Tres recuerdos de mi juventud

admin el Lun, 11/07/2016 - 13:15

tres recuerdosTítulo Original: Trois souvenirs de ma jeunesse
Dirección: Arnaud Desplechin
País: Francia
Año: 2015
Duración: 123 min.
Género: Drama romántico
Interpretación: Mathieu Amalric, Lou Roy-Lecollinet, Quentin Dolmaire, Léonard Matton
Guión: Arnaud Desplechin, Julie Peyr
Producción: Why Not Productions
Fotografía:Irina Lubtchansky
Estreno en España: 27 de mayo de 2016

La vida adelante y atrás, o un lúcido y conmovedor viaje en el tiempo a través de los recuerdos de Paul Dedalus, es la última oferta del heredero de la nouvelle vague, Arnaud Desplechin. Una película tierna y lúcida que muestra de una forma brillante el viaje de la juventud a la vida adulta.

SINOPSIS

Los nuevos movimientos contestatarios

Isaac Riera el Sáb, 09/07/2016 - 13:29

Uno de los aspectos de la llamada “cultura de la postmodernidad” en la que estamos inmersos, es la proliferación, verdaderamente notable, de movimientos de ideología contestataria: desde ecologistas hasta “okupas”, las organizaciones que se oponen al “sistema” se cuentan por decenas y ya forman parte del habitual paisaje cultural y político de nuestro tiempo. La contestación social pertenece a la misma esencia de la historia humana, y es perfectamente natural que existan acusadores radicales y activistas extremos en el seno de una misma sociedad. Pero es significativo que estos movimientos contestatarios hayan surgido con fuerza en los últimos quince años, inmediatamente después de la caída del muro de Berlín y del desmoronamiento del mundo comunista. Ya no intentan cambiar revolucionariamente la sociedad, porque la revolución ha fracasado en todo el mundo, pero sí intentan desgastar el sistema haciendo un frente de constante lucha allí donde existen especiales problemas o conflictos. Y esto es, justamente, lo nuevo de estos movimientos: no tienen una ideología definida, no proponen un sistema alternativo para nuestra sociedad, pero se instalan en una crítica y en una agresividad destructoras, a los que resulta difícil hallarles justificación.

La estupidez que nos invade

Isaac Riera el Mar, 05/07/2016 - 13:39

Cuando se ven muchas manifestaciones de la gente, tal como a diario aparecen en los medios de comunicación, las personas sensatas no pueden menos que indignarse, no tanto por las inmoralidades que les es dado a contemplar, cuanto por las estupideces que tienen que padecer. Palabras y comportamientos estúpidos son parte de la condición humana, por supuesto, pero una característica de nuestro tiempo es hacer de la estupidez un derecho que se ejerce diariamente, sin control ni autocontrol, a través de los medios, pues esta es la forma en que entendemos la democracia.

Lo que podría ser el instrumento más eficaz y formidable para promocionar el buen conocimiento de las cosas, se convierte -por razones comerciales, claro está- justamente en todo lo contrario. Debemos padecer, mal que nos pese, opiniones disparatadas con pretensiones de sentar cátedra; espectáculos ridículos, que se presentan como serios; ignorancias supinas, que se permiten opinar de todo sin saber de nada. Se ha perdido el pudor intelectual, y hoy el ignorante se cree en el derecho de decir estupideces ante la audiencia universal, con la pretensión, además, de ser tan respetado y tenido en cuenta como el mayor de los sabios en la materia.

 

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