Si se hubieran celebrado elecciones el 18-D

En unos momentos de incertidumbre y cambios políticos en Europa, nos queda la curiosidad de qué resultados electorales se hubieran producido de haberse celebrado las elecciones generales el pasado domingo, el 18-D. Al margen de que la mayoría hemos recibido como buena noticia que no hubiera una tercera convocatoria en un año.

Se han publicado encuestas de qué hubieran arrojado las urnas el 18-D, y parece lógico: el PP subiría en diputados, Podemos pasaría al PSOE y Ciudadanos se mantendría. Pero ya digo que “parece”, pues las urnas podrían habernos deparado sorpresas.

Soy de los que no he acertado en el referéndum del Brexit –pensaba que no triunfaría– ni en las elecciones norteamericanas, en las que estaba convencido de que ganaría Clinton y no Trump. Se ve que no valoraba el clima de cambio que había en Gran Bretaña y en Estados Unidos, aunque me consuela que soy de la mayoría.

Ser o Estar

…”Aquí la necesidad no es infamia; y si es honrado, pobre y desnudo un soldado tiene mayor calidad que el más galán y lucido; porque aquí a lo que sospecho no adorna el vestido al pecho que el pecho adorna al vestido… (Calderón de la Barca)

Efectivamente, no es lo mismo “ser” soldado que “estar” de centinela o dicho de otro modo, “el hábito no hace al monje”. El soldado tiene que ser un ejemplo, el centinela puede ser negligente o no serlo. El soldado debe tener unos principios y unos valores fundamentales y el centinela puede no tenerlos, como “el honor y la bizarría, la disciplina y la obediencia, la constancia o la paciencia , el buen trato o la verdad”…ya que el soldado es el brazo armado de la Patria y representa esos valores a defender; es una profesión la suya de fuerte vocación, que imprime carácter duradero, permanente y debe ser una referencia a sus ciudadanos de espíritu de servicio, moderación y amistad; de no ser así, si se busca solo “el adorno del vestido al pecho y no el pecho que adorna al vestido”, o “si se busca una buena renta” o poder, en ambos casos debe alejarse del servicio y elegir otra profesión.

La espontaneidad contra la norma

Al analizar una crisis, lo más importante es determinar la actitud de fondo que la produce. Actitud, preciso es decirlo, que suele estar oculta y subconsciente, y que hay que ponerla a la luz si queremos comprender el sentido global de sus múltiples manifestaciones. Y este es el tema que ahora nos ocupa. La honda crisis que el catolicismo viene padeciendo desde hace algunos lustros ha sido analizada desde muchos ángulos, pero no se ha llegado a desvelar, creemos, la actitud que está en su base. Es ya un tópico decir que se trata de un cambio de mentalidad para adecuar a la Iglesia a una nueva situación histórica; la crisis, en este supuesto, sería la convulsión inevitable de todo reajuste. Esta tesis, aparte de encerrar un juicio positivo sobre la crisis —y seguramente por ello—, parece ignorar lo más importante; a saber, que la crisis está producida por una tendencia incontrolada hacia la liberación, por un talante vital que poco tiene que ver con la mentalidad renovadora. Porque no se trata de adecuar formas o métodos, sino de «liberar» al espíritu del mundo de las imposiciones, como lo prueba el hecho de la contestación sistemática a toda doctrina o institución que condicione la vida del creyente.

Hablar en público, asignatura pendiente

Ahora que está reciente el informe PISA sobre la calidad de la educación y la mejora en algunos aspectos de los estudiantes españoles, sigo echando en falta una mayor preparación sobre cómo hablar en público, ya desde la adolescencia, por poner una referencia.

Siempre he agradecido que en el centro escolar donde yo estudiaba el profesor de Lengua daba importancia a expresarse en público, no sólo a leer y escribir con corrección, que ya es algo muy importante. Y como parte de la asignatura exponíamos cada uno diversos temas, y luego se hacían observaciones por parte del resto de los alumnos y del profesor.

Seguro que yo puedo mejorar mucho en cómo expresarme en público, pero las lecciones de aquella época de mi vida me han ayudado mucho: valorar algo y dedicarle un tiempo ya es una inversión rentable para toda la vida. Y cuando se comprueba su eficacia, se cuida mejor.

Tengo un amigo periodista que imparte cursos desde hace años sobre cómo hablar en público. Recientemente impartió una sesión con el título: “Por qué tenemos miedo a hablar en público? Aprendamos a superarlo”. Viene haciéndolo desde hace años, con éxito, pero no debe ceñirse a una afición o habilidad periodística o docente, sino una parte de la formación a partir de cierta edad que luego tiene mucha utilidad en la vida profesional. ¡Hasta en las oposiciones!

La fidelidad de Javier Echevarría

Nada hacía presagiar el fallecimiento, el pasado lunes por la noche, del Obispo Prelado del Opus Dei, Monseñor Javier Echevarría. Inmediatamente lo comuniqué al Obispo de la diócesis, D. Casimiro, pues el Opus Dei es una institución de la Iglesia que desarrolla su tarea siempre en comunión con el Obispo diocesano, y compartimos las alegrías y las penas.

El Opus Dei es de ámbito universal, y cuenta con 91.892 miembros en estos momentos, como publica el Anuario Pontificio, de los que 2.094 son sacerdotes. El 55% son mujeres. En la provincia de Castellón 250 miembros y 4 Centros del Opus Dei, bien conocidos, dos de ellos dedicados a jóvenes. Además, hay miles de cooperadores –un no cristiano puede serlo-, familiares, amigos y conocidos en la provincia, que acuden a medios de formación espirituales –es la finalidad del Opus Dei-, rezan o colaboran en iniciativas apostólicas con personas del Opus Dei, en tantas tareas que tienen su eje en las obras de misericordia, subrayadas recientemente por el Papa Francisco en el Año de la Misericordia. Buscan en esta institución formación para ser católicos coherentes, en la vida corriente, activos y con la humildad de no sentirse mejores sino en necesidad de convivir y aprender de los demás, con todos y de todos.

Defensa de la Constitución

El ocho de julio del año 1808, don José Napoleón, “por la gracia de Dios, Rey de las Españas y de las Indias”, nos regalaba nuestro primer texto constitucional. Era una carta otorgada y por eso digo que nos regalaba, porque los españoles no contamos para nada en su elaboración. Nuestro primer texto constitucional. Han pasado 205 años, y desde entonces diez textos legislativos de rango superior han tratado de regular nuestra convivencia política con mayor o menor fortuna, sin contar el proyecto de constitución federal de la I República del 17 de julio de 1873 (por cierto, ¿sabían los nacionalistas de todo pelaje que el preámbulo de esa constitución federal reconocía sin ningún tipo de complejos a la nación española?).

Entre los diez textos, tan solo dos se aprobaron con el consenso mayoritario: la constitución de Cánovas, respaldada por Sagasta, del 30 de junio de 1876 y la constitución del 6 de diciembre de 1978. Y precisamente, los dos han sido los más duraderos: 47 años la de Cánovas y 38 la actual. El resto de constituciones siempre se dejaban en la cuneta a la otra mitad de los españoles.

Humanizar las tragedias

escritorLas tragedias humanas, los sucesos, ocupan buena parte de los medios de comunicación, con frecuencia abriendo un informativo o en la portada de un diario. El “éxito” que tienen en audiencia y lectores parece justificar su amplia cobertura, pero por eso mismo se requiere un esfuerzo especial para humanizar este tipo de acontecimientos, y hasta poner en entredicho que sean lo más importante para un medio de comunicación. Desde luego, no lo son para quienes pensamos que la información debe ayudar a dignificar a la persona, recogiendo la realidad que más ayuda a las personas, huyendo del sensacionalismo y buscando la calidad de la información siempre.

