Guerra educativa

Soy de los que piensan que sería muy deseable un gran acuerdo social y política sobre las leyes de educación. Es un área que, lejos de partidismos políticos, debería tener un marco estable, ajeno a los vaivenes, en beneficio de la propia educación, de los gastos de las familias, de los alumnos y de los profesores. El máximo exponente de no desear un acuerdo amplio es el actual Consell, con un Vicent Marzà que ha movilizado a toda la sociedad valenciana, por su empeño en imponer el valenciano, por su afán de reducir todo lo que pueda la enseñanza concertada, por no dialogar.

El resultado es evidente: una gran fractura política y social, una guerra que no hace ningún bien. Por un lado, el tripartito; por otro, PP y Ciudadanos. Por un lado, los gobernantes; por otro, la sociedad civil, que es y debe ser la protagonista de la educación, y que no ha parado de movilizarse contra el decreto plurilingüe y contra la supresión de conciertos, con las manifestaciones multitudinarias de Valencia y Alicante. Es la mayor movilización callejera contra el actual Consell, y sólo ha comenzado.

Londres, Qatar… y Banco Popular

Los últimos atentados de Londres, la ruptura de relaciones diplomáticas con Qatar y la venta por un euro del Banco Popular tienen en común la desinformación.

No son pocos los conocidos y amigos que estos días me preguntan por estas tres cuestiones, como si un periodista fuera un experto en todo, en cuestiones de terrorismo internacional, financiación del terrorismo y batacazos bancarios. Siento defraudarles, pero les reconozco que noto una falta considerable de información, por más que pueda tener algo más que un ciudadano que no se dedica al periodismo.

Una vez más, me he acordado de que la primera víctima en una guerra es la verdad. La información objetiva se vuelve a echar en falta, hasta de modo escandaloso, y se aviva la sensación de que la realidad no interesa darla a conocer, por parte de quienes tienen responsabilidades de gobierno y los grandes grupos bancarios y económicos. Se repite la historia, que ya sabemos, pero que duele cuando se ven las víctimas, que en el fondo somos todos.

Cuando escribo estas líneas, todavía no se sabe nada de los cuatro desaparecidos en los atentados de Londres del pasado sábado. En un ataque suicida con cuchillos, pasados ya varios días, en pleno centro de Londres, todavía no sabemos nada de los cuatro desaparecidos. No es normal.

La crisis del sentido común

En medio de las opiniones humanas, tan múltiples y dispares, el sentido común constituye la base fundamental en la visión de la realidad y en el entendimiento entre los hombres. Hay, en efecto, una facultad común, propia del entendimiento humano, que nos capacita para ver y juzgar ciertas realidades de la misma manera, a pesar de las discrepancias en muchísimas otras cosas; así como existe un instinto congénito en las tendencias y sentimientos, existe también un instinto natural en la percepción de la realidad y la verdad, y del que no podemos sustraernos sin caer en la insania mental. Es este instinto el que nos orienta con seguridad en la vida y el que nos proporciona criterios de racionalidad elemental en los juicios que hacemos sobre las cosas y las personas. Porque no todo en la vida es opinable y discutible: ciertas cosas de lo humano son tan claras, como la luz del sol, y tan comunes, como la propia naturaleza que nos iguala a todos. Los principios éticos universales que regulan el comportamiento humano se asientan, justamente, sobre el sentido común, y ese reducto inexpugnable de la razón es el que funciona en la buena gente cuando las extravagancias de la irracionalidad amenazan el fundamento mismo de la sociedad civilizada.

Marzá en su laberinto

Vicent Marzà, el conseller de Educación, se ha metiendo en un laberinto descomunal. Lo peor no es que él se haya metido, sino que ha metido a todos los padres y alumnos de la Comunidad Valenciana en un polvorín, que aumenta conforme pasan los días. Y, desde luego, Marzà hace lo que hace porque su avalista, Mónica Oltra, está detrás de la política educativa que ejecuta el castellonense, generando protestas multitudinarias, inestabilidad profesional que denuncian los sindicatos, malestar en las familias que no saben a qué centro llevar a sus hijos por el polémico “decreto Marzà” de la enseñanza plurilingüe o por los conciertos.

