Para las víctimas de acoso
Las palabras manipulación o acoso son cada vez más corrientes. Los medios hablan sin cesar de manipulación electoral, de manipulación de capitales o de manipulación de la opinión pública. Las noticias, después de una época en la que el acoso sexual era el protagonista, ahora se concentran en el acoso moral.
La manipulación tiene múltiples caras, a veces muy familiares. El amigo que se invita cuando quiere (sin preocuparle si molesta) o el que siempre pide prestados aparatos, libros o dinero y nunca los devuelve, son manipuladores. El colega que consigue el proyecto o el puesto que nos correspondería, la amiga que siempre le quita importancia a nuestros logros, o el individuo cuya conversación nos hunde la moral, también son manipuladores.
Y yo me pregunto: ¿No hay forma de evitarlo? ¿Es la manipulación un mal que debemos sufrir apretando los dientes, o podemos hacer algo por evitar a los manipuladores o defendernos de ellos?