Las pensiones son de todos
Ayer, en el Congreso, Mariano Rajoy vinculó las mejoras de las pensiones a los presupuestos. Implicó a todos los partidos, y jugó bien su baza.
Indudablemente, echaron en cara los parlamentarios a Rajoy que la presión de la calle le ha obligado a comparecer. Evidente, y al presidente del Gobierno le ha faltado calibrar la indignación de la calle, de los pensionistas y de todos los españoles, ante una materia crucial.
Que el Gobierno haya subido sólo un 0,25% las pensiones en estos últimos años, y también en 2018, choca con los mensajes de la recuperación económica de España, el aumento de los salarios, el fomento de inversiones, la remuneración y aumento salarial de políticos y asesores. Si hay que apretarse el cinturón, se puede entender, pero implicando a todos, no olvidando a los pensionistas, casi 10 millones de españoles.

Por primera vez en la historia, la humanidad se encuentra unificada a través de los medios de comunicación con una rapidez y perfección que nadie podía imaginar hace unos lustros. Ya no hay barreras de espacio y tiempo entre los hombres; en cuestión de segundos, podemos ver lo que pasa en lo más extremo del mundo, informarnos de todos los sucesos en sus mínimos detalles, comunicarnos directamente de persona a persona. Todos estamos hoy intercomunicados en todo y nada se escapa al poder omnipresente de la red que cubre el universo mundo.