Juan I, príncipe refinado, fue rey de Aragón, Mallorca, Valencia, Cerdeña y Córcega, conde de Barcelona, Rosellón y Cerdaña. Fue un Monarca que por la actitud ante la cultura y temperamento se asemeja en muchos aspectos a un príncipe renacentista. Gustos, lujos y refinamientos que compartía son su mujer, la reina Violante.
Contribuyó al desarrollo de las letras, fundando en su palacio una escuela de “Gaya Ciencia”, donde se organizaban y celebraban veladas literarias, y donde los hombres de letras pudieron compartir trato con la nobleza y el séquito palatino. Juan I valoró el trabajo literario e hizo surgir una aristocracia palatina. El impulso real por las letras supuso que se tradujeran numerosas obras latinas y se realizaran composiciones literarias en valenciano.
Hasta dicho reinado, el latín era el único idioma literario. A partir de ahora se cultivará con mayor elegancia y proclividad la lengua autóctona. Las primeras manifestaciones literarias fueron el Llibre de concordances, de rimes e concordant, apelat Diccionari de Jaume March y el poema de Pere March L’arnes del cavaller. Micer Mascó escribiría la obra teatral L’home enamorat i la fembra satisfeta, obra que se representó en los salones del Palacio Real de Valencia, y que pasa por ser una de las primeras obras teatrales escritas en la Península.
Fue un Rey letrado, poeta y músico, como se deduce de su correspondencia. Prestó apoyo a las actividades culturales. Fue protector de fray Francesch Eiximenis, embajador del Rey de Aragón en la corte de Aviñón, y autor del Crestia y del Regiment de la cosa publica (1), esta última obra por encargo de los “Jurats de la ciutat de Valencia”.
Igualmente, la pareja real fueron protectores del dominico valenciano Antoni Canals, traductor al valenciano de la obra de Valerio Máximo Dictorum factorumque memorabilium por encargo del obispo de Valencia, don Jaime de Aragón y autor, asimismo, del Tractat de la Confessio, dedicado a su gran protectora, la reina Violante. El mismo San Vicente Ferrer recibió la protección de Juan I y de la reina Violante, cuando todavía eran duques de Girona, siendo confesor de la duquesa durante algún tiempo, hecho que suponía el reconocimiento de la obra apostólica del santo valenciano. Vicente Ferrer tuvo que ralentizar, durante algún tiempo, sus actividades apostólicas para seguir a la corte real en sus viajes por la Corona de Aragón.
El erudito sacerdote y humanista Antoni Palomar, “rector” de Cocentaina, tradujo textos bíblicos; Mossén Antoni de Vilaragut, mayordomo del Rey, también por indicación real, tradujo las Tragedias de Séneca; y el eclesiástico valenciano Guillem Nicolau tradujo las Heroidas de Ovidio. Todos estos personajes protegidos y halagados por la corte real encontraron en la estancia de Juan I y su corte el estímulo para desarrollar su actividad cultural.
El “Amador de la Gentileza”, como también se le reconoce, no sólo fue protector de la cultura, sino que instituyó unos antiguos “Jocs Florals”, justas poéticas y literarias.
Imagen 1: Portada de la edición incunable del Regiment de la Cosa Publica, editada en Valencia por Cristòfor Cofman en 1499 (2)
Imagen 2: Prólogo-Dedicatoria del manuscrito Factorum et dictorum memorabilium de Valerio Máximo (1395) Incunable. Se conserva en la Biblioteca Universitaria de Valencia (3)
…………………………………………………………………………………………………….
1 El “Prólogo-Dedicatoria” está destinado al obispo de Valencia, don Jaume d’Aragó, que fue quien le encomendó la traducción de la obra latina Dictorum factorumque memorabilium de Valerio Máximo. En dicha “Dedicatoria” se afirma: “perque yo, a manament de vostra senyoria, el l’[he] tret de lati en nostra vulgada lenga materna valenciana”. Vid. ALMINYANA VALLÉS, Josep. El Crit de la Llengua. Denominació de la Llengua Valenciana. Recoge testimonios de autores valencianos sobre el idioma valenciano de autores del siglo XV al XVIII en la edición de la Diputación de Valencia de 2006.
2 A la derecha podemos ver a fray Francesc Exímenis, que ofrece a los “jurats” de la ciudad su libro. A la izquierda podemos ver el Ángel Custodio de la ciudad y Reino de Valencia. Los seis “jurats” de Valencia permanecen arrodillados delante de la puerta gótica de los Serranos de la antigua muralla medieval de Valencia.
3 Antoni Canals, fraile dominico del siglo XIV, tradujo al valenciano esta obra a petición del cardenal de Valencia Jaume de Aragón por su valor histórico y moral. La obra estaba dedicada al emperador Tiberio.
José Vicente Gómez Bayarri es Licenciado en Filosofía y Letras, Doctor en Historia,
Catedrático de Geografía e Historia, Académico de número de la RACV y Medalla de
Plata de la Ciudad de Valencia.