He hecho la prueba más de una vez. En un bar o en casa, las noticias sobre política o economía interesan más o menos, pero cuando la televisión informa de un accidente o de algún suceso los presentes dejan de conversar o de hacer lo que están haciendo, para prestar atención al suceso. Puede ser un caso de violencia doméstica, un tiroteo, un asesinato, un naufragio, un ahogado, un accidente. También he comprobado que noticias de interés humano y heroísmo altruista captan tanto o más la atención.

Viudez anticipada

No sé de teatro. Solo me considero un espectador más aunque, en estos momentos, desearía ser un influyente crítico.

Mi única vinculación activa con el arte escénico se remonta a cuando tenía quince y dieciséis años. Durante el entonces llamado bachillerato superior, intervine con algunos compañeros de colegio en la representación de dos sainetes de Pedro Muñoz Seca –El cuatrigémino y El contrabando-, ambos adaptados para personajes masculinos, dado que la enseñanza en ese centro era exclusivamente para chicos.

En la “temporada” siguiente, se establecieron lazos entre los colegios de Escolapios y La Consolación, se formó un grupo mixto e interpretamos El médico a palos de Molière, en el salón de actos del colegio de la avenida de Lidón. En versión “valenciana”, con El metge a garrotades, participamos en el concurso dels XIII de Villarreal.

Simultáneamente, el que subscribe formaba parte del grupo La Bolanchera, integrado en la Asociación Internacional de Teatro para la Infancia y la Juventud. Disponíamos de las instalaciones que la Sección Femenina tenía ubicadas en la avenida Hermanos Bou, para los ensayos. Estrenamos en el Teatro Cine Sindical, la obra musical “Ploff, el zapatero perezoso” y también, nos desplazamos con los decorados en la baca de un microbús, llegando hasta Pego en la provincia de Alicante, donde actuamos en la plaza del pueblo.

Autocrítica socialista

La necesidad de que los socialistas, tanto a nivel autonómico como a nivel estatal, lleven a cabo una autocrítica profunda es evidente. Los malos resultados electorales de los últimos meses y años, la aparición en el panorama político español de “Podemos” y los cambios sociales que ha experimentado España han convencido, como no podía ser de otra manera, a los líderes y los electores socialistas de que tienen que llevan una profunda autocrítica.

Probablemente, si esa autocrítica la hubiera llevado a cabo antes, con más visión a corto, medio y largo plazo, ahora no sería tan urgente. Pero es que ahora es de una urgencia inaplazable, por el bien del propio PSOE y hasta por el bien de España, porque, como decía un líder valenciano, “el PSOE ha pasado de ser un partido histórico a ser histérico”.

Toda institución está obligada, si quiere responder a la evolución social y política, a llevar a cabo autocrítica, de modo permanente. Es el reconocimiento de que nada es inamovible en el terreno cambiante de la política, y el que no cambia –“agua que no corre se pudre”, decía un oriental– se puede llevar un batacazo de dimensiones impredecibles.

La tensión de ser cristiano

cristianismoEl cristiano necesita saber qué actitud ha de tomar ante los hombres y ante la vida, porque de la actitud deriva siempre la calidad del comportamiento. Pero no todos tienen una idea clara sobre tan importante cuestión. Sin duda alguna, la actitud del cristiano no puede ser otra que la presentada en el Evangelio; pero ¿cuál es en concreto? ¿Qué implica pensar y sentir según el espíritu de Cristo? La cuestión es más profunda y compleja de lo que se supone, porque el Evangelio, en su aparente simplicidad, nos prescribe dos actitudes ante la vida, cada una de las cuales parece negar a la otra: la radicalidad y el espíritu de comprensión. No hallamos esto en las doctrinas humanas. El Evangelio contiene, por una parte, exigencias radicales que se contraponen a la dimensión en que vive el hombre real; por otra parte, sin embargo, está en amorosa cercanía de las miserias del hombre y comprende su fragilidad. Las dos posturas, aunque parezcan opuestas y mutuamente excluyentes, son esenciales a la actitud evangélica. La doctrina radical de lo divino no es obstáculo para ser, a la vez, la doctrina más comprensiva de lo humano. Es esta una consecuencia del Misterio de la Encarnación.

Las adolescentes preocupan

Las adolescentes preocupan a toda la sociedad en estos momentos. Es una edad crucial, de habitual rebeldía, de descubrimiento humano, de inicio de afirmación de la personalidad, y por eso siempre ha habido en los adolescentes elementos de fluctuación, que preocupan a familias, docentes y ámbitos diversos de la sociedad.

Dos hechos elevan la preocupación actual: los comas etílicos entre las adolescentes y su renuncia a denunciar la violencia machista. Algo grave está pasando, y no sería justo atribuirlo a las adolescentes únicamente, sino a quienes intervienen en su formación y desarrollo, especialmente las familias.

Hace un mes, Laura falleció a causa de un coma etílico, en una ciudad madrileña. Hace unos días, otra menor de 13 años estuvo a punto de fallecer por la misma causa, tras un botellón. En el caso de Laura, ya había tenido que ser atendida en otras ocasiones por el mismo motivo. ¿Sólo ahora hay borracheras entre las adolescentes? Desde luego que no, pero su mayor frecuencia e intensidad sí han aumentado peligrosamente en la sociedad, y no sólo a causa de los famosos botellones: tal vez beben menos las chicas, pero las que beben lo hacen en mayor cantidad y sin calibrar los riesgos. Por supuesto que habrá que atajar la venta de alcohol a menores de edad, pero todos sabemos que hay muchas manera de que lo adquieran, por ejemplo comprándolo un mayor de edad que sea amigo o conocido.

Elogio del silencio

He de reconocer que estas líneas están inspiradas en un viaje reciente de Valencia a Madrid, en el vagón de “Silencio” del AVE. En ese tiempo de 100 minutos, da tiempo para pensar, escribir, leer o, quien lo desea, descansar sin más.

Una cultura que se caracteriza por el ruido, la velocidad y la prisa parece pedir, cada vez más, un espacio mayor para el silencio. El éxito del vagón del AVE es una prueba.

Hace años, leí un pensamiento que me hizo mella: el ruido no hacen bien, y el bien no hace ruido. Pienso que no es una defensa del ostracismo ni el aislamiento social, sino una consideración que pide un espacio propio para el silencio en la vida de todas las personas, y no sólo de poetas o artistas que insisten en la necesidad de tener ocasión de disfrutar del silencio, para reflexionar e inspirarse, en casa, en la playa, en el monte o en cualquier lugar, porque el silencio puede estar… hasta en el AVE.

Un amigo escritor recordaba, hace unas semanas, lo que le ayudaba el silencio del mar, porque notaba que le venían recuerdos y sensaciones: el mar me habla, me sugiere. No hace falta ser escritor: el silencio puede ser elocuente, sugerir, dar paso a una intimidad con frecuencia maltratada por acumulación de ruidos, prisas y saturación informativa.

