Opinión

Un político ejemplar

En repetidas encuestas –y no solamente en España- los políticos suelen aparecer como la clase más denostada y que más preocupa al ciudadano medio. Los escándalos económicos protagonizados por esta casta son frecuentes. En algunos casos, por desgracia, tienen demasiada prisa por hacerse ricos.

Junto a esta evidencia –triste evidencia- sería injusto generalizar el mismo rechazo a todos los políticos. La honrada ambición, como nos enseñaban en las clases de moral militar, es noble, justa, útil y necesaria. Ahí se encuentra una de las claves del progreso de la humanidad.

Es cierto, como afirma el refrán popular, que en todas partes crecen habas. O dicho de otro modo, en todos los grupos sociales –partidos, sindicatos, instituciones, etc.- aparecen ovejas negras que, lamentablemente, con su obsceno proceder, ponen en entredicho la conducta generosa, noble y desinteresada de muchos de sus correligionarios que llegaron a la política o al sindicalismo, o a cualquier actividad pública, con el noble afán del servicio a los demás.

Fortalecer el turismo

El turismo es la primera industria nacional y se merece un cuidado y esmero equivalentes. Muchos puestos de trabajo dependen de este sector, y los ingresos que genera en comercios, bares, restaurantes, grandes superficies y parques temáticos no pueden ponerse en riesgo y, mucho menos, demonizar la actividad turística. Arran dice que no está contra el turismo, sino contra un turismo capitalista: ellos mismos reconocen que son turistas, y por lo que parece adinerados, por lo que hay que cuestionar no pocos factores en los ataques que Arran, con el apoyo expreso de la CUP, y uno de ellos es la proximidad del ilegal referéndum del 1-O. Quien crea en las casualidades, que siga creyéndolo, yo más bien afirmo que es una campaña orquestada en estos momentos tan graves en Cataluña. Lógicamente, arremeten contra todo tipo de turistas, también los españoles.

Dimisiones en Educación

La Federación Católica de Asociaciones de Padres de Alumnos de Valencia (FCAPA), que preside Vicente Morro, emitió un comunicado el pasado lunes 31 de julio pidiendo la dimisión de todo el equipo directivo de la Consellería de Educación, y desde luego hay motivos para ello. O dicho de otro modo, cabría preguntarse qué tendría que ocurrir para que no se pida su dimisión, porque efectivamente ha logrado generar un caos y una confusión insólitos, tal como afirma FCAPA, con una actitud contumaz y recalcitrante.

Las decisiones tomadas por la Consellería en materia de conciertos y sobre el famoso decreto plurilingüe educativo están siendo el núcleo de ese caos, caracterizado por la falta de diálogo previo, la ocultación, la tergiversación, la insumisión a la sentencias de los jueces. Conciertos denegados que son revocados por la justicia, discriminación por el decreto plurilingüe que también la justicia ha señalado, así como la suspensión cautelar del decreto Marzà.

Miedo y preocupación

Durante este verano he tenido ocasión de hablar y de tertuliar con muchos amigos residentes en Cataluña, originarios de Calamocha, que siempre regresan a sus lares durante el breve periodo estival, huyendo de los calores y a bailarles al santo patrón san Roque, aquel aristócrata natural de Montpelier. Nos dice la historia que no la leyenda- que aquel santo varón se especializó en la lucha contra la peste sin haber pasado por ninguna facultad de medicina. Cosas extrañas de la voluntad de Dios, a veces incomprensibles para la simple razón humana.

Recuperar la normalidad en Cataluña

Mariano Rajoy ha dicho que, pasado el referéndum ilegal del 1-O, hay que recuperar la normalidad en Cataluña. Espero que lo diga sinceramente.

No va a ser cuestión inmediata que Cataluña vuelva a la normalidad, porque hay un clima de enfrentamiento, crispación y agravios con motivo de la independencia que requiere una planificación auténtica, por parte de todos los sectores que ven una barbaridad jurídica, política, económica y social el intento independentista.

Si la Generalitat quiere la independencia, el municipio tarraconense de Batea quiere separarse de Cataluña y pertenecer a Aragón, que está muy próximo geográficamente. El alcalde, que gobierna con mayoría absoluta, ya ha iniciado los trámites ante la Subdelegación del Gobierno, para ver cómo convocar un referéndum con esa finalidad.

