El futuro de Ciudadanos

Javier Arnal el Mié, 14/09/2016 - 11:10

El futuro de Ciudadanos es incierto, más de lo que parece. No es sólo una impresión mía, sino la opinión de bastantes miembros todavía del partido político que lidera Albert Rivera, y de otros que, en poco tiempo, han pasado de militantes o promotores de Ciudadanos a desencantados e incluso exmilitantes.

Entre algunos exmilitantes, el calificativo es que es un partido muy verde, desorganizado y sin estructura de partido, lo cual es un diagnóstico que, a buen seguro, estará analizándose en el seno de Ciudadanos, por parte de alguien, aunque algunos apuntan que ni siquiera eso.

El liderazgo en un partido político es importante, pero en Ciudadanos parece que el líder, Rivera, es él, está sin equipo y sin confianza en las organizaciones municipales y autonómicas, lo que lleva a un considerable número de contradicciones, falta de coordinación y, según dicen algunos exCiudadanos, desconcierto dentro del partido.

El que se presentó como partido emergente para quedarse puede ser flor de un breve período de tiempo. La disminución de votos en las elecciones generales del 26-J fue un primer aviso: si era emergente, ya dio señales de alarma, de decadencia, en muy poco tiempo.

Esperando en Urgencias

Javier Arnal el Jue, 08/09/2016 - 11:20

Tuve que acompañar el pasado lunes a un amigo a Urgencias, por indicación de su médico de cabecera. Llegamos al Hospital General de Castellón, único hospital que tiene servicio de Urgencias – ¿con 180.000 habitantes el lógico que sólo exista este servicio en un único hospital?-, a las 10 de la mañana, y salíamos con el alta médica a las 10 de la noche.

El propio médico de cabecera tuvo la amabilidad de llamar al 112, pidiendo una ambulancia. Tardó en llegar algo más de media hora. En este caso, no era necesaria mayor prontitud, pero me asusta pensar que suceda en casos de mayor urgencia. La primera medida del traslado a Urgencias plantea una duda práctica, pues lo mejor hubiera sido coger un taxi.

Llegamos a Urgencias a las 10 de la mañana, como digo, y los médicos no le atendieron ¡hasta pasadas 6 horas!. Médicos y enfermeras andaban ajetreados, porque no paraban de llegar ambulancias, y con casos más urgentes incluso que el de mi amigo, por lo que se atendía primero a los que más lo necesitaban, y eso me parece razonable. Lo que ya me plantea serias dudas es si es admisible que se tarde 6 horas en atender a un paciente que ingresa en Urgencias.

Comenté este hecho con una persona, y me dijo que a él le había sucedido lo mismo hacía unos días en otra ciudad más poblada que Castellón, la tercera ciudad de España, Valencia en concreto.

Villa Victoria

Javier Arnal el Mié, 07/09/2016 - 11:20

“Villa Victoria, los lenguajes ocultos”, la novela que Víctor Vázquez presentó hace 25 años, tuvo un recuerdo especial el pasado viernes en Benicàssim, en un entrañable acto que se celebró en el jardín de Villa Elisa. Una tarde-noche típicamente veraniega, con un paseo marítimo abarrotado que parecía sumarse al acto cultural que se celebraba a escasos metros.

No es frecuente que se organicen actos conmemorativos de la publicación de una novela. Por algo será que se ha hecho en este caso. Víctor nos invitó a amigos, colegas, periodistas, artistas, vecinos y cuantos quisieran asistir, y más de 100 personas asistimos, de Castellón, Benicàssim o de otros lugares de España, como pude comprobar por algunos amigos que asistieron. Cuando parece que sólo se habla o se puede hablar del calor, de la playa, a veces en conversaciones intrascendentes o con escaso atractivo, un acto de estas características recuerda que la cultura también tiene su sitio en el descanso, en las vacaciones. Ahí estaba el concejal de Cultura Javier Alonso, para reafirmarlo con su presencia y su participación en el coloquio.

Y van dos plenos de investidura

Carmen Bolumar el Dom, 04/09/2016 - 11:23

En estos días de primeros de septiembre en los que se está celebrando el segundo pleno de investidura en seis meses, he de reconocer que los historiadores estamos siendo muy solicitados. Todos quieren conocer nuestra opinión, saber si se ha dado la misma situación en algún tiempo o en alguna parte del mundo civilizado.

Y si a nuestra situación personal de licenciados en Historia Contemporánea unimos la de interesados en política y colaboradores activos con el sistema democrático como interventores, apoderados o miembros de una mesa electoral en pasadas elecciones, no podemos poner un pie en la calle sin que, en el mejor de los casos, nos pregunten por la grave situación que estamos atravesando y, en el peor, seamos objeto de bromas con un cierto grado de ironía sobre dónde y cómo vamos a pasar las fiestas de Navidad.

Como ferviente defensora del sistema democrático que nos rige, sólo puedo responder a los comentarios con que debemos animarnos a participar todos, todas las veces que nuestro país, España, nos lo requiera, y con nuestra actuación personal debemos contribuir al pacto y al diálogo en todos los ámbitos.

