El ajedrez de Pedro Sánchez
Según se mire, es muy complicado acertar con las decisiones de Pedro Sánchez porque está fuera de la categoría de lo previsible o razonable en un gobernante. O no es tan complicado si se acepta que antepone sus intereses electorales y personales a cuanto suponga política de estadista o presidente del Gobierno. Es muy habilidoso en desviar la atención pública.
Barajando intereses electorales, convocó las elecciones generales el 23-J, y le salió la jugada perfecta. Era previsible que nombrara vicepresidenta primera a María Jesús Montero: se compenetran y completan, también cuando Montero dijo aquello de “¡cuidao!” a un diputado en tono amenazante. Sánchez necesita gente que golpee directamente, sin muchos pases como se dice en el fútbol: Óscar Puente le viene muy bien.
Pedro Sánchez está empeñado en arañar votos a la izquierda, a Sumar, Podemos… y cuanto se le ponga por delante. Sabe que el dúo PP-Vox tiene un electorado creciente, indignado cada vez más con Pedro Sánchez, y ahí no puede pescar.