Sánchez es un cáncer
Escribo estas líneas unas horas antes de que se celebren en toda España concentraciones de apoyo a Ceuta, defendiendo su españolidad y pidiendo que vuelva la normalidad a esta ciudad tan castigada desde hace tiempo, pero sobre todo desde el 30 de julio, con la invasión de más de 72.000 inmigrantes, en su mayoría marroquíes. La normalidad es que regresen a su país, todos, adultos y menores.
Seguro que las concentraciones son un éxito de participantes –entre los que me contaré– y de brindar todo el apoyo a Ceuta. Seguro que habrán abundado gritos pidiendo la dimisión de Pedro Sánchez, y de Marlaska, que –junto con todo el Gobierno– desautorizan a la ministra de Defensa, Margarita Robles, diciendo que no recibieron información sobre la invasión que se estaba preparando para el día 30.