La Civilización decadente (3ª parte)

Isaac Riera el Sáb, 03/09/2016 - 11:24

Cuando se reflexiona detenidamente sobre lo que está ocurriendo en nuestra sociedad, a la que calificamos como “sociedad del progreso”, la impresión que se recibe es de desconcierto, porque nadie sabe a dónde vamos, ni siquiera los que se declaran profetas de la modernidad. Es tal el deterioro de costumbres y tan desconcertantes las ideas que circulan, que todos los límites quedan rebasados por la profundidad y extensión del fenómeno social que nos envuelve. Porque ya no se trata de simples cambios generacionales, sino de rupturas drásticas con todo lo establecido, y con el signo de haber perdido el sentido del límite, ya que todo es posible, incluso lo más disparatado. En este contexto de disolución universal, los principios del bien y del mal, de lo verdadero y de lo falso, han perdido su sentido como orientación de la vida, y hoy sólo se valoran y se juzgan las cosas como “democráticas” o “antidemocráticas”, sustituyendo la calidad de una acción por la cantidad de sus partidarios.

La abstención de seis diputados

Javier Arnal el Mié, 31/08/2016 - 09:38

Espero, deseo y ojalá no me equivoque que, al final, no iremos a las terceras elecciones porque habrá una abstención de 6 diputados, para que Rajoy sea presidente.

Con 170 votos a favor –los del PP, Ciudadanos y Coalición Canaria-, sólo falta que haya 6 abstenciones, antes de ir a unas elecciones, y desde luego es previsible que no las tenga tampoco este viernes.

Con las miradas y las presiones de todo tipo al PSOE, es una incógnita lo que puede suceder, pero confío que no lleguemos a unas terceras elecciones en diciembre. La división en el PSOE es una realidad, entre el “no es no” de Pedro Sánchez y los barones territoriales que tienen responsabilidad de gobierno, que no están dispuestos a prorrogar la situación actual.

He ahí una diferencia radical entre los socialistas: los que tienen responsabilidad de gobierno y los que no, como es el caso de Pedro Sánchez, que antepone su deseo de llegar a la Moncloa con casi cualquier solución y haciendo sufrir todo lo que pueda a Rajoy, al que volvió a decir ayer en el Congreso que “no es de fiar”.

Pablo Iglesias atacó duramente ayer a Rajoy, pero más si cabe al líder de Ciudadanos, al que calificó de “marioneta”, intentando ridiculizarle por su comparación con el centrismo de Adolfo Suárez. Puso de vuelta y media a Albert Rivera, con su “hipoteca naranja” y retirándole el calificativo de partido emergente.

Marzá la lía

Javier Arnal el Mar, 30/08/2016 - 09:40

El conseller de Educación, Vicent Marzà, ha liado hasta niveles insospechados la conflictividad en materia educativa. La “gota” que colma el vaso de agua es la decisión de no conceder becas a los alumnos de universidades privadas, recurrida por la Universidad Católica de Valencia y suspendida cautelarmente por el Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana.

La consecuencia es conocida: paralizadas las 10.000 becas que se concedían a universidades públicas y privadas, y de las que el 7% correspondían hasta este año a los de universidades privadas. En estos momentos, decenas de miles de familias y alumnos no saben si tendrán beca o no, lo cual incide directamente en la decisión de iniciar o continuar los estudios universitarios.

Marzà ha embestido contra los conciertos educativos, las universidades privadas, y un largo etcétera, que, aunque arropado en público por Compromís en estas decisiones, hasta en su propio partido ha generado enfado, pero eso ya en privado. No tan en privado los socios de gobierno en el tripartito, los socialistas, expresan su oposición a Marzà, por muchos motivos: por su radicalismo –“nosotros (los socialistas) pretendíamos suprimir los conciertos a los centros de enseñanza diferenciada, sólo para chicas o chicos, pero no declarar la guerra a la concertada”-, por su falta de habilidad, por su falta de experiencia que le lleva a tomar decisiones en momentos fatales para las familias o los alumnos.

La sociedad decadente (II parte)

Isaac Riera el Sáb, 27/08/2016 - 09:46

AI reflexionar sobre la sociedad actual —sus problemas, su comportamiento, su talante—, la impresión que experimentamos es de desconcierto, pues no alcanzamos a comprender lo que sucede y por qué sucede. Nos desconcierta la brutal crisis económica que padecemos, pero no es menos desconcertante la crisis de valores y de instituciones que no parece tener límite, pues en nuestra sociedad ya todo es posible, hasta lo más aberrante. Los cambios son tan radicales y tan acelerados, que lo que creíamos más sólido y estable en la configuración moral del ser humano —piénsese en la familia, por ejemplo— se destruye con suma facilidad. Y estos cambios destructivos no obedecen, como antaño, a ninguna ideología revolucionaria, tal como ocurrió en la revolución liberal o marxista.

Servicios públicos eficaces

Javier Arnal el Mié, 24/08/2016 - 10:09

Quiero referirme en estas líneas a dos servicios públicos en particular, como son la prevención contra el mosquito-tigre y el cuidado de los montes, para prevenir incendios y la ya clásica “gota fría”. Pero también quiero expresar lo que, en mi opinión, está en boca o en la mente de la mayoría de los ciudadanos, que como contribuyentes queremos una calidad de los servicios públicos, que a veces se da y otras veces no se da. Como contribuyentes, tenemos deberes pero también derechos. Las diversas administraciones públicas son “servicios”, que no es lógico percibir con pasividad, sino exigiendo, sugiriendo, colaborando y, si es el caso, pidiendo las indemnizaciones por las deficiencias.

Nos sale a todos más fácil la queja, la crítica negativa, que el reconocimiento de que también hay servicios que se prestan con calidad, o que si hay un funcionario o un empleado público que no nos ha atendido bien, tal vez haya diez que otras veces nos han atendido bien o muy bien. Sirve para la sanidad, para la educación, para las basuras, para la prevención de incendios, para la seguridad vial, y para muchos campos más.

 

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