La dimisión del deán
El pasado 12 de octubre, Virgen del Pilar, tenía muchos focos informativos de interés máximo, en Zaragoza y Madrid principalmente. Pero saltó una noticia que tenía los ingredientes de lo que solemos calificar como “noticia”, es decir algo infrecuente, incluso raro, llamativo. Era la dimisión del deán de la catedral de Toledo, por el polémico vídeo grabado en la catedral por el rapero Tangana, titulado “Ateo”.
Sea por ingenuidad o por aparentar “apertura” y “diálogo” con la cultura actual, que son términos equívocos o al menos incorrectamente utilizados en ocasiones, el deán había dado el permiso, y me pareció totalmente coherente que dimitiera. Inicialmente el deán había justificado su decisión en que la Iglesia debe “acoger” y “dialogar” con la cultura contemporánea.
No pocos se preguntaban qué es un “deán”, pero bastaba la percepción de que es el responsable de la actividad de la catedral, quien preside el cabildo de canónigos que tiene la misión de administrar la catedral.