Residencias en vilo
Se cumplen dos años del cierre de las residencias de la tercera edad en España. El Estado de Alarma no iba a afectar a todos por igual. Los ancianos fueron aislados, durante meses y meses no pudieron ver a sus familias, decenas de miles han muerto estos dos años a causa del coronavirus, y otros miles con síntomas compatibles.
Encima, se nos dice que son cifras en constante revisión, en función de los datos que aportan las comunidades autónomas. Algunos hablan de genocidio, o si se prefiere de gerontocidio. Unas residencias afrontaron mejor que otras la grave y desconocida epidemia. Sin embargo, en algunos lugares se descartaba ingresar en un hospital a un anciano por la edad, lo cual es una barbaridad ética y médica. Miles de ancianos no volvieron a ver a sus hijos y nietos, y hasta sin videoconferencias o llamadas telefónicas serenas y frecuentes. No se lo merecían. Una sociedad que trata así a sus mayores está enferma.