PATIM alerta

PATIM lleva más de cuarenta años combatiendo las adicciones. Siempre es interesante la Memoria anual de esta entidad, porque es un termómetro o espejo de nuestra sociedad. La presentó hace unos días su Presidente, Francisco López. En el fondo de los datos que PATIM aporta sobre adicciones, late la vida que nos rodea. Las adicciones suelen ser una parte del iceberg, que afloran deficiencias educativas y culturales.

Me impresionó un amigo al contarme que, hace años, había sido alcohólico, y se negaba a admitirlo. Hasta que un amigo le dijo por su nombre que tenía que tratarse porque era alcohólico. Le hizo caso y alegra la eficacia del tratamiento. El primer paso es reconocer la adicción y ponerse en manos de la entidad o profesional que puede ayudarle.

La adicción es la búsqueda patológica de alivio a través de una conducta o el consumo compulsivo de drogas o alcohol, por ser tal vez lo que más nos suena a todos. Deseo imperioso de consumo, casi incapacidad de controlar la voluntad, habitualmente generando menor rendimiento laboral, gasto excesivo o dificultades para la relación con los demás. El adicto no es libre, vive atrapado.

La vacuna preventiva para la adicción suele ser la moderación, la sobriedad. En una sociedad consumista como la actual hay un caldo de cultivo permanente. Si a eso se suma la inestabilidad matrimonial, con familias rotas e hijos que pagan las rupturas matrimoniales, sufre el afecto y el término “esfuerzo” se sustituye sutilmente por compensaciones variopintas sobre todo en la adolescencia, etapa muy importante en el desarrollo humano. El 85% de las 1.325 personas que PATIM atendió en 2025 se había iniciado en la adicción antes de los 18 años: es una alerta en grado máximo.

El Presidente de PATIM , Francisco López, ha expresado que el mapa de adicciones es “cada vez más complejo porque vivimos en una sociedad más compleja”. La adicción al juego se ha incrementado, comprobando que el entorno digital lo facilita mucho, también entre los jóvenes. 

Las nuevas tecnologías, las redes sociales, la tablet y el móvil han de usarse con moderación. Los jóvenes han de ver la moderación de su uso en sus padres, en los mayores. Los jóvenes pasan muchas horas con el ordenador, a solas: la mitad de los adolescentes reconocen que son adictos al móvil. Sufren los estudios, las amistades y hasta el ejercicio físico. Estoy de acuerdo con Francisco López en que la dependencia del móvil es un problema acuciante que la sociedad ha banalizado. Urge reaccionar.

  • Javier Arnal Agustí es Licenciado en Derecho y periodista.
    Escribe, también, en su web personal.