2026 puede ser mejor
Puede ser útil, al acabar el año 2025, valorar qué queremos o esperamos en 2026. Alguno, con humor, puede decir simplemente: “Que me quede como estoy”. Y tal vez es realista para una vida cotidiana, sin estridencias, sin enfermedades, sin zozobras laborales. Pero suena demasiado llano. Aspiramos a algo más que a sobrevivir.
El mero cambio de calendario no cambia nada, o casi nada. Lo que puede cambiar es nuestra actitud o ánimo con el que empezamos 2026. Por mi parte, me repelen frases grandilocuentes del estilo: “Solo es imposible lo que no se intenta”. No es que rechace todo proyecto u objetivo, sino que lo más sensato suele ser intentar proyectos realizables, realistas, porque de grandes frases o proyectos megalómanos surgen grandes batacazos personales y económicos.
