Óscar Puente distrae

Una encuesta de El Confidencial Digital ha planteado: “¿Ve a Óscar Puente como sucesor de Pedro Sánchez”. El resultado ha sido que No lo ven un 90.23%, Sí lo ven un 8.82% y Ns/Nc un 0.95%. Unos datos que pienso que reflejan el sentir general.

La encuesta surgió tras declarar el ministro de Transportes, Óscar Puente, que no descartaba dentro de unos años ser el sucesor de Sánchez al frente del PSOE, asegurando que Sánchez no se retirará de la política hasta 2031, tras gobernar un nuevo mandato. A todas luces es una maniobra de distracción, cuando Ceuta es el centro.

El sucesor de Pedro Sánchez es el propio Pedro Sánchez, no tengo la más mínima duda. Juega, fomenta que se lancen globos-sonda, pero nada más. 

Los “sucesores” de Sánchez, en estos años, eran mujeres: Nadia Calviño, María Jesús Montero y la aragonesa Pilar Alegría (¿?), siendo portavoz y ministra de Educación. 

LOS INMORTALES

Es extraordinaria la pervivencia del arte en el tiempo. Por algo a los creadores se les llama inmortales; sus obras seguirán ahí, conmoviéndonos con su belleza, incluso enfermándonos cuando no somos capaces de encajar tanto esplendor, como le ocurrió a Stendhal, que entró en crisis como consecuencia de la contemplación de la Basílica de la Santa Cruz de Florencia.

No les voy a hablar de los grandes de la pintura, de los clásicos de la música o de los escritores que se mantienen vivos después de siglos. Les hablaré de un cantante que ni siquiera fue tan famoso como Piaf, Montand o Becaud. Ni tan incisivo como Brassens, Ferrat o Regiani.

Era más bien un cantante pop, especializado en música romántica y con un particular estilo a la hora de interpretar romances quizá de otros compositores. Su nombre es Joe Dassin y no en balde era hijo del realizador cinematográfico Jules Dassin, director de films tan recordados como Rififi, Nunca en domingo o Topkapi.

EL MARQUÉS DE LA ENSENADA

El controvertido Marqués de la Ensenada

Zenón de Somodevilla y Bengoechea nació en Hervías (La Rioja), el 20 de junio de 1702 y falleció en Medina del Campo (Valladolid), el 2 de diciembre de 1781.

Hijo de familia de hidalgos pobres, no se conoce que poseyera estudios reglados, habiendo desarrollado su carrera profesional en el cuerpo civil de la Armada, donde acabó destacando como organizador de los astilleros, y escalando puestos, en 1731 participó en la organización de la escuadra que reconquistó Orán, lo que le reportaría un ascenso como comisario que le permitió coordinar la Marina y el Ejército.

A partir de ese momento tuvo una eficaz labor como organizador de la escuadra española destinada a reconquistar Nápoles para el príncipe Carlos (el futuro Carlos III), que le nombró marqués.

¿CARLOS O CARLES?

Vaya por delante el recordar que nuestra onomástica se nutrió principalmente de nombres hebreos, latinos y germánicos,aunque la lengua valenciana creó interesantes variables entre hipocorísticos y propios: Batiste, Chimo, Sento, Pepiqueta, Amparigües, Nelo, Micalet, Gori, Boro, Gostino, Quelo, Tofol, etc. Respecto al nórdico Carlos se advierte su transformación en Carles a mediados del XIX, especialmente entre los escritores que seguían el supuesto "modelo de prestigio" de la Renaixença barcelonesa. Era algo similar a la actual preferencia por las Arantxas o Mireias, debido a que la progresía valenciana de hipermercado o Premio Planeta bajo el brazo prefiere sustantivos vascos y provenzales. Así y todo, la variable se reduce a vocalizar con más o menos abertura para obtener Carlos, Carles o -para los inmersores más aplicados- Carlas. Otro problema seria si nombre o apellido acarreara sambenitos como el del tenor Miguel Burro Fleta.

Cinismo de Sánchez

La pregunta que todos nos hacemos es la que le formuló a Sánchez el pasado lunes en La Sexta un vecino de Ceuta: “¿Qué te pasa, que estás acojonado con Marruecos?”. Y respondió con una pregunta, evitando la contestación.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, es un cínico. No es que lo sea en algunas ocasiones, es que forma parte de su carrera política hasta llegar a la Moncloa, y luego lo ha multiplicado. El exponente máximo es la invasión de Ceuta.

Que conste que no es un insulto llamarle cínico, sino describir y calificar una realidad. Como no es un insulto llamar ladrón a quien roba, o violador al que viola.

El término “cínico” se asocia con frecuencia a “hipócrita”, pero no es exacto. El hipócrita dice una cosa y hace otra. El cínico actúa con falsedad o desvergüenza, miente descaradamente sin sentirse mal por ello.

En Torreciudad

El pasado sábado, 12 de septiembre, se celebró en el santuario de Torreciudad (Huesca) una nueva Jornada Mariana de la Familia, en concreto la 34ª. Es una jornada anual, a la que acuden personas de toda España, muchos matrimonios jóvenes y muchos niños.

Es festiva, alegre. Este año estuvimos unas 7.000 personas: de la provincia de Castellón un centenar. Personas procedentes de Zaragoza, Barcelona, Pamplona, Valencia, Madrid, Burgos, San Sebastián, y hasta un grupo que acudió desde Palma de Mallorca.

Tuve oportunidad de asistir a la 1ª Jornada, y no me la salto salvo circunstancias de mucho relieve. Es una cita para renovar la familia y la vida espiritual. Empieza a las 12 de la mañana con ofrendas a la Virgen de Torreciudad, y luego se celebra la Misa en la explanada, que cada año preside una autoridad eclesiástica, que aporta en la homilía ayudas que sirven a las familias para afrontar con garbo y optimismo la aventura que es toda familia, cada familia.

El Hospital Real de Naturales

De los 155 hospitales establecidos en la Nueva España a lo largo del siglo XVI destacan varios, y pervive en la actualidad el hospital de Jesús, en la ciudad de México, el más longevo de la Hispanidad, pero nos vamos a centrar en el Hospital Real de San José de los Naturales, levantado por la orden franciscana en Moyotlán en 1531 para atender la epidemia de sarampión y que luego sería dedicado a la atención de sifilíticos y leprosos, tenido además especial importancia como refuerzo especial para el caso de epidemias.

Promocionado por la corona, que aportó 2000 pesos para su construcción y una dotación de 400 pesos anuales, el rey lo colocó bajo su Real Patronato y ordenó la redacción de unas ordenanzas para su gobierno en clara expresión de la política real que sostiene que el indio es un ser humano y como tal merece ser tratado. Todos los indios de la Nueva España tenían derecho a la atención del hospital… Pero además funcionó como hospedería de indios pobres, aunque a partir del siglo XVIII se dedicó exclusivamente a la atención médica.

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