Iberoamérica, a la izquierda
El socialdemócrata Lula da Silva, acaba de recuperar el poder en Brasil desbancando a Bolsonaro por el escasísimo margen de 51-49 lo que, pese a las buenas intenciones del nuevo presidente de gobernar para los 217 millones de brasileños, en realidad deja al país dividido haciendo difícil la gobernabilidad en especial por tener la oposición conservadora, la fuerza del Parlamento.
La pirueta vital de da Silva es inimaginable en la casi totalidad de los países de nuestro entorno. Regresa al poder después de doce años de haberlo dejado acusado de graves cargos de corrupción, lo que le valió casi dos años de cárcel, aunque finalmente fuera agraciado por la justicia. En nuestras latitudes semejante biografía sería impensable, excepto en Italia, claro está y de alguna forma también en Rusia, pero esa sería otra historia.