Una forma rápida, eficaz y la más asequible, de contribuir a la felicidad de todos los hombres
Algunos acontecimientos del 2017 y en concreto la reciente noticia sobre como Corea del Norte arranca este 2018 con su amenaza de guerra nuclear, tienen la fuerza de llevar aparejadas algunas consecuencias positivas. Señalo sólo dos, íntimamente relacionadas. Por una parte, muchísima gente de buena voluntad, ¡millones de personas!, se han sentido interpeladas en lo más íntimo de su ser y se preguntan qué pueden hacer, cada una, para poner fin a una situación que por desgracia está descubriendo su rostro más sombrío…
Por otra parte, y más tal vez conforme pasa el tiempo, para un buen número de estos individuos y para bastantes otros resulta cada vez más patente que los “recursos institucionales”, política, organismos públicos de alcance nacional e internacional, etc, se van demostrando insuficientes para remediar una debacle que exige, por el contrario, antes que nada y de modo cada vez más urgente e imperativo, una auténtica conversión de los corazones: “de cada uno de todos”, como gustaba decir al profesor Carlos Cardona.