Defensa de la Constitución

El ocho de julio del año 1808, don José Napoleón, por la gracia de Dios, Rey de las Españas y de las Indias, nos regalaba nuestro primer texto constitucional. Era una carta otorgada y por eso digo que nos regalaba, porque los españoles no contamos para nada en su elaboración. Nuestro primer texto constitucional. Han pasado 205 años, y desde entonces diez textos legislativos de rango superior han tratado de regular nuestra convivencia política con mayor o menor fortuna, sin contar el proyecto de constitución federal de la I República del 17 de julio de 1873 ( por cierto, ¿sabían los nacionalista de todo pelaje que el preámbulo de esa constitución federal reconocía sin ningún tipo de complejos a la nación española?).

Entre los diez textos, tan solo dos se aprobaron con el consenso mayoritario: la constitución de Cánovas, respaldada por Sagasta, del 30 de junio de 1876 y la constitución del 6 de diciembre de 1978. Y precisamente, los dos han sido los más duraderos: 47 años la de Canovas y 38 la actual. El resto de constituciones siempre se dejaban en la cuneta a la otra mitad de los españoles.

La batalla de Las Navas de Tolosa: La unión hace la fuerza

Hace ochocientos años, el día dieciséis de julio del año mil doscientos doce, los reyes de Castilla, Aragón y Navarra, causaron una definitiva derrota a las tropas almohades mandadas por el temible Al-Nasir. Aquella victoria dejaba sentadas las bases que conducirían más tarde al final de la Reconquista. La liturgia romana dedicó desde entonces aquella fecha a la conmemoración de la fiesta de la Santa Cruz. Lo mismo, que en razón de la victoria de Lepanto sobre los turcos, fue introducida en las letanías del Santo Rosario, la invocación a la Señora como “Auxilio de los cristianos”.

En las fuerzas cristianas militaban las huestes de Alfonso VIII, rey de Castilla; de Pedro II de Aragón y de Sancho VII de Navarra, aquel rey de gran fortaleza y cuya estatura no envidiaría en nada a la de Pau Gasol. Con razón sus contemporáneos le llamaron Sancho el Fuerte.

La indiferencia religiosa

Entre los profundos cambios que ha experimentado nuestra sociedad occidental en los últimos cincuenta años, hay que destacar la gran extensión de la indiferencia religiosa, la mayor dificultad a la que se enfrenta la Iglesia en su labor pastoral y evangelizadora. Es un fenómeno cultural y social nuevo, que no tiene precedentes. En la mayor parte del siglo veinte, el ateísmo militante de los regímenes marxistas fue la gran amenaza contra la religión, perseguida política y socialmente como alienación del hombre, a través de la intimidación y de la fuerza; hoy la situación es de muy distinto signo: Dios y la religión han dejado de ser, no ya una vivencia, sino una cuestión que despierte atención e interés en una gran parte de la gente. La animadversión de una minoría se ha convertido en la indiferencia de la mayoría. Son infinidad los que “pasan” de la religión, considerada una cultura superada del pasado, y Dios ya no está en el horizonte de la vida de nuestros contemporáneos, ni como cuestión última, ni como problema.

La repugnancia natural ante el aborto

1.- Un militante socialista y segundo teniente de alcalde del Ayuntamiento de Paradas (Sevilla), ha tenido el valor y la coherencia de participar en la magna manifestación celebrada ayer en Madrid a favor de la vida. No creo que haya sido el único. Y lo hace en base a un razonamiento muy sencillo: Si la izquierda siempre ha estado a favor de los más débiles ¿cómo no voy a estar a favor de los concebidos no nacidos que ahora son los seres humanos más indefensos?.

2.- Otro socialista francés, ginecólogo de Rennes (Bretaña francesa), llamado Maurice Caillet, ex masón, en su libro titulado “Yo fui masón”, editado por Libros Libres, nos cuenta su experiencia personal desde la óptica de un agnóstico, de un no bautizado, y, en cierto modo, en aquellos momentos desde una posición beligerante contra la Iglesia Católica. La ley francesa del aborto fue promulgada en el año 1975. Según Caillet, “¡Los diputados masones de derechas y de izquierdas votaron como solo hombre!”, esta nueva ley “que había deseado con todas mis fuerzas y que se había preparado (sic) en las logias”.

El frustrado Cantón Federal de Castellón

Hace ciento cuarenta y dos años, el 26 de julio del año 1873, el general Arsenio Martínez Campos, al frente de sus soldados daba por vencido y terminado el llamado cantón federal de Castellón, proclamado al margen de la ley por nuestro legendario paisano Francisco González Chermá, tan sólo cinco días antes, al frente de 100 voluntarios, 2 compañías de carabineros y un regimiento de Infantería, venidos expresamente desde Valencia.

