Opinión

Ecos navideños

Las Navidades de este año han ofrecido una perspectiva variopinta de cómo pensamos y vivimos en Castellón y en España. No pretendo hacer un elenco exhaustivo. Se dice que los periodistas somos un contrapeso del poder político: ojalá sea así o fuera así, porque soy crítico con nuestro trabajo, especialmente ahora. Abundan los silencios, falta crítica.

La alcaldesa de Castellón, Begoña Carrasco, merece una felicitación especial, porque ha logrado –es algo objetivo, se ha notado en calles y plazas– dinamizar Castellón en estas semanas, con casi 300 actividades, calles transitadas, familias con actividades variopintas. Hay observaciones que no deben depender del color político, y esta es una de ellas. Lo que diga la oposición política a este respecto, o silencie, puede honrarle: hacer oposición es reconocer aciertos notables, no sólo criticar solo lo negativo.

FRANCOMODÍN

Me apropio del título de esta columna que, como ustedes saben, ha ideado algún periodista ingenioso. La expresión es tan lógica que no encuentro ninguna alternativa que pueda describir mejor el momento que vivimos y la idea que pretendo expresar.

En los cuarenta años que Franco condujo los destinos de España, hay que reconocer que su imagen estaba muy presente en la vida cotidiana de los españoles de entonces. Aunque probablemente no tanto como lo está en los españoles de ahora.

La familia cuesta abajo

Formar una familia sigue a la cola de las prioridades entre los menores de 45 años: así concluye el “XIV Barómetro de la Familia TFW”,  encargado por la fundación The Family Watch a la consultora Análisis e Investigación. La familia está en alerta roja.

El 25 de diciembre no hubo prensa. Al día siguiente, que sí hubo, un periódico seleccionó en portada la noticia de que una mujer había abierto la cabeza a su marido, y que una mujer de 45 años –parece que había bebido- había mordido a su madre en el brazo. Los dos hechos, en el día de Navidad, como si fuera el modo mayoritario de celebrar la Navidad en los hogares. Violencia en casa como foto navideña, lamentable.

Me apenó por mis colegas, que seleccionan unas noticias morbosas. Se puede argumentar que la noticia no es que un perro muerda a un hombre, sino que un hombre muerda a un perro: no me sirve como excusa, pues esas noticias contribuyen a una imagen negativa de violencia y tensión en la familia, que no es precisamente animante.

EUROPA EN CRISIS

Hace un siglo, Europa era, en muchos sentidos, el centro del mundo. Nuestra cultura, nuestra ciencia, nuestra economía componían el modelo a exportar al planeta entero. Europa había sido raptada e imitada en los otros cuatro continentes como modelo de modernidad y progreso. Tenía una población potente -la cuarta parte de todo el mundo- y homogénea.

Las dos grandes guerras nos quebraron y debilitaron dejando al continente a merced de los Estados Unidos y de la Unión Soviética, una situación dramática que se prolongó hasta la construcción de la Unión Europea, que propició la caída del Telón de Acero y la recuperación de una etapa de reunificación del continente con renovado esplendor y optimismo.

CARRUSEL FIN DE AÑO

Cuando empiezan a cantar los premios el 22 de diciembre y hasta después de Reyes transcurre una quincena de días que para muchos es el tiempo de Navidad, del nacimiento del niño Jesús, de los belenes, del comienzo del cristianismo, del encuentro con la familia para celebrar tan importantes acontecimientos. Para otros muchos, esos días son las Fiestas, las luces en las calles, los abetos, Papa Noel, las comilonas, el turrón, la lotería, los mercadillos festeros.

Por cierto, un largo paréntesis: los mercadillos alemanes de estas fechas se han convertido en objetivo de los terroristas islámicos. Este año, el de Magdeburgo ha sido demencial. Un médico psiquiatra saudí, islamófobo, a bordo de una furgoneta, atropelló, mató a cinco alemanes e hirió a más de doscientos por considerar al país demasiado tolerante con el islam. ¿No hubiera sido más lógico que cargara sobre un mercadillo árabe o sobre una Mezquita?

