IRÁN ENTRE EL SHA y LOS AYATOLÁS
Cuando el 28 de febrero Israel y los Estados Unidos bombardearon Irán, Trump declaró que la guerra duraría tres o cuatro semanas. O el tiempo que hiciera falta.
Lo cierto es que en los cálculos norteamericanos no se deseaba una guerra larga principalmente porque podría coincidir con las elecciones de medio mandato y el votante norteamericano podría decantarse contra los republicanos.
Por añadidura Trump calculó que la resistencia iraní sería mucho menos consistente que lo estaba siendo, atacando bases norteamericanas en países del golfo y embajadas en estados de la región.
Pero si la preferencia de Trump era enfrentar con Irán una guerra de corta duración, el deseo de Netanyahu era todo lo contrario: un conflicto duradero le reforzaba en el gobierno israelí en tanto que con la paz llegaría un camino incierto para el primer ministro tanto a nivel nacional como internacional.
