ALFONSO SASTRE
Siempre, desde que nuestros dramaturgos recibían premios Nobel a porrillo, se viene hablando de la crisis del teatro. Ello era así en mi juventud, a pesar de que había en Madrid una veintena de salas que disputaban los estrenos de varios talentosos dramaturgos españoles y extranjeros. Ahí estaban Poncela, Mihura, Lauro Olmo, Rodríguez Méndez y en especial Alfonso Paso que durante varios años estuvo copando la mitad de los estrenos.
Eran los días en que Alberto Closas se estrenaba como empresario en el teatro Marquina y era posible ver en los escenarios a Rabal, Rodero, Marsillach, Arturo Fernández, Fernán Gómez, etc.