Se observa en Teruel, como en prácticamente toda España, de modo especial en las zonas mediterráneas, donde vivo, y donde veranean o viajan con frecuencia en estos meses los turolenses, yendo a Benicasim, Puerto de Sagunto, Valencia o El Puig, por poner unos ejemplos de localidades que son muy visitadas por turolenses. Con la autovía Mudéjar, la A-23, se tarda una hora o poco más, y eso permite hasta ir y volver un domingo, o pasar unos días con unos familiares.
Se ve que se ha recuperado la construcción. Con estas olas de calor que parecen impedirnos la respiración, basta ver los obreros que están trabajando en la construcción para que comprobemos que, gracias a los inmigrantes, la construcción se recupera. Viéndoles trabajar con altas temperaturas, nos damos cuenta que es ridículo quejarnos del calor, que no soportamos el sol las ocho horas diarias que ellos soportan, y que incluso gozamos de aire acondicionado o ventilador en el lugar de trabajo y en casa.
Vemos también quiénes son las personas que pasean a ancianos en silla de ruedas. Sobre todo son mujeres sudamericanas. También los domingos y festivos.
Si no fuera por ellos, ¿quién pasearía a los ancianos? Los hijos parecen estar muy ocupados, o simplemente prefieren y pueden pagar un salario mínimo para que algún cuidador extranjero pasee a su madre o su padre, o le pagan unas horas. En este caso, no es que soporten mucho el sol, porque iría en perjuicio de los ancianos, pero lo menciono como un observatorio social en estos días. ¿Nos hemos vuelto señoritos?
Si vamos a hoteles, chiringuitos, bares y restaurantes, la mayoría de los trabajadores son extranjeros. En las zonas de playa, pasan muchas horas alternando el sol y la sombra, para servirnos un aperitivo, una comida, unos helados. El dueño de un restaurante en la playa de Castellón me ha comentado que el verano pasado tuvo personal contratado ¡de 26 nacionalidades!: alguno de ellos español, como excepción evidente.
En municipios turísticos por excelencia, como es el caso de Benicasim, se observa por las mañanas cómo hay grupos numerosos de mujeres que van a trabajar desde Castellón en apartamentos o chalets. La mayoría son extranjeras. El sol y el calor no les impide trabajar, y probablemente no tienen vacaciones o apenas unos días: el sol es la razón de su trabajo en estas semanas, para que los que les contratan disfruten de las vacaciones, incluyendo el sol, pero en una hamaca o tumbona.
Tenemos en España 10 millones de extranjeros, contando los que se han nacionalizado españoles. Cuando valoramos la inmigración, hay que sopesar nuestras afirmaciones.
Muchos inmigrantes no tienen vacaciones. Han venido a labrarse una vida mejor, para ellos y sus familias. Suelen estar contentos con nosotros. Y los que yo voy conociendo son claro ejemplo de laboriosidad, buen hacer, reciedumbre y hasta alegría. ¿No tenemos nada que aprender, mejorar y promover a veces un mejor trato a extranjeros? Un recuerdo también a los temporeros heridos en el accidente de autobús en Lérida.
Javier Arnal Agustí es Licenciado en Derecho y periodista.
Escribe, también, en su web personal.