La civilización decadente (4ª parte)

El signo más claro de la decadencia moral de una sociedad es la decadencia de sus ideales, y tal parece ser la actual situación de las sociedades de Occidente. Ese aparente dinamismo, esos cambios bruscos en las ideas y en las costumbres que todos experimentamos no son signo de vida y de crecimiento, sino de todo lo contrario. Pocos se paran a meditar sobre tan formidable cambio social, y es muy importante que lo hagamos. ¿A dónde vamos, qué horizonte vamos a encontrar tras la implacable destrucción de principios y de costumbres? Las revoluciones destruyen para construir de nuevo; pero si sólo nos ofrecen en recambio un horizonte vacío, hemos de concluir que nos llevan al suicidio. Porque es esto lo más importante a la hora de juzgar el tan traído y llevado «progreso» de nuestra sociedad: se puede progresar hacia arriba, hacia una superación histórica, y se puede progresar hacia abajo, hacia la muerte por inanición del espíritu. La revolución cultural que se ha emprendido lleva todas las trazas de abocarnos a esto último. Está siendo, sin duda, muy eficaz en destruir, pero se ve impotente para ofrecer valores sólidos que orienten el sentido de una nueva vida. La enorme desorientación en que hoy está sumida nuestra sociedad es debida a que se va quedando sin ideales.

Rita Barberá, descanse en paz

rita barberáLa noticia de la muerte de Rita Barberá corrió como un reguero a primera hora de la mañana de ayer. Se sucedieron reacciones y declaraciones de todo tipo, algunas de los cuales me parecen inhumanas, como el hecho de que los diputados de Podemos se ausentaran del hemiciclo para no guardar un minuto de silencio: al menos, Antonio Montiel, el líder de Podemos en la Comunidad Valenciana, sí estuvo a la altura, al igual que Compromís.

Rita ya descansa en paz, la paz que no ha tenido en estos meses. Como ha dicho el ministro de Justicia, Rafael Catalá, algunos deben valorar las declaraciones que han hecho en estos meses sobre la difunta senadora y ex-alcaldesa de Valencia. No sólo le han juzgado –que corresponde a los tribunales-, sino que la han condenado, sin deslindar lo que es crítica política de lo que es responsabilidad judicial.

Sin lugar a dudas, se abre un debate ético, jurídico, periodístico y político. En política no todo vale, ni siquiera para criticar o discrepar de adversarios políticos. Se le ha linchado. En el propio PP algunos que le alababan en público a la “alcaldesa de España” la han vilipendiado en privado, y a veces en público han caído en la trampa inhumana e injusta de ciertos adversarios políticos.

“La teoría sueca del amor”

El pasado año se estrenó el documental “La teoría sueca del amor”, un trabajo cinematográfico que analiza la soledad que se vive en el país del Estado del bienestar y que hace unas semanas se proyectó en La Cineteca (Madrid) como parte de la programación de El documental del mes.

En este documental, el cineasta Erik Gandini recorre el camino que ha realizado el país escandinavo hacia su ideal de independencia y señala los inesperados e infelices resultados de este viaje, al tiempo que desvela el verdadero secreto de la felicidad.

Uno de cada dos suecos vive solo. Uno de cada cuatro suecos muere solo…. Y nadie reclama su cuerpo. La persecución del ideal de independencia, que se inició con un manifiesto político en 1972 (la familia del futuro: una política socialista para la familia), se ha conseguido. Los resultados, sin embargo, no son los esperados.

Cuantiosa y original cesta navideña

Calamocha, en la provincia de Teruel, tiene múltiples atractivos culturales y gastronómicos. Es una parada muy frecuente para quienes viajan de Castellón a Zaragoza, para degustar la gastronomía aragonesa en diversos bares y restaurantes. Uno de ellos, el restaurante Mariano, tiene un especial atractivo estos días, como en años anteriores.

Este restaurante inició en 1977 el típico sorteo de cestas navideñas. Hace 14 años, puso en marcha un original y cuantioso sorteo de una cesta, que cada año sorprende por su cuantía y originalidad. Hay que comprar físicamente los boletos en el restaurante, y le sirve de una especial promoción de clientes. Este año, el boleto para participar en el sorteo cuesta 9 euros, y el ganador será el que adquiera el boleto que tenga el número del Gordo de la Lotería de Navidad. Quien quiera participar debe darse prisa por adquirirlo, pues se abrió el plazo el 15 de noviembre, y todos los años se agotan los 100.000 boletos en cuestión de un par de semanas.

La cesta va creciendo cada año. Este año tiene un valor de 450.000 euros, 50.000 más que en 2015. El contenido de la cesta de este año incluye una vivienda en Jaca (Huesca), un viaje al Caribe para dos personas, un mini, un todoterreno Jaguar F-page, 140.000 euros en lingotes de oro, electrodomésticos, productos típicos de la Comarca del Jiloca y de Aragón, y un largo etcétera.

Descristianizar la nación

No, no todo es, en los espíritus, tranquilidad, paz, serenidad, calma, placidez. También hay desasosiego, inquietud, desvelo, preocupación.

Ya es cosa sabida que los temores van, sobre todo, a lo que pueda suceder con el asunto de la educación, el aborto, la familia y diversas otras cuestiones morales y trascendentes. Se teme que las leyes, futuras leyes, abran paso o den facilidades a una relajación de las costumbres, desconocida hasta ahora en nuestro pueblo, y que se inicie o inaugure una nueva época religioso-moral para peor.

Se atribuye a algunos periódicos y a algunos semanarios la intención manifiesta o evidente de descristianizar la nación. Recientemente escribía uno de nuestros obispos:

«Es claro que la libertad de expresión no siempre engendra una real libertad. Sin duda la libertad de expresión la disfrutan y la ejercen quienes poseen los medios públicos de expresión. Nos inundan con lo que quieren.

»En nuestra España muchos valores del espíritu están siendo combatidos duramente. La experiencia nos dice avasalladoramente cada día que los valores nobles de la persona, de la familia, de la juventud, de la religión tienen hoy muchas menos posibilidades de llegar al pueblo a través de los medios de comunicación social, porque hay una clara discriminación a favor de cuanto atenta a una personalidad sana. Se trata positivamente de descristianizar la nación.»

Oltra decide, Puig preside

Tiene razón Mónica Oltra, vicepresidenta del Consell y consellera de Igualdad –y portavoz-, cuando afirma que el tripartito resiste y está “a prueba de bombas”, porque el tripartito depende de ella: lo sabe, ejerce y lo hace saber con frecuencia, y los demás también lo saben, incluido el propio Ximo Puig, que es president porque Oltra se lo permitió, tras un “tira y afloja” en que hizo valer el apoyo de Podemos para ser ella la presidenta. ¿Por qué cedieron Oltra y Montiel la presidencia? Es algo complejo, pero bien sabe Puig que lo será mientras ella quiera, y mientras tanto Puig ha cumplido su anhelado deseo de ser president, después de haber trabajado codo con codo durante años con el president Lerma: su sueño cumplido.

Si la CUP sugirió para Cataluña un gobierno catalán “coral” con varios líderes, en la Comunidad Valenciana tenemos un Consell con un coro muy desafinado, porque el protagonismo de los tres partidos políticos depende de veleidades personalistas sin coordinarse con los otros socios de gobierno o de intereses partidistas.

“Podemos” es un volcán en ebullición

Podemos está en ebullición permanente, un volcán reciente en la política española que, si hubiera cedido en algunos postulados radicales, ahora nos estaría gobernando junto con el PSOE de Pedro Sánchez y partidos independentistas.

