Autocrítica socialista
La necesidad de que los socialistas, tanto a nivel autonómico como a nivel estatal, lleven a cabo una autocrítica profunda es evidente. Los malos resultados electorales de los últimos meses y años, la aparición en el panorama político español de “Podemos” y los cambios sociales que ha experimentado España han convencido, como no podía ser de otra manera, a los líderes y los electores socialistas de que tienen que llevan una profunda autocrítica.
Probablemente, si esa autocrítica la hubiera llevado a cabo antes, con más visión a corto, medio y largo plazo, ahora no sería tan urgente. Pero es que ahora es de una urgencia inaplazable, por el bien del propio PSOE y hasta por el bien de España, porque, como decía un líder valenciano, “el PSOE ha pasado de ser un partido histórico a ser histérico”.

El cristiano necesita saber qué actitud ha de tomar ante los hombres y ante la vida, porque de la actitud deriva siempre la calidad del comportamiento. Pero no todos tienen una idea clara sobre tan importante cuestión. Sin duda alguna, la actitud del cristiano no puede ser otra que la presentada en el Evangelio; pero ¿cuál es en concreto? ¿Qué implica pensar y sentir según el espíritu de Cristo? La cuestión es más profunda y compleja de lo que se supone, porque el Evangelio, en su aparente simplicidad, nos prescribe dos actitudes ante la vida, cada una de las cuales parece negar a la otra: la radicalidad y el espíritu de comprensión. No hallamos esto en las doctrinas humanas.
La noticia de la muerte de Rita Barberá corrió como un reguero a primera hora de la mañana de ayer. Se sucedieron reacciones y declaraciones de todo tipo, algunas de los cuales me parecen inhumanas, como el hecho de que los diputados de Podemos se ausentaran del hemiciclo para no guardar un minuto de silencio: al menos, Antonio Montiel, el líder de Podemos en la Comunidad Valenciana, sí estuvo a la altura, al igual que Compromís.