La trampa del Llemosí

Joan I. Culla el Sáb, 23/12/2017 - 11:36

LemusinEl reinado de Isabel II oficializa la enseñanza obligatoria del español. A través de la que se denominará “ley Moyano” (1857), se establecen las pautas legislativas para la enseñanza en castellano, con marginación absoluta de las lenguas vernáculas. 

Es el momento de reivindicar la libertad individual y lingüística, y poner en marcha la Renaixença, que ya la había iniciado Carles Ros adelantándose a los catalanes en casi cien años, y devolver a la lengua valenciana los usos literarios cultos ligados a una conciencia nacional. 

En el XXX aniversari de l'adhesio a les normes de la ACV, dites d'El Puig

Leopoldo Peñarroja el Sáb, 23/12/2017 - 10:58

Per Leopoldo Peñarroja Torrejón

Normes Puig Ilustrissims Senyors Academics, representants de diverses Entitats Culturals, amics tots:

Saben els organisadors d’est acte que no tenía previst intervindre. Aço ha segut una possibilitat de les ultimes hores, per lo que estes paraules son mig improvisades i sense la formalitat protocolaria que mereix el cas. Haurem tambe de reconeixer, ab humiltat franciscana, que la sensacio desoladora que patim davant l’estat actual de les coses fa dificil embastar algunes idees constructives sobre allo que ara commemorem: la formalisacio d’una normativa ortografica netament valenciana, aci mateix, per les forces vives del denominat ‘valencianisme’, l’any 1981.

En sengles intervencions que, a modo d’analisis dels problemes de la llengua, vaig fer en 2002, 2004 i 2005 insistia en la curiosa tendencia autodestructiva del moviment civico-cultural al que hem dedicat gran part de les nostres energies; i en que, contemplats els fets i les conductes extravagants que al nostre entorn s’havien produit a rant del Dictamen del 98, la nostra capacitat de sorpresa estava esgotada. Crec que el concepte “sorpresa” es ya una categoria insuficient per a descriure en qué ha devingut tota aquella embastida cultural.

Elecciones 21D: Han vuelto a ganar los malos ¿Y ahora qué?

Víctor Viciedo el Sáb, 23/12/2017 - 10:45

No, para mí los malos no son C,s, que con claridad son la primera fuerza política de Cataluña y que por ello están muy Felices. ¿Pero hay motivos para estarlo?. Supongo que a nivel de partido político sí, ya que no solo han ganado las elecciones catalanas, sino que también pueden hacer cambiar de dirección el famoso voto útil al PP a nivel nacional. Pero en realidad, salvo que se acerca la Navidad, para los que nos sentimos españoles no hay ningún motivo para estar contentos y para los que se sienten solo catalanes, contrariamente a lo que ellos piensan, tampoco, ya que la victoria electoral real es del independentismo, que podrá configurar de nuevo una mayoría parlamentaria y tener un Presidente de la Generalitat independentista. Es decir que después de haber aplicado el artículo 155 de la Constitución, la situación en Cataluña no ha cambiado en nada.

Muchos pensaran que el titular es poco democrático, ya que ¿Cómo se puede decir que ser independentista es ser malo? ¿Cómo se puede, ni siquiera insinuar, que en una democracia el pueblo se ha equivocado? Ejemplos hay en la historia, en los que todos coincidiríamos que democráticamente ganaron los malos y que no nos avergonzaría nada afirmar que el pueblo se equivocó.

El mito de las grandes palabras

Isaac Riera el Vie, 22/12/2017 - 15:15

En nuestra sociedad, las grandes palabras de libertad, democracia y progreso figuran en el frontispicio de todas las instituciones y de todas las mentes: son pronunciadas miles de veces cada día por los políticos y por los no políticos; ocupan la mayor parte del espacio cultural en los medios de comunicación, y son referencia obligada de cualquier discurso, sea éste del signo que sea. ¿Quién no acude a estas palabras como supremo y a menudo único argumento en debates, discusiones o acusaciones? ¿Y quién no se siente intimidado y hasta amenazado de marginación cultural o social, cuando su pensamiento o proceder son sospechosos de no ajustarse al “talante” progresista y democrático? Porque hoy en día, el problema a dilucidar y debatir no es si algo es verdadero o falso, justo o injusto, bueno o malo, sino si es o no es democrático y progresivo: he aquí el único criterio para juzgar pensamientos y acciones, tanto en la vida colectiva como en la individual. Asistimos a una gran contradicción: esta sociedad, que ya no tiene valores ni principios firmes en los que apoyarse, es la misma que quiere elevar a categoría de dogmas intocables ciertas palabras que, a la postre, la están llevando al nihilismo.

