Es posible echar a Sánchez
Hace unos días, en un edificio público, leí: “Solo es imposible lo que no se intenta”. Me parece que es muy matizable esa afirmación porque se puede intentar ser un Juan Roig, presidente de Mercadona, o un naviero como Vicente Boluda, y el tortazo puede ser mayor que la pared que alberga ese letrero.
Llama mucho la atención el clima que se respira en el PSOE de que Pedro Sánchez es inamovible, que no tiene competidor para llevar las riendas socialistas.
Por supuesto en la reunión de la Ejecutiva Federal del pasado lunes, en que “todos le hemos mostrado nuestro apoyo y le hemos hecho saber la necesidad de que siga al frente del PSOE”, como anunció Esther Peña, la portavoz socialista.
En abril Sánchez jugueteó con el país expresando que tenía dudas sobre si valía la pena seguir. Reflexionó. Amagó. Quiso agitar la compasión de una parte de los socialistas por el caso de Begoña, su mujer. “Te necesitamos”, le dijeron a Sánchez.