En el PSOE no le dejaron a Pedro Sánchez ejecutar esos planes alocados, y menos mal, como se viene comprobando por la evolución que experimenta el partido de Pablo Iglesias. Aglutinar sólo por la rabia y el odio antisistema a un conglomerado de personas y sectores sociales tiene demasiados riesgos, como estamos comprobando, llámese populismo o radicalismo de izquierdas.

Es un volcán que arroja continuamente lo que lleva en sus entrañas. Seguro que Pablo Iglesias diría que es un buen síntoma de democracia interna, de debate plural, para revestir una situación compleja en su partido y peligrosa para España, incluidos los partidos que están gobernando en municipios y en comunidades autónomas con el apoyo de Podemos, porque están resultando cómplices del caos.

La diferente concepción que tiene Iñigo Errejón, el número 2, que aspira a reorientar el partido de modo que sea “ganador”, refleja más de lo que parece las divisiones en cuanto a ideas y métodos, pero por ahora gana Pablo Iglesias.

España y sus absurdos

Comparándonos con la gente de otras latitudes, uno de los signos distintivos de los españoles es nuestra falta de patriotismo, hasta el punto de que hablar mal de España suele ser el ejercicio habitual de la mayoría de nuestros conciudadanos. “Oyendo hablar a un hombre, es fácil acertar dónde vio la luz del sol; si os alaba Inglaterra, será inglés; si os habla mal de Prusia, es francés; y si habla mal de España, es español”. La famosa opinión de J.M. Bartrina, ya en el siglo diecinueve, es muy certera y describe una realidad absurda que debería llenarnos de vergüenza. Pero este sentir popular tiene un trasfondo ideológico e histórico, que ha sido estudiado por grandes intelectuales, como Menéndez Pelayo, Sánchez Albornoz, Maeztu, Ortega y Gasset, y Marías, entre otros. El “problema” España incluso ha atraído a intelectuales extranjeros -los “hispanistas” ingleses y americanos, sobre todo- que han estudiado nuestro país atraídos por la singularidad de sus contradicciones y grandezas.

La sorpresa Trump

Ha saltado la sorpresa en las elecciones norteamericanas, y Donald Trump es el nuevo presidente contra todas las encuestas, aunque en número de votos ha ganado ligeramente Hillary Clinton, al menos cuando escribo estas líneas. Ha llegado el momento de analizar por qué ha ganado Trump, pese a que todas las encuestas previas, publicadas en España, daban ganadora a la demócrata, y las extravagancias de Trump no nos hacían presagiar su triunfo.

Pedro Sánchez, que fue a apoyar a Clinton, ha sido un “gafe”, y los chistes abundan: allí donde se embarca el ex-secretario general del PSOE, se hunde y hunde, pese a que dice haber regresado de Estados Unidos con ideas para financiar su posible campaña electoral como aspirante a la secretaría general socialista. Mucho tiene que aprender Sánchez, pero sobre todo de España, que no es un país de las características de Estados Unidos, con sus ventajas y defectos: simplemente, somos distintos.

El populismo y la xenofobia han triunfado en Estados Unidos. Por eso se ha permitido Albert Rivera decir que Podemos estará contento por el triunfo de Trump, por su populismo y radicalismo.

Lengua y Territorio

1.- Dicen los historiadores que la toma de la ciudad de Morella en el año 1232, marca el inicio de la reconquista de los territorios que después formarían parte del llamado Reino de Valencia. Sabemos que el gran rey conquistador hizo varios testamentos dividiendo la corona entre sus hijos. Los historiadores pancatalanistas afirman que estos territorios, aunque divididos políticamente, sin embargo permanecían unidos por el vínculo superior y común de la lengua catalana. Este vínculo común, en virtud de una simple ecuación que equipara la lengua con el territorio, marca el momento histórico del nacimiento de los futuros Países Catalanes.

El Halloween de la polémica en Calamocha

Convento Calamocha
Convento MM. Concepcionistas. Calamocha

Como calamochino desapruebo totalmente que se haya celebrado Halloween en lo que, hasta hace ocho años, fue el convento de clausura de las monjas Concepcionistas Franciscanas, que lo fue durante 300 años. Se celebró el pasado 31 de octubre, bajo el lema “el convento del Terror”.

La villa turolense se encuentra totalmente dividida por esta polémica decisión del Ayuntamiento de Calamocha, cuyo alcalde socialista, Manuel Rando, ha cometido un grave error, aunque el convento es propiedad municipal. Todavía no ha pedido perdón a los muchos calamochinos –si hubiera hecho una consulta popular dudo mucho que hubiera resultado favorable a la decisión del consistorio– que nos sentimos molestos, heridos en nuestro afecto religioso y en nuestra gratitud a la gran labor que desarrollaron las monjas, todavía muy presente en Calamocha.

El gobierno de Rajoy que hoy conoceremos

Se dice que todos llevamos dentro un seleccionador de fútbol y un presidente del Gobierno. Con Rajoy es mucho más complicado acertar, pero voy a arriesgar.

En la formación del Gobierno que está previsto que hoy sepamos, hay unas coordenadas que sirven para especular: lograr cierto consenso con Ciudadanos aunque no entre nadie del partido de Rivera en el Gobierno, el problema de Cataluña, lograr una cierta “apertura” incorporando a algún independiente, y tener a la vista la necesaria renovación del PP con gente joven.

Con Albert Rivera es muy factible que deshoje la margarita con algún ministerio y nombre, con la habilidad de tantearle con varios nombres posibles que a Rajoy parezcan todos bien, y que Rivera se decante por alguno de ellos. Descarto totalmente que haya en el Gobierno alguien de Ciudadanos, aunque a Rajoy le interesaría, ya que las críticas que vaya recibiendo ya no estarían polarizadas en el PP solamente, pero a la vez a Rivera no le interesa, porque habrá un desgaste, que no le interesa.

El problema de Cataluña no es sencillo. Como ministro de Interior, ha de ser alguien con experiencia probada y de la máxima confianza de Rajoy. María Dolores de Cospedal puede ocupar esa cartera, por su experiencia en el propio ministerio. Jorge Fernández lo veo amortizado. A la vez, ha de nombrar algún ministro catalán: Alicia Sánchez Camacho tiene muchos puntos.

Vergüenza periodística

He sentido vergüenza como periodista en más de una ocasión. No quiero acostumbrarme a deficiencias de nuestro trabajo, amparándome en que es un trabajo difícil. Nos llegan informaciones parciales, interesadas o tergiversadas con fines variopintos, que van desde el afán de notoriedad a la perversidad de hacer daño o buscar beneficios profesionales. Es nuestra “jungla”.

Con todas esas dificultades hemos de desarrollar nuestro trabajo, que muchas veces presta un gran servicio a la sociedad, pero que en otras ocasiones –por superficialidad o ligereza, por el afán de titulares aunque no respondan a la realidad, o por la causa que sea– nos obliga a ser autocríticos y reconocer errores. Todo profesional debe hacerlo. Sin ingenuidades ni utopías, no valen excusas, pues anda en juego nuestra credibilidad, la razón de ser del periodismo, que es informar, y no “desinformar”. Reglas de oro en el periodismo: documentarse con rigor, escuchar a las diversas personas implicadas en una información, y respetar la profesionalidad.

El preocupante populismo de Pablo Iglesias

Pienso que la afirmación de Pablo Iglesias de que el momento de abandonar el populismo es cuando se llega al poder, efectuada el pasado 6 de octubre, es preocupante para sus propios votantes y para todos. Y muy ilustrativa.