El “decreto Marzà” ha sido nuevamente suspendido cautelarmente por el Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana, en este caso ante el recurso presentado por la Asociación para la Defensa del Castellano en la Comunidad Valenciana. La Consellería tiene 5 días para recurrir. La primera suspensión cautelar del decreto la determinó el TSJCV tras un recurso de la Diputación de Alicante: desde el Consell, prácticamente se desautorizó que la Diputación se entrometiera en la educación, y alegaron que el PP quería armar lío. Pero ahora es una asociación ciudadana la que ha obtenido la misma respuesta, y el Consell se queda sin argumentos, sin excusas ni salidas de tono demagógicas.

De Nueva Canarias a Nuevo Teruel

Gracias a Pedro Quevedo, el único diputado de Nueva Canarias, tendremos presupuestos aprobados, al sumar 176 diputados. Pero los millones que ha arrancado para Canarias son objeto de comparación y críticas por otras zonas de España que se quejan de ser olvidadas por el Estado.

Las quejas me han llegado de mi tierra, de Teruel. Una provincia que tiene 135.000 habitantes, 3 diputados en el Congreso, que comprueba su continua despoblación y el olvido de inversiones que ayuden a sacar a flote una provincia tan extensa, tan olvidada, y que ahora ve que tal vez la solución es crear un partido que se llame Nuevo Teruel o Foro Teruel, poner un ejemplo, y quién sabe cuántos diputados sacaría de los 3 que le corresponden, pudiendo ser en algún caso decisivos para algunos presupuestos o decisiones.

Suponer que la comunidad autónoma de Aragón vela por los intereses de una provincia como Teruel es demasiado suponer. Aragón, en la práctica, es Zaragoza, una estupenda ciudad que acapara todo: el nuevo centralismo de las comunidades autónomas.

Por supuesto, podríamos hablar del caso de la provincia de Soria, la menos poblada de España, con 90.000 habitantes, en iguales o peores circunstancias que Teruel. Soria tiene 2 diputados en el Congreso.

Calle al doctor Canós

El Ayuntamiento de Nules ha decidido dedicar una calle a un vecino muy querido, el médico José-Jaime Canós. Nació en Nules y toda su vida ha vivido en Nules. No es frecuente que se dedique una calle a una persona en vida, salvo que se trate de políticos. Tampoco se trata de una persona jubilada, pues sigue trabajando en el Hospital La Plana. Y que se tome un acuerdo así por unanimidad de todos los partidos políticos refleja que el reconocimiento a este vecino tan popular excede cualquier consideración política. Buenas señales de que en la sociedad civil hay personas de gran valía, que los políticos distinguen como respuesta a peticiones ciudadanas.

El alcalde de Nules, David García, ha expresado bien el sentir de los vecinos. Ha destacado la trayectoria profesional de José-Jaime Canós, ayudando desinteresadamente a muchos vecinos de la localidad, y destacando el “factor humano y su implicación en la ayuda no sólo a los enfermos sino también a las personas desfavorecidas”. Y ha añadido: “es una persona comprometida que forma parte de diferentes instituciones educativas, sanitarias y sociales de ámbito nacional, provincial y, cómo no, local”, “una persona ilustre y muy querida por los vecinos de Nules”.

