el resto de los alimentos que no están hechos a base de trigo... 

Desde arriba, al parecer, están convencidos de que nos vamos a tragar lo que se conoce ya como el “cuento de la guerra”. Sin embargo, lo que es cierto es que los precios se encuentran disparatados, de todo tipo de productos, que se avecina un invierno en el que mucha gente no podrá pagarse la calefacción. Macrón ya ha avisado del fin de los buenos tiempos…

En realidad, la hiperinflación tiene un objeto, la ruina de la gente. Ya hemos hablado de la conveniencia de que la gente esté arruinada a fin de que sea más dúctil con las disposiciones del poder. Al fin y al cabo, el depredador siempre necesita debilitar a la presa, antes de devorarla.

 

Imágenes: timetoast, EFSA, Expansión

José Manuel Millet Frasquet es abogado.

 

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