Podemos es populista, radical, se nutre del descontento, y no esconde sus deseos de acabar con el bipartidismo en España, desbancando al PP y al PSOE. Cuando se profundiza un poco en sus propuestas, aparece como gran receta subir los impuestos y una mayor lucha contra el fraude fiscal, como gran solución para la recuperación económica y laboral.

Sin embargo, si reconoce que el populismo es un mero instrumento para llegar al poder, sus propios votantes deberían pensárselo mucho. Del descontento, el insulto y el desprecio, poco se puede extraer para construir algo. Y lo que Iglesias tiene en la cabeza es servirse de la democracia, de mucha gente que quiere un cambio, para gobernar sin el apoyo democrático, con un totalitarismo que, al menos, es preocupante.

El tripartito se tambalea

El tripartito valenciano se tambalea tras la posición de Ximo Puig de abstenerse para favorecer el gobierno de Rajoy, pero con ello contaba ya el líder socialista. Ha podido más en Puig el apoyo a la postura de Susana Díaz, la líder real ahora en el PSOE y en los próximos años, y el Molt Honorable es un experimentado equilibrista, que ha sobrevivido a mil batallas, y se ha decantado por el caballo ganador. A ciencia cierta, no sé si realmente Puig es partidario de la abstención, simplemente ha tomado partido por la corriente dominante en su partido, y así se garantiza muchas cosas.

Toda decisión de Ximo Puig, como la de todo miembro del comité federal, era mala para él y para su partido, con múltiples secuelas. La fractura en el PSPV es evidente, y Puig tiene una larga tarea por delante, pero de la que estoy convencido que saldrá airoso.

Mi querido amigo Cura

Lo veo celebrar la Santa Misa con una devoción conmovedora. Es joven, alto, atlético, le gusta el fútbol con pasión, y, a veces, tiene que medir su impulso porque es un “culé” impenitente y demasiado vehemente, aunque le cueste disimularlo ante los feligreses de otras simpatías deportivas. Antes de sentir la fuerte llamada de Dios, estudiaba en la Universidad, formaba parte del equipo de fútbol universitario, terminó su licenciatura y su doctorado en Derecho. Se le presentaba un futuro prometedor, como dice con cierta cursilería la gente de la calle. Tenía una novia encantadora y con ella forjaba sueños y más sueños. (Un día me enseñó su fotografía y, en efecto, era una muchacha muy bonita).

¿Subimos o bajamos?

Donde haya un árbol que plantar, plántalo tú. Donde haya un error que enmendar, enmiéndalo tú. Donde haya un esfuerzo que todos esquivan, hazlo tú. Sé tú el que aparta la piedra del camino” (Gabriela Mistral)

Camino o senda, autovía o carretera, elementos constitutivos que forman la gran red de comunicaciones por las que circulan las “conductas humanas”, que a lo largo de la historia la humanidad ha utilizado en la conquista de las ideas, de sus victorias o derrotas en la transmisión de sus culturas o en el avance sucesivo en su civilización y que en definitiva marcan las vidas y el destino futuro de sus países. Se trata de subir o bajar por unos “caminos” personales o colectivos aparentemente invisibles; son los caminos ético-morales a los que en cabecera señala Gabriela Mistral y que pueden influir en las conciencias, planteamientos y decisiones de las sociedades en que vivimos.

Cada país tiene su pasado, presente y futuro en su historia; una trayectoria, un camino recorrido y otro por recorrer con éxitos y fracasos. Es como una sinfonía incompleta sin fin, como un libro siempre abierto de infinitas páginas, unas ya escritas y otras en blanco por llenar, cuyos acontecimientos se empezaron a escribir hace muchos años, y sus protagonistas actuales las llenan a diario, formando una historia siempre inacabada hasta el final de los tiempos.

La incoherencia de Carolina Punset

Me parece totalmente incoherente que Carolina Punset deje la Ejecutiva de Ciudadanos y siga como eurodiputada, pues ha dejado muy claro que no está de acuerdo con muchas decisiones del partido de Albert Rivera.

Si tan en desacuerdo está, lo coherente debería dejar también su escaño como eurodiputada. Sin embargo, parece que ya cumple con la “coherencia” dimitiendo de la Ejecutiva, y ha dejado bien claro que lo de llamar “trozo de tela” a la Senyera valenciana y las posteriores reprobaciones de sus compañeros de partido en la Comunidad Valenciana sólo ha sido la gota que colma el vaso.

Carolina, hija del exministro Eduardo Punset, se siente defraudada por Ciudadanos, querría que fuera un partido que luchara contra el sectarismo de izquierdas y de derechas, y que también combatiera el regionalismo no independentista.

Los vaivenes de Ciudadanos son reales, pero la eurodiputada debería preguntar por su propia coherencia personal, aunque no esté de moda precisamente la coherencia política.

Proteger la maternidad

Cuatro entidades valencianas que defienden la maternidad y la vida han convocado una concentración este sábado, 22 de octubre, en Valencia, en el popular y emblemático Parterre, jardín presidido por una estatua de Jaime I. Piden que se paralice la derogación de la Ley de Protección a la Maternidad, decisión adoptada por el tripartito valenciano en las Cortes el pasado 13 de julio, con la abstención de Ciudadanos y el voto en contra del PP.

La mencionada ley fue aprobada por el PP en 2009, y buscaba ayudar a las mujeres en riesgo de exclusión social a ser madres. Fue fruto de una iniciativa legislativa popular que contó con 80.000 firmas. Compromís se opuso decididamente a esta ley, y planteó un recurso de inconstitucionalidad al Tribunal Constitucional, que dictaminó que era plenamente constitucional. Como no logró su objetivo por la vía judicial, Compromís abanderó en las Cortes la idea de derogar esa ley, y como gobierna con el PSPV y Podemos lo logró el pasado julio. Poco les importa que 80.000 valencianos la pidieran, muy poco que el Tribunal Constitucional declarase la norma plenamente constitucional. Pueden más la animadversión y el sectarismo, y cuando Mónica Oltra enfila algo ahora que gobierna sus socios no le contradicen.

Los complejos nacionalistas

Como dice el profesor Ramón Tamames en su último y recomendado libro titulado ¿A dónde vas Cataluña?, cuando en el año 476 cayeron definitivamente Roma y su moneda, la acuñada por uno de los principales monarcas hispano godos, la “Euricus Hispania Rex” (“Euricus rey de España”), fue la imperante en la nueva Hispania visigothorum. La conciencia nacional de España estaba firmemente asentada en el pueblo visigodo, mucho antes de que naciesen históricamente Castilla, León, o el reino de Aragón y Cataluña. A partir del año 711, con la invasión musulmana, la lucha de la cristiandad tenderá hasta el año 1492 a la reconquista de la España perdida. El mismo rey Jaime I en sus memorias nos justifica la conquista de Alicante, por ejemplo, con el fin de salvar a España (sic).

Esta es la verdadera historia natalicia de España. A partir de la invasión y como respuesta reivindicativa surgirán los distintos reinos cristianos. Reinos que tendrán todos ellos la conciencia de pertenecer a la misma entidad histórica, por encima de las disputas familiares y de las distintas concepciones patrimoniales de sus reinos. Entre estos reinos, Cataluña, dentro de la Corona de Aragón, mantendrá su calidad cultural y allí nacería una hermosa lengua. Una lengua, como el gallego, o el vascuence que pertenece al patrimonio cultural de todos los españoles.