La victoria de Pedro Sánchez

Para relativizar cuanto pueda decir en estas líneas, he de reconocer que casi daba por hecho que saldría elegida Susana Díaz. Pero no es el único fallo de pronóstico que he tenido en estos meses, porque tampoco pensaba que saldría adelante el Brexit y que era imposible que Donald Trump resultara elegido. Como yo, parece que en estos tiempos de ebullición social y política hay variables que no sabemos valorar o medir, por lo que hemos de replantearnos el “pulso” que percibimos en la calle, en los medios de comunicación, en las tertulias políticas, porque está claro que hay circunstancias que los electores perciben con más intensidad o de modo distinto a lo que desde los medios de comunicación valoramos de otra manera.

Pedro Sánchez ha ganado por mayoría abrumadora, y en la Comunidad Valenciana también, de modo muy significativo en la provincia de Castellón. Ximo Puig se alineó con Susana Díaz en el famoso 1 de octubre para defenestrar a Sánchez –junto con otros barones socialistas muy conocidos y relevantes– y para auparla a la secretaría general, pero no ha sido así.

España: ¿Es una nación de naciones?

El castellano Bernal Díaz del Castillo, uno de los más valientes y capacitados capitanes de Hernán Cortés, en su interesante libro “La historia verdadera de la conquista de Nueva España” alude al origen natalicio de Ochoa, soldado de Hernán Cortés. Ochoa, de nación vizcaíno. En este caso, la acepción de nación hay que tomarla en su sentido más elemental y primario…”. La tierra en la que hemos nacido.(igual que la Patria es la tierra de nuestros padres) Por ejemplo, los estudiantes que acudían a Salamanca procedentes de otros lugares de España eran conocidos como los naciones, equivalentes al castizo madrileño los de provincias.En esta acepción la nación no tenía nada que ver con la soberanía. Es esencialmente telúrica. La soberanía es un atributo del Rey y por eso se le llamaba el soberano(actualmente, como una reminiscencia simbólica del pasado algunos periodistas todavía llaman a nuestro Rey el soberano).

La imagen de Pablo Iglesias

Andan preocupados, y con motivo, por la imagen de su líder, Pablo Iglesias. La valoración que recibe es cada vez menor y el calificativo de “partido emergente” empieza a adquirir tintes de “partido decadente”, probablemente por deméritos de Iglesias.

La imagen de Pablo Iglesias es agresiva, rupturista, brusca, prepotente, con aire de superioridad permanente, con azotes parlamentarios y extraparlamentarios que le hacen distante en vez de cercano a los problemas reales de los españoles. Grave error el suyo cuando se presentó como vicepresidente de un gobierno con Pedro Sánchez. Graves errores sus salidas de tono en el Congreso, aunque le jaleen quienes desean “dar palos” al poder político sin salidas viables y razonables. En diversas ocasiones, Iglesias ha sido maleducado.

Un primer interrogante es saber hasta qué punto es una imagen prefabricada porque piensa que así atraería a los votantes. O por el contrario si responde a un fondo agresivo y repelente al diálogo normal en las instituciones. O incluso puede ser una suma de ambos factores: un “ego” extralimitado con unas formas exageradas.

Políticamente incorrecto

En esta última década, el periodismo ha puesto en circulación una palabra para calificar aquellas ideas que son aceptadas o rechazadas por el sentir político y social automáticamente, sin necesidad de reflexión o valoración racional alguna: lo “políticamente correcto” o lo “políticamente incorrecto”. Decir que tal o cual opinión no es políticamente correcta equivale a decir que suscita escándalo y rechazo en el pensamiento mayoritario e impositivo de nuestra sociedad. Es un calificativo muy acertado, ciertamente, porque hoy la política tiende a invadirlo todo, inclusive el ámbito íntimo y autónomo del pensamiento de las personas. Y ello puede ser letal para el ejercicio de la verdadera democracia. Cuando una determinada idea resulta “correcta” o “incorrecta”, quiere ello decir que, de hecho, se ha impuesto en la sociedad una ideología totalitaria, a pesar de que se proclame el principio sagrado del pluralismo, y que, también de hecho, la libertad de pensamiento se encuentra restringida en su ejercicio, por más que se diga continuamente lo contrario.