El cabreo de Mónica Oltra

Una persona normal; una persona corriente siente asco y repugnancia por la corrupción, sea ésta del tipo que fuere, venga de donde venga. Le incomoda el ladrón de guante blanco. Puede producirle vómitos y asco. Pero, en todo caso, la corrupción se combate con unos buenos principios éticos, con un buen sistema policial y con unos jueces profesionales e imparciales que apliquen unas leyes justas. Especialmente, de una manera general, con una prensa libre, vigilante e imparcial. Llegados a este punto, en mi opinión, en la situación en la que nos encontramos hay que darles matrícula de honor a nuestros jueces, a nuestros policías y a los periodistas que trabajan con un sano y objetivo criterio de la información.

España no es un estado federal, señor Caamaño

1.- No me han sorprendido las últimas declaraciones del ministro de Justicia del Reino de España, señor Caamaño, sobre la sentencia del Tribunal Constitucional acerca del ajuste a la legalidad del Estatuto de Cataluña. Y no me sorprenden, porque de ciertos socialistas tan desnortados como él ya me lo espero todo. Con la caída del muro de Berlín, perdieron su referencia ideológica y se quedaron con las posaderas al aire. Desde entonces no han levantado cabeza en casi nada. En consecuencia, un ministro que tenía que ser en esta materia tan delicada y sensible el paradigma de la imparcialidad, sin ningún tipo de rubor se permite presionar públicamente a los magistrados del TC aconsejando con todo descaro institucional: Señores magistrados, el Estatut tiene tres años de rodaje, realmente caminamos sobre vías federales; han visto Uds que España no se rompe (sic). Tranquilos. Respeten al máximo el acuerdo entre Zapatero y Más y no retoquen demasiado el acuerdo entre estos dos grandes estadistas.

Cinco amenazas de muerte

Cinco amenazas de muerte ha recibido una madre en Alicante por manifestarse en contra el decreto plurilingüe valenciano, el “decreto Marzà”, porque desea una educación para sus tres hijos en castellano, y en Alfaz del Pi –donde vive con su familia- no es posible con este polémico decreto, suspendido cautelarmente en tres ocasiones, pero que la Consellería sigue pretendiendo poner en práctica ya este curso escolar 2017-18.

Esta madre es noruega, y no ha dudado en sumarse a las manifestaciones contra el “decreto Marzà” por atentar contra la libertad educativa, y también se ha movido con periódicos extranjeros –holandeses, noruegos, ingleses, etc.– para informar de la situación que este polémico decreto ha generado en la Comunidad Valenciana. Problemas de todo tipo y en todos los lugares, pero particularmente en la provincia de Alicante, donde el valenciano lo habla un 2% de los 2 millones de habitantes de la provincia, y no tiene ninguna aceptación social entre las decenas de miles de extranjeros que residen en esa provincia.

Defensa de la Constitución

El ocho de julio del año 1808, don José Napoleón, por la gracia de Dios, Rey de las Españas y de las Indias, nos regalaba nuestro primer texto constitucional. Era una carta otorgada y por eso digo que nos regalaba, porque los españoles no contamos para nada en su elaboración. Nuestro primer texto constitucional. Han pasado 205 años, y desde entonces diez textos legislativos de rango superior han tratado de regular nuestra convivencia política con mayor o menor fortuna, sin contar el proyecto de constitución federal de la I República del 17 de julio de 1873 ( por cierto, ¿sabían los nacionalista de todo pelaje que el preámbulo de esa constitución federal reconocía sin ningún tipo de complejos a la nación española?).

La indiferencia religiosa

Entre los profundos cambios que ha experimentado nuestra sociedad occidental en los últimos cincuenta años, hay que destacar la gran extensión de la indiferencia religiosa, la mayor dificultad a la que se enfrenta la Iglesia en su labor pastoral y evangelizadora. Es un fenómeno cultural y social nuevo, que no tiene precedentes. En la mayor parte del siglo veinte, el ateísmo militante de los regímenes marxistas fue la gran amenaza contra la religión, perseguida política y socialmente como alienación del hombre, a través de la intimidación y de la fuerza; hoy la situación es de muy distinto signo: Dios y la religión han dejado de ser, no ya una vivencia, sino una cuestión que despierte atención e interés en una gran parte de la gente. La animadversión de una minoría se ha convertido en la indiferencia de la mayoría. Son infinidad los que “pasan” de la religión, considerada una cultura superada del pasado, y Dios ya no está en el horizonte de la vida de nuestros contemporáneos, ni como cuestión última, ni como problema.

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