El pensamiento débil

Uno de los signos más representativos de la “postmodernidad”, de la que tanto se habla en distintos medios, es el de la decadencia de principios, valores e ideales en nuestro tiempo, y a la que un filósofo contemporáneo, G. Vattimo, definió acertadamente como el pensamiento débil. En contraposición al pensamiento fuerte, que tiene convicciones firmes y sólidas, que defiende la validez permanente de ciertos principios y que se proyecta en ideales éticos o sociales, el pensamiento débil renuncia a toda certeza que no sea la de lo tangible, es enemigo de metafísicas, y profesa un tranquilo escepticismo que a nadie obliga y a nada compromete. Es esta debilidad del pensamiento, precisamente, la que nos hace entender desde su misma raíz muchas manifestaciones desconcertantes de nuestro tiempo. Hoy la gente piensa muy poco y piensa mal —pero ¿quiere, realmente, pensar?— y cambia de ideas con la misma facilidad y prontitud con que cambia de vestido según la moda. Lo malo es que la decadencia no se la reconozca como tal decadencia, y que se quiera justificar este frívolo escepticismo como un progreso hacia la postmodernidad.

Podemos amenaza al PSPV

Podemos amenaza al PSOE en muchos frentes, tiene una línea muy clara de desgastar a los socialistas. Sin embargo, no me refiero a la “amenaza” de ir acercándose o superar en votos y diputados a los socialistas, sino a la amenaza de las consecuencias que puede tener una abstención del PSOE que permita gobernar a Rajoy. Por mucho que Javier Fernández, presidente de la gestora socialista, esté preparando con mucho tacto la abstención, subrayando que no es lo mismo apoyar que abstenerse, en Podemos no han tardado en tomar posiciones ante esa hipotética abstención.

Los pactos PSOE-Podemos en diversas comunidades autónomas penden de un hilo, y así lo han hecho saber diferentes líderes. Uno de ellos, Pablo Echenique, no es un líder autonómico solamente, en este caso secretario general en Aragón, sino que también es secretario de organización estatal, por lo que su advertencia tiene más peso. Habla el líder aragonés, y habla el líder nacional.

También en la Comunidad Valenciana ha reaccionado Podemos, en boca de su secretario general, Antonio Montiel, metiendo más presión al PSOE ante una hipotética abstención del PSOE. Se podrían replantear el Acuerdo del Botánico, ha advertido.

La hemorragia del PSOE

Siempre produce algo de rubor citarse a sí mismo, también porque la memoria es muy selectiva, y todos tendemos a recordar lo que nos salió bien, o en el caso de los periodistas a evocar comentarios, opiniones o previsiones que “acertamos”.

Haciendo una excepción, en estas páginas publiqué el pasado 27 de julio “Lo menos malo para el PSOE”, en que expresaba mi opinión de que a los socialistas les interesaba abstenerse y permitir un gobierno de Rajoy, en vez de arriesgarse a unas terceras elecciones, y en vez de pactar con Podemos y los partidos independentistas.

En ese artículo exponía la diferencia entre “apoyar” al PP y “abstenerse”, también por los intereses del país. Ahora, en estos días, Javier Fernández, el sensato y hábil presidente de la gestora socialista, está llevando a cabo una labor de pedagogía política para que asimilen sus militantes y votantes la diferencia entre “apoyar” y “abstenerse” para que el PP gobierne. Por el bien del PSOE –que perdería muchos votos y escaños en unas terceras elecciones– y por el bien de España. Está intentando detener la hemorragia del PSOE.

En 15 días habrá gobierno de Rajoy. El PSOE no tiene elección, porque de lo contrario hubiera sido un sinsentido defenestrar a Pedro Sánchez, con su “no es no”, que simultáneamente escondía sus negociaciones para gobernar con Podemos y los partidos independentistas: lo tenía ya ultimado, y precisamente por eso los barones socialistas se rebelaron.

Un PSOE “podemizado”

La realidad del PSOE inquieta al propio PSOE y a toda la sociedad española. Su naufragio es de tal envergadura que tiene ante sí la nada desdeñable tarea de redescubrir y volver a escribir su propia identidad. Si su fundador, Pablo Iglesias, que en 1879 lo alumbró, levantara la cabeza, su asombro sería máximo.

En 1979, en un congreso extraordinario, el PSOE renunció al marxismo. Fue una fecha clave para el partido, se optó por un centro izquierda moderado, cuando ya el marxismo a nivel mundial era rechazado, ocultado, incluso con vergüenza por las consecuencias que había tenido en diversos países, y que no es preciso recordar.

El PSOE se desangra, en parte por la irresponsabilidad de Pedro Sánchez, que antepuso su ambición personal a los intereses de su partido y de España. Sin embargo, no hay que ser simplista, y achacar la deriva socialista únicamente al exsecretario general.

Javier Fernández, el presidente de la gestora socialista, está haciendo equilibrios para que su partido se encuentre con sus coordenadas básicas y no acabe dinamitado por la “guerra de cuchillos” que ha habido y hay.

Fernández ha afirmado que el PSOE “se ha podemizado”. Sería interesante preguntarle cómo y cuándo, en su opinión, también por el talante sereno que muestra, que le puede acercar a una cierta objetividad de análisis.

Llamas en el PSOE

La asombrosa realidad del PSOE es tal que, cuando se publiquen estas líneas, puede haber algún elemento relevante o sorprendente en el devenir socialista. Con la dimisión de Pedro Sánchez, su decisión de seguir como diputado en el Congreso y de presentarse a las primarias, quien le dé totalmente por muerto se equivoca. Su ambición, su “ego”, alimentado por el su mujer, Begoña Gómez, no se han apagado. No es un adiós, sino un “hasta la próxima”, y esa próxima no sabemos cuál puede ser. Siguen las llamas en un partido fundado en 1879.

Tanto Pedro Sánchez como Pablo Iglesias se están ahora tirando de los pelos, más bien de la coleta en el caso de Iglesias. Si hubieran llegado a un pacto, ahora Sánchez estaría en la Moncloa: pero se empecinó Iglesias en apoyar el independentismo y ciertos postulados radicales que asustaban -y asustan-, y el pacto no fue posible, pese al desmedido afán de Sánchez de llegar a la Moncloa, jaleado en todo momento por Begoña, su mujer.

Si Podemos hubiera sido más inteligente políticamente –el sectarismo lleva a perder la inteligencia-, si hubiera relegado lo que el PSOE no podía aceptar, ahora tendríamos una realidad muy distinta. Probablemente si Podemos hubiese estado en manos de Iñigo Errejón, eso se podía haber producido.

La necedad y su imperio

Cuando reflexionamos sobre el mundo de los hombres y su espectáculo, la impresión negativa que se recibe no es principalmente su egoísmo y maldad, sino su estupidez masiva. Es cierto que los hombres somos egoístas y malos, pero sobre todo somos estúpidos y necios, y la estrecha unión de ambos comportamientos nos hace del todo incorregibles. La necedad es la ignorancia pretenciosa y prepotente que no es consciente de que carece de adecuados conocimientos, sino que opina con osadía de todo sin tomarse la molestia de informarse de nada. Y es esto lo que la hace reprobable. Mientras que la ignorancia no es por sí misma un mal moral sino más bien una carencia, la necedad implica una actitud de imprudencia temeraria, de impermeabilidad a la corrección, y de comportamiento irresponsable. El necio se hace un malo incorregible.

