España: ¿Es una nación de naciones?

El castellano Bernal Díaz del Castillo, uno de los más valientes y capacitados capitanes de Hernán Cortés, en su interesante libro “La historia verdadera de la conquista de Nueva España” alude al origen natalicio de Ochoa, soldado de Hernán Cortés. Ochoa, de nación vizcaíno. En este caso, la acepción de nación hay que tomarla en su sentido más elemental y primario…”. La tierra en la que hemos nacido.(igual que la Patria es la tierra de nuestros padres) Por ejemplo, los estudiantes que acudían a Salamanca procedentes de otros lugares de España eran conocidos como los naciones, equivalentes al castizo madrileño los de provincias.En esta acepción la nación no tenía nada que ver con la soberanía. Es esencialmente telúrica. La soberanía es un atributo del Rey y por eso se le llamaba el soberano(actualmente, como una reminiscencia simbólica del pasado algunos periodistas todavía llaman a nuestro Rey el soberano).

La imagen de Pablo Iglesias

Andan preocupados, y con motivo, por la imagen de su líder, Pablo Iglesias. La valoración que recibe es cada vez menor y el calificativo de “partido emergente” empieza a adquirir tintes de “partido decadente”, probablemente por deméritos de Iglesias.

La imagen de Pablo Iglesias es agresiva, rupturista, brusca, prepotente, con aire de superioridad permanente, con azotes parlamentarios y extraparlamentarios que le hacen distante en vez de cercano a los problemas reales de los españoles. Grave error el suyo cuando se presentó como vicepresidente de un gobierno con Pedro Sánchez. Graves errores sus salidas de tono en el Congreso, aunque le jaleen quienes desean “dar palos” al poder político sin salidas viables y razonables. En diversas ocasiones, Iglesias ha sido maleducado.

Políticamente incorrecto

En esta última década, el periodismo ha puesto en circulación una palabra para calificar aquellas ideas que son aceptadas o rechazadas por el sentir político y social automáticamente, sin necesidad de reflexión o valoración racional alguna: lo “políticamente correcto” o lo “políticamente incorrecto”. Decir que tal o cual opinión no es políticamente correcta equivale a decir que suscita escándalo y rechazo en el pensamiento mayoritario e impositivo de nuestra sociedad. Es un calificativo muy acertado, ciertamente, porque hoy la política tiende a invadirlo todo, inclusive el ámbito íntimo y autónomo del pensamiento de las personas. Y ello puede ser letal para el ejercicio de la verdadera democracia. Cuando una determinada idea resulta “correcta” o “incorrecta”, quiere ello decir que, de hecho, se ha impuesto en la sociedad una ideología totalitaria, a pesar de que se proclame el principio sagrado del pluralismo, y que, también de hecho, la libertad de pensamiento se encuentra restringida en su ejercicio, por más que se diga continuamente lo contrario.

Una devaluada encuesta del CIS

La última encuesta del CIS está devaluada, y no por dudar de su profesionalidad, sino por la ebullición que se vive ahora en la vida política española.

Según la encuesta, el PP baja un poco, el PSOE supera por décimas a Podemos, y Ciudadanos sube. Puede marcar tendencias, pero hay que tener en cuenta que la encuesta es previa al estallido de la Operación Lezo, que puede pasar factura claramente al PP, y más tras saberse ayer que la Delegada del Gobierno en Madrid, Concepción Dancausa, está investigada en Mercamadrid. Sigue la sangría de los casos de corrupción en el PP, y está por ver cómo lo asumen los votantes en próximas encuestas.

Además, el PSOE es un enigma. Si como parece más que probable sale elegida Susana Díaz secretaria general, habrá que ver cómo evolucionan los acontecimientos, especialmente por la postura o decisiones que tome Pedro Sánchez, que no renuncia a estar en el escaparate político, sea en el PSOE o fuera de él.

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