El fin del secesionismo catalán

Javier Arnal el Jue, 21/12/2017 - 15:48

Hoy 5,5 millones de votantes en Cataluña pueden certificar el final de la locura independentista, del veneno, del delirio de una minoría que ha hecho mucho daño a Cataluña y España.

El delirio independentista es un virus inoculado durante décadas, ante la pasividad y la falta de perspectiva de la mayoría de los catalanes, junto con la negligencia y complicidad bobalicona de los diversos gobiernos centrales del PSOE y del PP.

Todo apunta a una participación récord, incluso por encima del 80%, y desde luego este 21-D puede marcar un hito en la recuperación de la normalidad, pero también puede ser una página más de la locura. Está en manos de los catalanes hoy.

La pregunta es recurrente: ¿qué va a pasar el 21-D? Muchos se abonan a que habrá sorpresas, que confluyen muchos ingredientes para que salten muchas sorpresas, en contra de la multitud de encuestas y sondeos que se han venido realizando.

Por lo que observo, la movilización de los constitucionalistas va a ser muy cierta, decisiva. Voy a mojarme: pienso que ganarán en votos y escaños a los independentistas. No creo que saquen mayoría absoluta, vendrán las emociones de formar gobierno o incluso el riesgo de una repetición de las elecciones. Pero pienso que será histórica la victoria de Ciudadanos, con más votos y escaños que ERC; que el PSC mejorará sus resultados respecto a 2015 y que incluso la debacle del PP será menor de lo que vaticinan muchas encuestas.

Sectarismo navideño

Javier Arnal el Jue, 21/12/2017 - 14:35

La Navidad tiene un sentido de paz, alegría y solidaridad, con unas raíces y tradición lógicamente católicas. Juzgue el lector dos hechos sucedidos en la provincia de Valencia, que tienen como común denominador decisiones de dos cargos de Compromís.

El concejal de Movilidad de Valencia, Giuseppe Grezzi, prohibió una marcha motera solidaria en beneficio de los niños con cáncer, repartiendo juguetes y artículos de primera necesidad. Se había celebrado otros años, con participación de cientos de moteros. Grezzi alegó que causaba problemas de tráfico. Se iba a celebrar el pasado domingo, 17 de diciembre. La teniente alcalde socialista Sandra Gómez alucinó con esa decisión de su compañero de consistorio, que no de partido, y confiaba en que se daría marcha atrás, pero no fue así. Los moteros, apoyados por la Policía Local y el sindicato CSIF hicieron la marcha motera en calles menos céntricas, mientras unos y otros lo comparaban con la cabalgata de las Magas, que se celebrará el domingo 7 de enero, partiendo del Parterre, siguiendo por la calle La Paz, calle San Vicente y plaza del Ayuntamiento ¡en el primer domingo de Rebajas! El resultado es que la marcha motera se hizo, y con una participación que prácticamente dobló la de años anteriores: hubo casi 1.000 moteros. Grezzi logró indignar a PSPV, moteros, Policía Local, CSIF y, sobre todo, a las familias de niños que padecen cáncer.

Cataluña: Tres grandes interrogantes

MªÁngeles Bou el Mié, 20/12/2017 - 15:38

Mañana se celebrarán unas elecciones cruciales en Cataluña. En los últimos años el debate sobre la secesión o la unidad ha silenciado cualquier otro. Es un tema trascendental que debe determinar el voto consciente del ciudadano. Pero también existen otros asuntos cruciales que afectan la vida de los catalanes, de sus familias y de la sociedad.
Aunque no vayas a votar este jueves, pienso que también deberías leer este artículo titulado "TRES GRANDES INTERROGANTES”. Son numerosas las personas que no saben a quién votar.  Las publicó El EQUIPO SIETE en un libro titulado  “El laicismo de Ahora”  (Valoración de urgencia de la situación española) en su primera edición en  Diciembre 1990.

¿Puede la Iglesia enseñar sobre temas de carácter público o político?

Pues hay que responder positivamente: La Iglesia, como recuerda Rusell Shaw, tiene competencia para proponer una doctrina moral que afecte a temas de orden político. Es más, tiene el derecho y el deber de identificar valores, generales y amplios, como fines apropiados para la actividad social, y de proponerlos como objetivos perseguibles para el derecho y la política.

El laicismo contemporáneo se opone a lo que considera erróneamente una intromisión en “su propio ámbito”. Las reacciones airadas que suscitaron en España la instrucción “la verdad os hará libres”

 

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