Resaca electoral

De nuevo unos resultados electorales ofrecen multitud de análisis, algunos con más objetividad que otros, pues asombra también escuchar o leer comentarios que más bien parecen de un seguidor de un equipo de fútbol a ultranza que de una serena interpretación de los datos del escrutinio. Pero ya se sabe que algunas pupilas están tan teñidas de un color que hacen difícil analizar la realidad sin pasión partidista. También hay análisis de políticos que más bien parecen nacer de la venganza interna del partido que de los resultados propiamente dichos. De todo hay, en definitiva, y es bueno el intercambio de impresiones, a veces para reconocer falta de perspectiva o empecinamiento.

Los grandes triunfadores de las elecciones vascas y gallegas del pasado domingo han sido Iñigo Urkullu (PNV) y Alberto Núñez Feijóo (PP). Feijóo puede presumir de que sólo hay una comunidad autónoma en estos momentos que un partido gobierne con mayoría absoluta, la gallega, y va a seguir haciéndolo, en unos momentos de notable fragmentación parlamentaria, tras capear unos años duros por la crisis económica y con un PP lastrado por los casos de corrupción.

¿Quo vadis España?

Tras el resultado negativo de la segunda sesión de investidura de Mariano Rajoy no puedo dejar de plantearme la incertidumbre que se abre para todos nosotros en los próximos dos meses y, sobre todo, mucho más allá. Las decisiones que se tomen en los próximos sesenta días condicionarán nuestro futuro para bien y…para mal.

Se supone que se va a esperar al resultado de las elecciones autonómicas gallegas y vascas. Y dependiendo de ellos el nacionalismo redoblará sus exigencias e intemperancias.

Los nacionalistas están esperando como agua de mayo ser la llave que decida el futuro de la nación española; no nos engañemos, su deseo es tensar la cuerda hasta el extremo pero no romperla. Piden su reconocimiento como nación, pero también millones de euros procedentes de España, nación de naciones, según ellos. Las cosas hay que tenerlas claras: si deseas ser independiente debes contar con medios económicos suficientes para poder mantenerte. No puedes pretender irte pero quedarte, no puedes aspirar a que todos los españoles sufraguen los desmesurados gastos de unas provincias que hayan dejado de serlo. Es cuestión de lógica: yo pago los gastos de mi casa no los de la del vecino.

¿Alguien se imagina que parte de sus impuestos fueran a pagar el derroche continúo de otra nación? ¿Alguno de ustedes sería partidario de dar un solo céntimo para financiar, pongamos por caso, el mantenimiento de las embajadas de cualquier potencia extraña?

La motivación

Los deseos de nuestras vidas forman una cadena cuyos eslabones son las esperanzas y las realidades” (SÉNECA)

Decía en otra ocasión sobre valoraciones personales de “Derechos y Deberes” fundamentales del ser humano, nos daba la sensación que estábamos dando como Nación la imagen de un país lleno de derechos y bastante vacío de deberes, poco edificante en lo moral, con una corrupción galopante pública y privada en todos los niveles sociales, y con una sociedad con deberes en baja y derechos al alza.

En efecto, las acciones y decisiones que tomamos en nuestras vidas están subordinadas a “motivaciones” que en uno u otro sentido o en ambas a la vez son el origen de nuestra fortaleza moral al desembocan en la práctica diaria nuestros propósitos. Si solo son derechos de nuestro ego nos llevan al “egoísmo”, o si solo deberes compartidos, a la “filantropía” con los demás. Los derechos y deberes deben de ir siempre juntos y en sintonía, tiene que haber un equilibrio entre ellos. Decía GANDHI: “Todo derecho que no lleve consigo un deber, no merece que se luche para defenderlo”. Los derechos y deberes son como las piernas de una persona que si le falta cualquiera de ellas es coja y fácilmente se desequilibra al andar por su camino, y cae.

La familia “deconstruída”

Comencemos con una máxima derivada de la lógica formal: Una palabra que significa todo, no significa nada.

Dice Gordon Clark Haddon que una palabra, para significar algo, debe también no significar algo. Porque es evidente que si una palabra significa todo, es inservible por cuanto las palabras son significantes que nos han de permitir distinguir unas cosas de otras, y lo que lo significa todo no distingue nada.

¿A qué viene este principio de artículo?. ¿Estoy tratando acaso de liar la cabeza del lector de tal manera que sucumba a un ataque de sueño o entre en la más profunda depresión, o al menos perplejidad?. Nada más lejos de mi intención. Se trata solamente de, en poco más de cuatro líneas, poner de relieve lo que sucede con las palabras y conceptos en que los intelectuales militantes de la postmodernidad se esfuerzan en realizar lo que han dado en llamar la “deconstrucción del lenguaje”. Para ello he tomado como palabra significante y como concepto significado, ‘familia’.

La familia: ¿qué es y qué no es?

Castellón se mueve

Es una buena noticia que vaya a haber en Castellón un nuevo parque comercial, Estepark. Tras unos cuantos años en que la inversión en la ciudad, y en la provincia, se ha paralizado, y  bastantes empresas y comercios han cerrado las puertas, que Estepark apueste por Castellón y las ciudades limítrofes es una buena noticia social y económica. 40 millones de inversión.

Asistí a la presentación ante los medios de comunicación de Estepark, el pasado miércoles, en el hotel Intur. Fue una presentación ajustada a los datos actuales, con turno para preguntas. Y los datos actuales es que piensa abrir a finales de 2017, con una proyecto maquetado que pudimos ver y comentar, en el que se visualiza la nueva apuesta que ofrece: 32.000 metros cuadrados, 1.500 plazas de aparcamiento.

Es un parque comercial que se diferencia de otros centros comerciales existentes en la ciudad. En este caso se dirige al comercio, el ocio y la diversión, con una ubicación muy estudiada y que parece acertada, a la entrada de Castellón y con entrada por la Ronda Sur, a tan sólo 5 minutos del centro de la ciudad. Pretende ser una de las piezas clave del “triángulo comercial”, junto con la Ciudad del Transporte y el Centro Comercial La Salera.

El futuro de Podemos

Si en mi artículo anterior expresé mi opinión sobre el futuro de Ciudadanos, ahora le toca el turno a Podemos, un partido convulso, radical y populista.

La “guerra abierta” que se ha producido estos días entre Pablo Iglesias e Inigo Errejón, secretario general y secretario político respectivamente, en Twitter es una fotografía bastante fiel de las turbulencias, división y perplejidades que acompañan a Podemos desde su existencia.

No es sólo cuestión de estrategia o marketing político lo que divide a los dos líderes principales de Podemos. Iglesias se reafirma en su tono agresivo, de “dar miedo”, invocando que el estilo suave y amable de Errejón le ha costado un millón de votos en las pasadas elecciones generales del 26-J, pese a que contaban con un crecimiento, al aliarse con Izquierda Unida.

Es fácil recordar la alusión de Pablo Iglesias, en el Congreso de los Diputados, el 2 de marzo, al pasado manchado de Felipe González por la cal viva. La cara de Errejón era un anticipo de la guerra que ahora mantienen, a nivel nacional y autonómico, porque no sólo es cuestión de ropaje, sino de fondo.

