La Audiencia Provincial de Valencia ha decidido que Mónica Oltra sea juzgada, junto con 14 altos cargos, técnicos y responsables de la Consellería de Igualdad, al frente de la cual estaba Oltra en 2017, cuando saltó el caso de los abusos sexuales de su marido a una menor tutelada por la Generalitat.
La sección cuarta de la Audiencia ha estimado los recursos de las acusaciones contra la decisión del juzgado de instrucción de archivar el caso, ante unos hechos que “razonablemente” pueden ser delictivos, por encubrir los abusos a la menor.
¿Qué había dicho el juzgado? Había rechazado abrir juicio oral y archivó el caso, alegando que las acusaciones se basan en “meras conjeturas o sospechas, no susceptibles de convertirse en prueba de cargo alguno”.
Más contundente fue en junio de 2025 el juez de instrucción: “Estimo que nadie debe ser juzgado sin que exista un solo indicio racional de criminalidad contra el mismo y, en conciencia, reitero que no los aprecio en la conducta de los encausados”..
El Tribunal Supremo ratificó la condena a cinco años de prisión al marido de Oltra –que al poco tiempo de conocerse públicamente los abusos pasó a ser exmarido-, Luis E. Ramírez, condena que ahora está cumpliendo.
Es un caso que produce asco. El calvario de Maite, que debía ser tutelada por la Generalitat, se transformó en un infierno. Sufrió abusos en un centro de menores de la Generalitat Valenciana por parte de uno de sus trabajadores.
Ni en el centro tutelado ni en otras instancias hicieron nada por Maite: es más, el agresor siguió trabajando en ese centro con normalidad. Para colmo, alguien le dijo a Maite que tuviera mucho cuidado en denunciar esos hechos del monitor, porque “su esposa era alguien importante”.
Menos mal que Maite tuvo la “suerte” de poder contarlo a un policía que se presentó en ese centro por otro motivo. Bastó un minuto, para que a Maite alguien le hiciera caso.
Un gran contraste entre lo que dice el juez de instrucción y lo que esgrime la Audiencia Provincial: es como si se tratara de juicios distintos. Asombroso.
La justicia, los tribunales, deben trabajar con rigor, en conciencia, y no solo decirlo. El sentido común y jurídico salta por los aires en el ‘caso Oltra’.
Si alguien quiere preguntar en Valencia sobre si cree a Maite o al juez de instrucción, obtendrá una respuesta clara. Si es más verosímil que en un minuto un policía le haga caso ante las amenazas y encubrimiento, o que nadie supiera nada, con la cercanía que hay en un centro tutelado de menores por parte de los responsables y los menores ahí tutelados.
Un deber especial de proteger a una menor. No se oye a ninguna entidad feminista defender a Maite ¡en 9 años! Desde luego, ninguna entidad feminista defiende a Oltra ni a las mujeres encausadas.
Los jueces no son perfectos, nadie lo es, pero deben juzgar según Derecho los hechos y valorando las pruebas. No les ha de servir un criterio propio, opinión o repugnancia-rechazo-asco personal, ni la comodidad de no complicarse la vida.
Ojalá haya imparcialidad al juzgar a Oltra y 14 responsables de la Consellería.
Baldoví ha dicho que pone la mano en el fuego por Oltra. Se la puede socarrar. No se descarta que Oltra vuelva a la primera línea política, porque en Compromís están huérfanos. Podría ser, por ejemplo, candidata a la Alcaldía de Valencia.
Javier Arnal Agustí es Licenciado en Derecho y periodista.
Escribe, también, en su web personal.