Quico Chales”, que regentaba un pequeño taller de zapatería situado en la calle Enmedio, heredado de su padre, era un republicano federal de la tendencia de los “intransigentes”, partidario de proclamar el sistema cantonal de “abajo arriba”, más acorde con la filosofía política sinalagmática. Ni el cantón ni el procedimiento de implantación estaban previstos en las entonces leyes vigentes. Chermá chocaba frontalmente con la Constitución de 1869 en cuyos artículos 110-112 establecía el sistema de reforma y en modo alguno se establecía el sistema federal que no pasó de ser un proyecto de República Federal redactado por Castelar, muy influenciado por la constitución de los Estados Unidos.

La Cruz

A la atención de de todos aquellos iconoclastas a quienes molesta el símbolo ecuménico y reconciliador de la Cruz

1.- Es la representación de la crucifixión de Jesús. Cicerón nos dice que era el más cruel y terrible método de quitarle la vida a una persona. La forma más vergonzosa y humillante de morir, ya utilizado por asirios, babilonios y fenicios. Muerte destinada a los esclavos y a los criminales. El suplicio servile como decía Séneca. Sabemos por los historiadores romanos Apirno y Floro que unos seis mil esclavos seguidores del tracio Espartaco fueron crucificados en las cunetas, entre Capua y Roma. Murieron aquellos parias de la tierra como los delincuentes, los criminales y los ladrones. Murieron como murió Jesús. Y Jesús con su muerte canallesca y humillante quiso glorificarles y honrarles. Devolverles su propia dignidad. Elevarlos a la condición de seres humanos…

Compromís planta al Rey

Mañana miércoles se celebrará en el Congreso de los Diputados el acto por los 40 años de las elecciones democráticas en nuestro país, y será presidido por Felipe VI. A los primeros anuncios de ERC y Bildu de que no asistirían a este acto en señal de protesta por la presencia del Rey, se sumó Compromís.

Cada uno tiene su opinión y sus preferencias políticas, pero sin embargo en Compromís deberían calcular mejor el fondo y la forma sobre esta cuestión. En cuanto al fondo, el Rey es el jefe del Estado en España, guste o no. Celebrar las primeras elecciones democráticas en nuestro país es lo importante, lo que da consistencia a este acto. Asistir o no porque lo presida el Rey es perder de vista lo importante – al menos para la mayoría de los españoles, y quién sabe si para la mayoría de los votantes de Compromís -, apelando a un rechazo de la monarquía porque presida el acto, que es algo formal, aunque se ve que disgusta mucho a algunos. La corrección institucional es compatible con defender otras opciones, que indudablemente tienen partidarios, argumentos, pero no parece que en nuestra democracia sea bien visto el “plantón”.

Por encima de las diversas opciones políticas, apostar por un funcionamiento normal de las instituciones sería buena señal, por educación política y responsabilidad. Insisto: creo que es algo que está por encima de si se es partidario de la monarquía o de la república.

Impaciencia revolucionaria de cierta izquierda

Están nerviosos. Ya tienen su nuevo “Prestige”, su nuevo “15 M”. La crisis ha sido un gran estímulo para sus ansias revolucionarias. Si Mariano Rajoy consigue enderezar la economía y cumplir alguna de sus promesas electorales, estos señores revolucionarios nuestros tendrán que pasar por los quirófanos cardiacos. No podrán resistir el disgusto.

Todo está muy bien calculado. Agitación, agitación y más agitación. Y si algún policía se pasa un poco de la raya, el regalo está servido: ya tendrán su mártir. Su añorado mártir.

No importa que en Portugal la crisis sea mayor que la nuestra y que nadie pretenda un cambio de régimen. Y que lo mismo suceda en Italia, en Francia, en Irlanda, etc. Ellos lo que quieren es aprovecharse de este momento de desánimo nacional para traer “su República”, digo que sea la “suya” porque nunca han pretendido que fuera la de todos.

Sorprendentes realidades

Dr. José Jaime Canós

El pasado jueves, 15 de junio, en Nules hubo un acto inusual, con ingredientes dignos de resaltar. Todo sucedió en la inauguración oficial de la calle dedicada a José-Jaime Canós, un médico nulense que ejerce en el Hospital de La Plana. Si noticia es algo que se sale de lo habitual, algo llamativo, en ese acto hubo varios aspectos dignos de destacar. Casi un millar de personas en la inauguración de una calle, hasta ahora llamada Rambleta, y ahora Doctor José Jaime Canós. Ya es una cifra considerable, pese al calor. Entre los asistentes, varios cientos de vecinos del municipio, amigos y familiares del Doctor Canós, pero también personas venidas de Madrid, Valencia y otras ciudades alejadas.

El alcalde destacó en su intervención las cualidades que han llevado al ayuntamiento a dedicarle una calle a un vecino de la localidad, a petición de los propios vecinos, y por unanimidad de los partidos políticos con representación municipal. Más iniciativas vecinales tiene que haber, pues las iniciativas no son patrimonio de los políticos, aunque en nuestro país todavía estamos a un nivel más que discreto en la presencia activa de los ciudadanos, no necesariamente unida a los partidos políticos. También por ello es una realidad que alegra.