MADURO EN NY

A las dos de la madrugada de ayer, 3 de enero, los Estados Unidos lanzaron una operación sobre diversas instalaciones militares venezolanas que vinieron seguidas -y quizá fueron pretexto- para la captura del matrimonio Maduro que se encuentra ya en Nueva York y en escasos días serán juzgados por tráfico de drogas y armas.

La sorpresa a nivel mundial ha sido descomunal y sin embargo Trump había anunciado su plan desde hace días y hubiera podido realizarlo dentro de 2025, pero prefirió aguardar la llegada de buen tiempo atmosférico para lograr que tanto la acción aérea como la delicada operación del equipo Delta Force conocieran las mejores condiciones posibles y pudieran cumplirse con una precisión impecable.

Tampoco es la primera vez que los Estados Unidos intervienen en un país. La última ocasión fue en 1989 en el Panamá de Noriega que fue juzgado en EEUU. También Chile, Argentina, Nicaragua y otros fueron intervenidos por Washington. Esta vez los sentimientos sobre la operación estaban enfrentados: pocos lamentan la detención del dictador Maduro y su desaparición de la vida política; pero pocos también aplauden la forma de actuar de Trump contraria a las normas de derecho internacional.

El propio Trump en fechas recientes había condenado la intervención de algunos de sus predecesores -Carter, Bush, Obama, Biden- en asuntos internos de países asiáticos, africanos o de Oriente Medio. Teóricamente la acción de Trump era diferente y enraizaba con la más rancia tradicional estadounidense, al intervenir en su patio trasero, en un país americano que estaba siendo mangoneado por Rusia y principalmente para China. "América para los (norte) americanos" ha venido siendo una constante del pensamiento presidencial de Washington.

La operación relámpago de ayer parecía ir encaminada a deponer al tirano de un régimen indeseado y colocar al frente del gobierno a los vencedores de las recientes elecciones. Las declaraciones de Trump de ayer tarde, dejó claro que no es así. A Edmundo González, vencedor de las elecciones ni lo mencionó. De Corina Machado dijo que el pueblo le tiene cariño, pero no respeto. ¿Acaso le duele que le "robara" el premio Nobel que tanto había anhelado y que tiene, cada vez más lejos?

El propósito parece ser, mantener a la vice presidenta Delcy Rodríguez y su equipo siempre que obedezcan las órdenes de Washington que seguirá vigilante a la situación durante tanto tiempo como sea necesario.

Por si quedaba alguna duda, añadió también que los Estados Unidos administrarían adecuadamente las reservas petrolíferas del país, distribuyéndolas adecuadamente por el mundo en beneficio de Venezuela y de la comunidad internacional. Ni que decir tiene que en beneficio principal de los propios EE.UU.

Aparte de cantar las glorias de su país y de su ejército, Trump aclaró también que el mundo debía tomar buena nota de lo que acababa de ocurrir que podría repetirse con idéntica eficacia en otros puntos del mundo. Y todos pensamos en particular en lugares del hemisferio occidental como Groenlandia, Cuba, Colombia, Nicaragua, Panamá o Méjico.

En los próximos días seremos testigos del desarrollo de la aventura que comenzó ayer con el juicio de los Maduro, la reunión del Consejo de Seguridad de la ONU, donde pocos -si es que alguno- aplaudirán la acción de Trump.

Cierto es que, al defender la vía legal del respeto al Derecho internacional, nunca había sido movilizada la ONU, con lo que las condenas por la violación de las reglas democráticas por parte de Maduro, quedaban solo en buenas palabras que no eran capaces de frenar los desafueros del dictador.

Por el momento, las reacciones mundiales a lo que acaba de ocurrir oscilan entre la petición por China de la inmediata liberación de Maduro, hasta el respeto a la legalidad internacional que pide la mayoría de los países europeos, sin aclarar muy bien cuáles serían los pasos para que esa legalidad se cumpliera: ¿dar el poder en Venezuela a González y Machado, vencedores de las elecciones?, ¿devolver a Maduro a su país?, ¿evitar que Trump continúe con semejantes operaciones en otro puntos del mundo y en especial de América?

Trump va a seguir dando mucho juego durante no pocos meses. No lo podremos perder de vista.

  • Jorge Fuentes Monzonís-Vilallonga es Master en Ciencias Políticas y Económicas y Derecho. 
    Diploma de Altos Estudios Internacionales. Embajador de España en Bulgaria en 1993. 
    Primer Embajador de España en Macedonia en 1995. 
    Embajador de España en Bruselas WEU en 1997, entre otros cargos.