¿Etnia árabe o SIMPLEMENTE VALENCIANOS ISLAMIZADOS?

En el año 711 aconteció la batalla de Guadalete que daría paso a la conquista y ocupación del territorio de la Hispania romana- visigoda por los árabes y tribus de bereberes islamizadas. 

¿Qué supuso este hecho histórico? ¿Se produjo una evolución o una ruptura en Hispania o en la Valencia Medieval? 

Las fuentes árabes emplearon el término de Al-Andalus para designar la Hispania musulmana. La conquista y ocupación marcó un hecho trascendental dentro de nuestro proceso histórico e influyó en la vida y pensamiento de la población autóctona, donde se amalgamaron dos concepciones sociales distintas con caracteres étnicos, lingüísticos, religiosos y culturales que se interrelacionaron o fusionaron para forjar una nueva civilización, dando origen a dos interpretaciones diferentes de la historia de España y del Reino de Valencia.

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La primera interpretación propugna que ni la conquista musulmana del siglo VIII, ni las nuevas oleadas de nuevos invasores de siglos siguientes, ni la reconquista cristiana posterior cambiaron total y drásticamente las estructuras hispánicas, -a pesar de la evidente orientalización-, sino que permanecieron las realidades sociales y psicológicas, dando como resultado la originalidad de la civilización andalusí. 

Sustentaron esta tesis, entre otros, los medievalistas y arabistas siguientes: F.J. Simonet, el arabista valenciano Julián Ribera, Asín Palacios, Sánchez Albornoz, Menéndez Pidal, Henri Pérès, Huici Miranda, Ubieto Arteta, etc.

Claudio Sánchez Albornoz defendió, con una gran profusión de datos, la idea de que lo hispánico preislámico se mantuvo en vigor en la España musulmana y no se arabizó la contextura vital española. Este medievalista confeccionó un catálogo de las supervivencias preislámicas en la civilización hispanomusulmana cuyas raíces occidentales se manifestaron en las costumbres y características de la vida social y concluyó afirmando que la herencia que Al-Andalus recibió de la España hispano-visigoda fue muy diversa y multiforme y se extendió a la lengua, las letras, la cultura, la vida cotidiana, las costumbres, las instituciones, la economía, la mentalidad, la religiosidad e incluso hasta lo más íntimo que poseen las grandes figuras de pensadores, escritores, poetas y hombres de acción. 

Antonio Ubieto Arteta señaló, refiriéndose a nuestro ámbito geográfico, que la región de Valencia no sufrió un cambio en sus estructuras humanas con la imposición de un nuevo orden político en el siglo VIII, sólo se alteraron los hechos políticos y religiosos, permaneciendo las estructuras y hechos culturales.

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El historiador árabe Ibn Jaldún escribía en el siglo XV que la mayoría de sabios entre los musulmanes eran "agemíes", palabra con la que designaba a los de origen extranjero.

La segunda interpretación postula una generalizada arabización e islamización de las instituciones, sistema sociopolítico, aspectos socioculturales y sociolingüísticos y una aniquilación o minimización del legado de origen hispano-visigodo o de las aportaciones de culturas ibéricas y mediterráneas en la formación y desarrollo de la civilización andalusí.

Entre los que defienden esta postura están: Reinhart Dozy, Américo Castro, el ensayista Joan Fuster, Pierre Guichard, etc. 

A. Castro mantuvo que los andalusíes, ética y culturalmente, se consideraban árabes. Su tesis se sintetiza en no admitir la continuidad entre la historia visigoda y la que prosperó bajo los musulmanes, sobredimensiona la fuerte influencia del Islam en las costumbres y la lengua y considera que la historia de España es ante todo la historia de una creencia y de una sensibilidad religiosa, en donde lo lingüístico y lo literario tienen un valor primordial.

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Mientras los partidarios del evolucionismo sociocultural destacan las raíces latino-cristianas y la influencia que ejercieron en la civilización andalusí, los rupturistas postulan la negativa a cualquier nexo de continuidad entre la Hispania romano-visigoda y la que se fue configurando con la Reconquista, e insisten en la determinante intervención del Islam y de la contextura semítica en la mentalidad de Al-Andalus. 

Nosotros mantenemos que difícilmente un grupo relativamente reducido de invasores, compuesto mayoritariamente por bereberes norteafricanos, fueran capaces de arabizar totalmente a los hispanos. Más bien, serían diluidos, fagocitados y asimilados por la masa de población autóctona. Es más lógico y viable admitir que fueran entroncando con los indígenas o autóctonos, produciéndose una simbiosis de influencias recíprocas, donde lo hispano desempeñaría un papel esencial en todos los órdenes de la vida, aunque los invasores pudieron desempeñar el papel de agentes propagadores de la forma de pensamiento y de vida arábiga.

Cabe tener presente que E. Terés al traducir y comentar la obra Yamhara del polígrafo y erudito genealogista Ibn Hazm, sólo registra 81 linajes de origen árabe en la España musulmana del siglo XI.

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  • José Vicente Gómez Bayarri es Licenciado en Filosofía y Letras, Doctor en Historia, 
    Catedrático de Geografía e Historia, Profesor Universitario, Académico de número 
    de la RACV y Medalla de Plata de la Ciudad de Valencia.