CONCORDIA de LOS TOROS DE GUISANDO
Mediado el siglo XV, el rey Enrique IV de Trastámara era cuestionado por una parte importante de la nobleza, lo que generaba muchas discordias que se alargarían hasta el reinado de los Reyes Católicos.
A la sombra de un rey apodado “el de las mercedes”, la nobleza se enriquecía de manera alarmante mientras la inseguridad se apoderaba del territorio, y llegaba hasta el propio lecho real.
Siendo príncipe, Enrique había desposado en 1440 con Blanca de Navarra, que tras arrastrar su virginidad hasta 1453, obtuvo anulación matrimonial concedida por el obispo Luis Vázquez de Acuña, tras lo cual Enrique casó en 1455 con Juana de Portugal.
Había ascendido al trono en 1454, momento en que nombró consejero a Beltrán de la Cueva y alejaba del poder a los hermanos Juan Pacheco y Pedro Girón, que pasaron al entorno de Alfonso, hermanastro del rey.

