Cincuenta años de COPE Castellón
El pasado 19 de octubre asistí al acto central del 50 aniversario de COPE Castellón, en el Auditorio de Vila-real. Medio siglo de historia, como recogió un vídeo con una selección de noticias que se fue proyectando a lo largo del acto, conducido con mucho acierto por Raúl Puchol. La verdad es que se logró convocar a antiguos y actuales empleados, instituciones, oyentes y empresas, con la lógica asistencia de muchos compañeros de profesión periodística de otros medios, que quisimos acompañar en este acto a quienes logran sacar adelante un medio durante cincuenta años, con la solidez y prestigio de COPE Castellón. Si 50 años –bodas de oro– se celebran en matrimonios y otras instituciones, en un medio de comunicación tal vez más.

Ya sé que todos nos consideramos gente de bien y de orden, pero todos no lo son. La gente de bien y de orden es la gente que quiere paz, que su preocupación principal es el trabajo y la familia y que no tiene sueños revolucionarios, ni está con proyectos excluyentes, ni se siente dentro de una democracia madura subyugado a ningún estado opresor y lo único que pide es la convivencia, no la victoria de nada ni de nadie.
El sufrimiento es inseparable de la condición humana, y ninguna ciencia, ninguna técnica, ninguna filosofía podrá erradicarlo jamás de nuestra vida: como la sombra que proyecta el caminante en su andar, el sufrimiento nos acompaña siempre allá donde estemos, y sean cuales sean las disposiciones que tengamos. Compartimos con los animales el dolor físico; pero es exclusivo de los hombres el dolor moral, el más profundo y el que más nos hace sufrir. El animal no tiene autoconciencia, y su dolor es ciego, sin connotaciones dramáticas; el dolor del hombre, por el contrario, va empapado de la inquietud torturante del pensamiento, del sentimiento y del deseo, que intensifican el sufrimiento hasta el límite de la desesperación y de la tristeza.