Miseria y grandeza de la condición humana

Del ser humano se pueden decir las cosas más grandes y las cosas más bajas, pues en su naturaleza esencialmente compleja tienen cabida todas las contradicciones. Egoísta y caritativo a la vez, cruel y misericordioso, capaz de los mayores heroísmos y de las mayores bajezas, estas dos caras de luz y de sombra que tiene el hombre es la manifestación más clara de que no es puro animal instintivo, sino espíritu encarnado en continua inquietud y desasosiego. Esa duplicidad constitutiva es lo que lleva a Pascal a definir al hombre como una “quimera”, como un ser que no es comprensible en términos de mera ciencia natural y cuya explicación hay que ir a buscarla en la teología. Entre todas las antropologías de los filósofos, la antropología cristiana es la única que explica el por qué de las miserias y grandezas de la condición humana.

Los deseos del hombre son insaciables.

La Diada: La base mitológica del separatismo catalán

“Por nosotros y la nación española peleamos”. Bellas palabras que podrían haber sido pronunciadas por cualquier patriota español en los innumerables hechos de armas de nuestra historia.

Sin embargo, la singularidad del alegato radica en que forman parte del manifiesto dirigido a la población de Barcelona el día 11 de septiembre de 1711, firmado conjuntamente por el conseller en cap y abogado Casanova y el general Villarroel, un militar profesional de origen gallego que había servido con anterioridad los intereses de la Casa de Borbón. Además, el manifiesto exigía a los barceloneses que derramarán su sangre por la libertad de toda España.

¿Quién da más?

No podía ser de otra manera. Aquel asedio formaba parte de una guerra civil. La Corona de Aragón en el año 1706 había reconocido como rey al Arhiduque Carlos mientras que otras regiones se inclinaban por el futuro Felipe V. Es cierto que el Borbón inspiraba recelos por su modelo centralista francés y el Archiduque se inclinaba más por una tradición foralista y descentralizada.

El día 11 de septiembre de 1711 no hubo proclamas independentistas ni ataques a la nación española. Y esta verdad histórica es la que el nacionalismo desvirtúa y oculta y mitifica como una exaltación gloriosa del independentismo catalán. Si Casanova y Villarroel resucitasen ese día volverían indignados a sus tumbas.

Internet con sentido común

En nuestra cultura digital actual, donde internet es imprescindible para muchas tareas y que ofrece tantas posibilidades, es preciso reconocer su abuso, incluso generando conductas patológicas o adictivas.

Basta recordar situaciones tan pintorescas como unos amigos tomando unas cervezas en una terraza, y todos utilizando el móvil casi sin parar en vez de dedicarse a conversar, que teóricamente es lo que se suele hacer cuando se queda con amigos. O la escena familiar tan repetida en que casi todos los miembros de una familia miran el whatsapp, el último detalle de la última noticia, envían compulsivamente sms o mails, o incluso se espera a que alguno se incorpore a comer o cenar porque está en su habitación o en otro lugar de la casa atareado con el móvil, la tablet o el ordenador.

Todos podríamos poner ejemplos pintorescos, de adultos y jóvenes arrastrando continuamente la pantalla del móvil. Y se produce lo contrario de lo que internet puede facilitar, que es la comunicación, la apertura: hay gente que se aísla en el mundo de las redes sociales, dedicando mucho tiempo cada día, hasta el punto como decía un amigo mío que se comprueba que hay mucho desfrenado, porque tanto tiempo en esa distracción es sospechosa o, simplemente, significativa.

Sembradores de odio

Sabe inocularlo como nadie. Por lo que vamos sabiendo al chico -a Pablo Iglesias- la vocación revolucionaria le viene de casta. Tuvo la ocasión de hacer prácticas de agitación social en la Venezuela de Chaves y de Maduro. Tan entusiasmado quedó de su experiencia bolivariana que esos dos caudillos del pueblo hermano se han convertido en dos iconos irrenunciables y referenciales de su imaginario marxista. Tan entusiasmados están con los experimentos chavistas y maduristas que ahora intentan aplicarlos con la irracionalidad del odio en una de las naciones más industrializadas y socialmente más avanzadas del mundo, pese a la crisis que, en parte, nos dejó en herencia su admirado Zapatero.

HACE DOS VERANOS, INGENTES MUCHEDUMBRES DE GENTE JOVEN Y OTROS NO TAN JÓVENES, LLENARON NUESTRAS PLAZAS. LA FANTASIA IMAGINATIVA DE CIERTOS PERIODISTAS COMENZARON A IDEALIZARLOS. ERAN LOS NUEVOS ROBIN HOUD QUE VENIAN A TRAERNOS LA IGUALDAD SOCIAL Y EL PAN Y EL TECHO PARA TODOS. ERAN LOS INDIGNADOS. LOS SANTAMENTE INDIGNADOS..

Todo aquello sonaba muy bien para ciertos oídos, dolidos por el paro, la corrupción y la falta de ética de ciertos políticos. Denunciaron a la casta, pero no han insistido mucho en las recetas para terminar con la casta. No han insistido para no asustar a la gente de buena fe que les viene siguiendo. La receta está clara: el comunismo en su última versión de populismo y de chavismo.

El futuro de Ciudadanos

El futuro de Ciudadanos es incierto, más de lo que parece. No es sólo una impresión mía, sino la opinión de bastantes miembros todavía del partido político que lidera Albert Rivera, y de otros que, en poco tiempo, han pasado de militantes o promotores de Ciudadanos a desencantados e incluso exmilitantes.

Entre algunos exmilitantes, el calificativo es que es un partido muy verde, desorganizado y sin estructura de partido, lo cual es un diagnóstico que, a buen seguro, estará analizándose en el seno de Ciudadanos, por parte de alguien, aunque algunos apuntan que ni siquiera eso.

El liderazgo en un partido político es importante, pero en Ciudadanos parece que el líder, Rivera, es él, está sin equipo y sin confianza en las organizaciones municipales y autonómicas, lo que lleva a un considerable número de contradicciones, falta de coordinación y, según dicen algunos exCiudadanos, desconcierto dentro del partido.

El que se presentó como partido emergente para quedarse puede ser flor de un breve período de tiempo. La disminución de votos en las elecciones generales del 26-J fue un primer aviso: si era emergente, ya dio señales de alarma, de decadencia, en muy poco tiempo.

Esperando en Urgencias

Tuve que acompañar el pasado lunes a un amigo a Urgencias, por indicación de su médico de cabecera. Llegamos al Hospital General de Castellón, único hospital que tiene servicio de Urgencias – ¿con 180.000 habitantes el lógico que sólo exista este servicio en un único hospital?-, a las 10 de la mañana, y salíamos con el alta médica a las 10 de la noche.

El propio médico de cabecera tuvo la amabilidad de llamar al 112, pidiendo una ambulancia. Tardó en llegar algo más de media hora. En este caso, no era necesaria mayor prontitud, pero me asusta pensar que suceda en casos de mayor urgencia. La primera medida del traslado a Urgencias plantea una duda práctica, pues lo mejor hubiera sido coger un taxi.

Llegamos a Urgencias a las 10 de la mañana, como digo, y los médicos no le atendieron ¡hasta pasadas 6 horas!. Médicos y enfermeras andaban ajetreados, porque no paraban de llegar ambulancias, y con casos más urgentes incluso que el de mi amigo, por lo que se atendía primero a los que más lo necesitaban, y eso me parece razonable. Lo que ya me plantea serias dudas es si es admisible que se tarde 6 horas en atender a un paciente que ingresa en Urgencias.

Comenté este hecho con una persona, y me dijo que a él le había sucedido lo mismo hacía unos días en otra ciudad más poblada que Castellón, la tercera ciudad de España, Valencia en concreto.