La candidata Oltra
Se venía rumoreando desde hacía meses que Mónica Oltra quería volver a la primera línea política, y más porque en Compromís lo querían, a la vista de un liderazgo que ahora no tienen.
A poco que se piense, atribuir una condición de liderazgo a una política como Oltra que se ha de sentar en el banquillo, con más de una decena de cargos de la Consellería de Igualdad cuando ella era consellera –y vicepresidenta primera del Consell, y portavoz, suena muy raro, muy poco ético.
Una menor tutelada que sufrió abusos, que lo expuso a diversas personas, que no le hicieron caso e incluso amenazando que tuviera cuidado, porque el marido de Oltra era el marido de Oltra, nada más y nada menos.
Bastó que un policía apareciera un día en ese centro, y la menor le contó: en pocos minutos, se pudo en marcha todo. ¿Y en toda la Consellería no se hizo nada, no se sabía nada?
De verdad, los niños no vienen de París. Es una historia que hiede, que descalifica a algunas que hablan de feminismo.