JULIÁN RIBERA y TARRAGÓ, LO RAT PENAT y Las Provincias

El arabista, historiador y filólogo Julián Ribera (1858-1934) nació en Carcagente. Fue catedrático de Universidad y académico de las reales academias españolas de la Lengua (RAE) y de la Historia (RAH) En 1912, J. Ribera ingresó en la Real Academia Española con un discurso sobre “El Cancionero de Abencuzmán” y en 1915 en la de la Historia, con una disertación dedicada a analizar la “Épica andaluza romanceada”.

La correspondencia de Ribera retrata a un hombre enamorado de su huerto en Puebla Larga. A esta localidad regresaba cuando su actividad docente e investigadora se lo permitía. 

UN TORRENTE de NORMAS

A estas alturas del desastre de la manida DANA de la Comunidad Valenciana ya todo está dicho. Seguramente la magnitud de la riada hizo difícil evitar el caos y buena parte de los daños tanto personales como materiales. No obstante, conviene empeñarse en la escabrosa tarea de divulgar las normas, al amparo de las cuales debió haberse gestionado el necesitado socorro. 

Estas líneas, probablemente, son las que menos esfuerzo me va a suponer escribir de todas las que he podido pergeñar. La razón estriba en que me limitaré, en gran medida, a copiar párrafos de algunas de las leyes que son de aplicación en estos supuestos. Parece mentira que, con la previsión que ha tenido el legislador para prever estos hechos, los resultados prácticos hayan sido  tan nefastos, tan incomprensibles, tan injustificados  y tan dañinos. 

Zona Dana: ayudar en Navidad

La Navidad es, tradicionalmente, un momento para la práctica religiosa con un sentido muy entrañable, que no es un sentimentalismo infantil. También y como consecuencia de celebrar el Nacimiento de Jesucristo, es una época en que se estrechan lazos familiares, surgen buenos deseos, se potencia la solidaridad y la generosidad.

Todos esos sentimientos o reacciones tienen un foco muy claro ahora: la zona DANA, el casi millón de personas afectadas por unas inundaciones devastadoras el pasado 29 de octubre. Hubo una ejemplar reacción del voluntariado en toda España, con imágenes que –a mí al menos– me siguen conmoviendo y me transmiten la convicción optimista de que hay millones de personas con gran corazón, aunque la vileza la han mostrado muchas autoridades y cientos de salteadores de centros comerciales y viviendas.

Recuerdos navideños

Suelo comentar con satisfacción las Navidades que pasé en Calamocha. Hay que reconocer que hacía más frío y nevaba más. Había un calor religioso y familiar que es imposible olvidar, y no digamos en familias numerosas como la mía. Reconozco que, al escribir estas líneas, disfruto con estos recuerdos, con la ilusión de ayudar a recordar a miles de familias turolenses y que sirvan de estímulo en algo a los más jóvenes. 

Si nos esmeramos en conservar ese original y auténtico espíritu religioso y familiar de la Navidad, nos servirá ahora, y no reducirla a viajes, comidas y regalos, que incluso puede conducir a desear que pase pronto la Navidad.

Años 60. La Navidad era el momento más entrañable y esperado por los diez, mis padres y mis hermanos. No lo escribo con nostalgia, sino como recuerdo que es un tesoro. Las personas somos, también, lo que hemos vivido, la historia que tenemos, para bien y para mal, aunque casi siempre es posible rectificar las herencias negativas.

Realidades navideñas

La Navidad es maravillosa en sí misma, es una realidad de grandeza y buenos deseos, partiendo de que la palabra “Navidad” procede del latín “nativitas”, que significa “nacimiento”. Se celebra el nacimiento de Jesucristo en Belén. Fiestas esperadas y deseadas; para algunos, casi una carrera de agitación y obstáculos, con viajes, comidas copiosas, regalos, frenesí, un descanso que casi desean que acabe pronto.

Sería interesante hacer una encuesta, por ejemplo a 1.000 personas. Con las opciones que ofrece internet no es complejo, siempre que haya 1.000 personas que contesten. Tal vez la inicie yo mismo. Simplemente, una pregunta: “¿A qué asocia usted la Navidad, en una palabra?”. Seguro que saldrían estas respuestas: Belén, Jesucristo, Nacimiento, familia, viajes, celebraciones, regalos, convivencia. Ya me ofrece dudas cuál sería la respuesta más frecuente, porque el sentido religioso parece difuminado para muchos.

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