ERE de Podemos
El mismo día que saltó la noticia, desde luego no inesperada, de que Podemos aprobaba un ERE para despedir a más de la mitad de su plantilla, en Navarra saltaban de gozo los podemitas porque van a gobernar cuatro años con los socialistas, Geroa Bai y la previsible abstención –o el voto favorable incluso- de EH Bildu. Presidenta, la socialista María Chivite, con un partido en disolución como Podemos y los filoetarras, ¡vaya alegría! También en política lo honrado es elegir socios de gobierno que tengan algo que aportar, con coherencia, aunque de los pactos maquiavélicos ya nos ha curado Pedro Sánchez: no hay límites de ningún tipo para seguir agarrados a la poltrona. Penoso espectáculo, que al menos yo me resisto a aceptar o ignorar.
El partido que se presentaba como ‘emergente’ ha ido haciendo cabriolas, y ahora nada entre la absorción por parte de Yolanda Díaz y la más que probable desaparición a corto plazo. Ahora Podemos es ya testimonial, residual, reliquia de un populismo engañoso.
